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30 años de Tom Cruise corriendo

¿Preparados? Culo hacia fuera, espalda recta, rodillas arriba y corbata al viento. En efecto, Tom Cruise está corriendo. El estreno en cines de Al filo del mañana representa la quinta esencia de gran película de verano -que algunos aguardamos todo el año sin coartadas intelectuales- y nos da la oportunidad para repasar el gran arma secreta de su protagonista. Y no, no es la cienciología. El correr de Tom Cruise ha alcanzado cotas de urgencia y molez inusitadas, todo ello mientras sus despistados haters intentan vendernos el final de su galope. Aquí les dejamos un somero vistazo de su épica carrera.

Fotograma de 'Misión Imposible: Protocolo Fantasma'.
Fotograma de 'Misión Imposible: Protocolo Fantasma'.

Mucho ha evolucionado la carrera de Tom Cruise (literalmente, lo de carrera) desde la lejana Taps. Más allá del honor. Eran los comienzos de los ochenta, y pese a que Tom ya había trazado su plan para convertirse en la mayor estrella de cine, todavía quedaban muchas carreras que acometer. En efecto, ese recluta con el petate liado y andares poligoneros apenas nos hacía entrever, con su correr confuso y -todavía- altamente mejorable, las altas cotas de molez que vendrían después. Estamos en una época en la que Tom todavía corría para no llegar tarde a una cita, por deporte o incluso para sí, por qué no, tontear con nosotros.

El estilo de corredor de Tom Cruise ha sido objeto de estudio a lo largo de dos décadas. Se trata de un área en continua expansión, conectado al clima intelectual y cultural de la época. Pero siempre hay un elemento común: Tom Cruise siempre corre por circunstancias personales o profesionales. Las palpitaciones del cuello y la vena de la frente revelan, siempre, a un individuo que corre sometido a presión, ya sea preocupado por su seguridad, la de sus seres queridos, o que ve amenazada su inmaculada profesionalidad.

Accesorios

Por ello, es compatible un teléfono móvil o cualquier dispositivo indispensable para la trama (que puede tener nombre de MacGuffin, por ejemplo: pata de conejo), y que además de manera completamente casual ayudará a taparnos las arrugas. Si estamos ante un thriller adulto de los que se desarrollan en invierno, podemos optar un buen abrigo e incluso una maleta, haciendo visible el vaho de nuestro aliento, lo que sin duda aportará un plus de dramatismo. Pero todo se vuelve mejor si el director tiene pretensiones estéticas: es entonces, amigos, cuando surge la magia. Aquí nos vale la cámara lenta y hasta unas palomas volando alrededor nuestro. La tapadera y Misión Imposible II son dos muestras de ello.

Nada es comparable, sin embargo, a correr con una explosión detrás. Si se trata de un filme de autor, nos puede incluso servir una pecera reventando. Sea como fuere, no hay que olvidar la regla número uno de correr con una explosión detrás: jamás, jamás, los hombres miran las explosiones.

Tom goes bananas

Un buen día, a mediados de la década pasada, Tom Cruise perdió la simpatía del público norteamericano en pleno directo, proclamando su amor por Katie Holmes a saltos en un sofá. Ese fue el instante, para la opinión pública, en el que el personaje y la persona se fundieron sin prescripción médica alguna, y en el que por eso mismo a otros Tom nos empezó a parecer verdaderamente interesante. Eso y que tras el 11S, su sprint se tornó más desesperado, oscuro, despiadado. En La Guerra de los Mundos veía frustrado cómo por mucho que huyera, no había escondite posible, en su primera cura de humildad a nivel de personaje. Y en Collateral interpretaba a un asesino a sueldo en plena noche de encargos. Tom Cruise esprintaba aquí como antes nunca le habíamos visto, se trataba de su primer papel de villano y había que estar a la altura. El resultado, por cierto, fue una estupenda película.

Pero todavía nos quedaba mucho por ver. Misión Imposible III, el debut de J.J. Abrams en el largometraje, fue un verdadero festival de carreras de Tom Cruise. A toda velocidad y motivado por razones personales, así corre Tom en la tercera entrega de las aventuras de Ethan Hunt. Posteriormente, en la cuarta, lo haría retomando la variante con traje pero hallando nuevas permutaciones, esta vez con camiseta de turista y la mejor: tras un sospechoso y con el problema añadido de una tormenta de arena, elemento que sin duda aportaba nuevos matices (confusión, pánico) a la carrera.

Tom Cruise vuelve a correr en la estupenda Al filo del mañana, una aventura de ciencia ficción en la que se introduce en un traje especial ‘full metal’ que multiplica su fuerza y velocidad. Una de las mejores y más divertidas películas del verano, y esto va completamente en serio.


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