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A las tronistas les gusta desnudarse

¿Saben lo que es una tronista? ¿Conocen a alguna de cerca? ¿Han tenido la oportunidad de hablar con ella? Si la respuesta es no a todas estas preguntas, no se preocupen, aquí estamos para ilustrarles. Hoy hablamos de las tronistas y su principal afición, desnudarse.

Alcanzar la fama es cada día más fácil. Ya no hace falta tener una carrera profesional consolidada, ni dedicarse al mundo del espectáculo en cualquiera de sus variantes, ni siquiera cumplir unos requisitos mínimos de educación básica. Ahora, si uno quiere ser famoso sólo tiene que acudir a un programa de televisión, pasar un casting donde únicamente le valorarán el físico y generar polémica en cada palabra. Esa es la fórmula mágica que ha conseguido que el programa Mujeres y Hombres y Viceversa lleve seis años en antena y se haya convertido en la mejor cantera de famosos del país. Sí, famosos efímeros y de una calidad cuestionable, pero que llenan discotecas, acaparan portadas y acumulan miles de seguidores en Twitter. Son los tronistas, los nuevos reyes del mambo.

La mecánica del programa es muy sencilla. Un chico o una chica acuden al programa para buscar el amor. Los redactores le preguntan cuatro cosas, le hacen cuatro vídeos y le piden que se siente en el trono -de ahí el término tronista-. Entonces, por delante de él o ella irán pasando decenas de pretendientes que tratarán de conseguir su amor a través de citas televisadas. En teoría, y esto es mucha teoría, el tronista y los pretendientes no pueden tener ningún contacto fuera de las cámaras, pero claro, si el mismo programa les organiza citas en jacuzzis, ¿cómo van a reprimir la pasión una vez se apagan las cámaras? Delante de todo el show está Emma García, la voz de la cordura, la que pone los puntos sobre las íes, que se acompaña de un nutrido grupo de asesores del amor cuya misión es decir lo primero que se les pasa por la cabeza y gritar mucho, que se note que los sentimientos están a flor de piel.

Cómo convertirse en tronista

Pero, ¿qué necesita uno para convertirse en tronista? Pues en el caso de ellos, muchos músculos, llevar ropa muy ajustada, peinarse de forma llamativa, depilarse las cejas y mantener una actitud bien chulesca. En el caso de ellas, operarse el pecho -aquellas que no han sido agraciadas por la naturaleza-, maquillarse en abundancia, enseñar toda la carne posible dentro del horario de protección infantil, gastarse dinero en extensiones y conseguir los tacones más altos del mercado, aunque tengan que bajar las escaleras de rodillas. Ah, y como no, presumir mucho de incultura, asesinar el lenguaje y confundir la sinceridad con la mala educación. Si alguno de ustedes cumple todos estos requisitos, Mujeres y Hombres y Viceversa les espera.

Y es que, además, lo del encontrar el amor es algo muy secundario. No importa si un tronista pasa seis meses en el programa conociendo a todos sus pretendientes, para, al final, irse a casa solo porque ninguno le convence. ¡El amor ya se encuentra a pie de calle! Aquí lo importante es la fama. Detrás de algo tan sencillo como sentarme una hora y cuarto en una silla se esconde un negocio que genera miles de euros. Además del dinero que puedan percibir por el propio programa, los tronistas dedican las noches a acudir de discoteca en discoteca a lo largo y ancho de España haciendo bolos, es decir, dejándose fotografiar con los asistentes al evento y poniendo cara de que se lo están pasando muy bien. Y claro, cuanta más polémica y más repercusión, más bolos y más dinero -el caché de los tronistas no tiene nada que ver con lo que cobra Kiko Rivera por acudir a una discoteca, que ronda los 6.000 euros, pero contando el trabajo que supone y los beneficios que se sacan en una noche, normal que aprovechen el tirón-.

Protagonistas de portadas

Pero si algo caracteriza a las tronistas es su facilidad para desnudarse. Ya no solo en el programa, donde las citas en bikini son un clásico, sino también en las revistas. No hay participante en el programa que no haya paseado sus encantos por la portada de Interviú o Primera Línea. Desde Tamara Gorro, una de las primeras tronistas y actual colaboradora de varios programas de Telecinco, a Liz, una mulata que también pasó por Gran Hermano, Oriana, la concursante más fugaz de Supervivientes, Gaby, concursante del Campamento de veranoy ex novia de Kiko Rivera, o Jacky, una venezolana que tuvo sus más y sus menos con varios jugadores de fútbol y con el ex asesor del amor, Pipi Estrada. Pero si con los posados de Interviú no se quedan contentos, pueden acudir a Primera Línea, donde los y las tronistas, acompañadas del eterno Torito, se hacen unos reportajes en grupo y sin ropa que no dejan indiferente a nadie.

Sin duda, la carrera de estos tronistas es corta -de la multitud de hombres y mujeres que han pasado por el programa, tan solo Tamara Gorro y el ahora desaparecido Rafa Mora han mantenido su popularidad-. Pero durante ese breve periodo de tiempo, ganarán más dinero, seguramente, que la mayoría de trabajadores a lo largo de su vida laboral. Esta es la fama actual. Olvídense de trabajar, de madrugar y pasar el día en la oficina. Eso ya no se lleva. Mejor se apuntan al gimnasio, se dan unos rayos uva y enseñan lo que la naturaleza, o un buen cirujano, les ha dado. Y es que, por mucho que pase el tiempo, continúan tirando más dos... Ya saben.


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