Gourmet

Cinco formas diferentes de refrescar el gaznate en verano

Verano, calor… ¡sed! La canícula ya está aquí ‘regalándonos’ las primeras insolaciones del año y toca refrescarse para no acabar derrotados tras nuestro primer día de playa. ¿Agua? Sí, por supuesto, pero en España nos hemos aficionado a otras muchas bebidas que, libres de alcohol, son las reinas del trago fresquito. Hoy en Marabilias os recomendamos cinco formas diferentes para aliviar la sequedad del gaznate durante estas semanas.

Horchata siempre (flickr | xurde - imagen con licencia CC BY-SA 2.0).
Horchata siempre (flickr | xurde - imagen con licencia CC BY-SA 2.0).

Horchata

Hay muchas personas a las que en estos meses les corre horchata por las venas… de un modo literal. Es llegar el verano y esta dulce bebida elaborada a partir de los tubérculos de Cyperus esculentus se convierte en el refresco favorito del Levante español. Traída desde el norte de Africa por los árabes, la chufa lleva en la Comunidad Valenciana desde al menos el siglo XIII, cuando se tiene constancia de las primeras llets de xufa que acabarían dando lugar a la actual horchata. Sobre el origen de su nombre hay varias explicaciones, algunas un tanto estrambóticas. Mientras el DRAE afirma que proviene del término latino hordeāta, “hecha con cebada”, en el Consejo Regulador de la Horchata de Valencia afirman que fue el rey Jaime I de Aragón quien dio nombre a la bebida: “¿Qué es esto?”, preguntó cuando se la dieron a beber. “Es leche de chufa”, cuentan que le explicaron, a lo que él, con sorna, respondió “¡Això no és llet, això és or, xata!” (¡esto no es leche, esto es oro, chata!). Sea como sea está buenísima y si es acompañada de fartons para mojar… ¡odisea de sabores!

Refresco de fresa

Los peculiares sabores de refrescos que se encuentran en Canarias suelen sorprender a los millones de visitantes del archipiélago: las bebidas de mango, piña o manzana son habituales en los supermercados y bares de las islas, pero si hay una que se lleva la palma es el refresco de fresa. Fruto de las ganas de posicionarse de las pequeñas embotelladoras que proliferaron allí en los años 50 del siglo XX (importar refrescos resultaba demasiado caro por aquel entonces), el refresco de fresa (sobre todo de las marcas locales, aunque las multinacionales también han tratado de hacerse un hueco) se ha convertido en el emblema analcohólico de las islas. Ahora bien, como todo lo que alcanza el estatus de referente, no son pocos en Canarias los que detestan su intenso (o empalagoso) sabor. Quienes quieran no solo endulzarse, sino también darse una pequeña alegría etílica, pueden optar por la versión local del cubalibre: ron con refresco de fresa (sí, hay quien lo llama... canariaslibre).

Mosto

El mosto es el virginal padre de todo vino, fruto de la extracción del zumo de la uva a través de distintos métodos. En un país eminentemente vinícola es de esperar que la calidad de los mostos sea excelente, aunque siempre le ha rondado una fama de bebida aburrida. Aunque la mejor temporada para disfrutar de él es el otoño, tras la vendimia, resulta un antídoto perfecto contra la sed canicular cuando lo servimos acompañado de unos cubitos de hielo. Además, al proceder de la uva cuenta con grandes reservas de resveratrol, el polifenol favorito de los obsesionados con la belleza, y es rico en vitamina E, otro potente antioxidante.

Leche fresca

Sí, algo tan sencillo como la leche. De vaca. Blanca, fresca, sabrosa. A pesar de las múltiples crisis en el sector lácteo y del descenso de número de cabezas de ganado, España sigue siendo un país lechero, sobre todo en el tercio septentrional del país. Tal es la pasión norteña por este fruto de la mama bovina que en lugares como Cantabria han llegado a instalar máquinas expendedoras de leche fresca que, nunca mejor dicho, hacen el agosto en esta época del año. Por un precio aproximado de un euro por litro, podemos conseguir leche pasteurizada de ganados cercanos y trazabilidad asegurada. Y una vez que la tenemos en casa solo necesitamos huevos, canela y azúcar para alegrarla convirtiéndola en una fresquísima leche merengada.

Malta

¿Es la hermana de la cerveza sin alcohol? Quizás, aunque más que hermanas, son primas. Sí, las dos están elaboradas con los mismos ingredientes (cebada, lúpulo y agua), pero a diferencia de la cerveza sin alcohol, la malta ni siquiera ha sido sometida al proceso de fermentación para luego extraerle el espíritu. Su dulce sabor y su color tostado (en muchas ocasiones obtenido a partir de azúcar caramelizada) resultan inconfundibles. Tiene, como la cerveza, un origen alemán (de hecho, hay quien llama a la malta ‘kinderbier’, esto es, ‘cerveza para niños’), pero se ha hecho muy popular en América Latina. La globalización nos ha traído muchas nuevas costumbres gastronómicas y esta es, sin duda, una de las más refrescantes.


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