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Clara Lago nunca se había comido un plátano mejor

Bueno, sí, reconocemos que nos hemos sacado de la manga un titular un tanto especulativo, pero seguramente la actriz Clara Lago pensó eso mismo mientras saboreaba una deliciosa merienda rica en potasio en plena calle. ¿Quieren saber qué más han hecho los famosos esta semana? Pues tomen asiento, que empiezan las revistas. Y sí, está Terelu.

Clara Lago nunca se había comido un plátano mejor
Clara Lago nunca se había comido un plátano mejor

Hiba Abouk: “Me gusta el fútbol pero no estoy enamorada”. Pero, a ver, Hiba, ¿estás enamorada del fútbol como disciplina deportiva? ¿Del fútbol en sí como espectáculo? ¿Del césped, las gradas y las camisetas sudadas? No entendemos nada. La pobre Hiba lleva dando entrevistas cada semana desde que estrenó El Príncipe y, claro, se le han acabado las declaraciones. No se extrañen si dentro de poco leemos titulares como: “Al gazpacho no le pongo ajo”, “Una vez suspendí matemáticas y fui a repaso por las tardes” o “Si tiendes bien las camisas no hace falta plancharlas”. Ojalá un libro de estilo de vida por Hiba Abouk. No aprenderemos nada, pero, al menos, tendremos declaraciones divertidas y absurdas. Y si alguien se lo pregunta, ella tampoco sabe nada de lo que pasará en la segunda temporada de El Príncipe, así que tenemos Hiba para, mínimo, un par de años más. Pobre ella y pobres nosotros (Lecturas).

Carolina Casado: “El que tiene boca se equivoca”. Ay, Carolina... Si no saben quién es, les diremos que se trata de la chica que habitualmente sustituye a Anne Igartiburu cuando la vasca decide tomarse unas vacaciones y que fue la encargada del ya mítico “Oit points” de Eurovisión. No me negarán que con este currículum no es para ofrecerle ya el puesto de responsable de RTVE. Pero no mal piensen. Carolina habla inglés como usted, como yo, como Ana Botella, el problema fue que se le coló un señor hablando español por el pinganillo y ella mezcló “ocho” con “eight” y le salió “oit”. ¿A quién no le ha pasado eso? Del resto de presentación y del marcadísimo acento español, ni una palabra, eso sí. “No es que tenga un inglés de Cambridge o de Oxford, pero yo llevo hablando inglés toda la vida de dios. Primero en el cole y después perfeccionándolo en academias”. ¿Pero qué academias son esas? Que una cosa es que uno se equivoque y confunda una palabra con otra. Ese no es el problema. Más bien, deberíamos pensar en el resto de la intervención y en como lo hicieron otros países. ¿Se imaginan que Ruth Lorenzo gana y el año que viene hay que organizar un festival en España? ¿A quién buscaría TVE capaz de aguantar tres horas en inglés? ¿A Peppa Pig? (Lecturas).

Fabiola Martínez: “A Bertín no se le puede atar en corto porque lo pierdes”. La mujer de Bertín Osborne, en pleno siglo XXI, nos da unas lecciones de machismo que parecen sacadas del libro Cásate y sé sumisa. La ¿modelo? nos comenta que el truco para mantener su matrimonio es dejarle vía libre a su marido, que si le pones límites, lo pierdes. “Yo nunca he sido celosa. Nunca he querido imponerle una forma de vida ni controlarlo. Eso poco a poco ha hecho que valore lo que tiene”. Es decir, más vale aguantar, que él verá lo que hay en la calle y lo que tiene en casa. Pero además, Fabiola nos cuenta que Bertín le ha sorprendido mucho. “Las madres asumimos una responsabilidad diferente a los padres y tampoco esperas de ellos determinadas cosas. Pero, cuando noto que siempre está a mi lado, me da mucha tranquilidad”. ¡Claro que sí! Verle tomando sus cervecitas y su jamoncito delante del sofá da una tranquilidad... Qué suerte tiene Fabiola (Diez Minutos).

Álex González, orgulloso de su hermana Churi. Ya saben ustedes que lo de poner nombres es algo muy divertido. Tan pronto puedes llamar a tu hijo Manzana como decantarte por algo más tradicional, tipo José María. Los padres de Álex González, que por edad deben ser de la segunda opción, bautizaron a su hija como Esperanza, pero para darle un toque festivo, la llaman Churi. Y la pobre chica parece que lo lleva con ánimo... Pues resulta que Churi, además, es vocalista del grupo El mundo de Murphy, uno de los nombres menos comerciales de la historia -si no nos han gustado La oreja de Van Gogh ni El sueño de Morfeo, lo de Murphy es ya harina de otro costal-. Álex, por favor, dale dos consejos a tu hermana: primero, que abandone ese grupo y se haga solista, y segundo, que se busque un nombre artístico, no sé… ¿Chenoa Dos, quizás? ¿Nos haces el favor? (Semana)

Su dosis de potasio. ¿Qué se esconderá detrás de este enigmático titular?, se estarán preguntando. Pues nada más y nada menos que Clara Lago comiéndose un plátano en plena calle. La actriz, muy ocupada entre promocionar Ocho apellidos vascos, darle carantoñas a su nuevo novio -o eso dice- Dani Rovira y acudir al teatro a interpretar La venus de las pieles, no tiene tiempo para nada. Así que, ni corta ni perezosa, se sacó un plátano del bolso, lo peló con amor y se comió una merienda rica en potasio que ni los mejores nutricionistas. Por qué decidió merendar en la calle o cuáles son los motivos de haber elegido un plátano -que a juzgar por las fotografías, estaba bien madurito-, no lo sabemos. Pero desde aquí animamos a todas las actrices de España a que imiten a Clara y se coman unos buenos plátanos en público. Nada mejor que el fruto del amor. Ya lo saben (Cuore).

Descubriendo a Carmen Lomana. Laviuda más mediática de España se ha ido a Tánger a promocionarse a ella misma, con la excusa de ayudar a una ONG, eso sí. “Sería incapaz de vestirme de exploradora para ir a África a hacerme la foto con los niños”, dice Carmen mientras posa [cara de sorpresa] rodeada de niños en África. Pero la Lomana tiene para todos. Dice que ha sido nombrada la mejor twittera de España y que le dieron un premio, que se arrepiente de haber ido a Splash - Famosos al agua y que es una estupenda ama de casa. “Sé planchar, sé cocinar, aunque normalmente no lo hago, y si, en un momento dado, no tengo a nadie en casa, no se me caen los anillos por limpiar”. Pues tranquila, Carmen, nosotros no tenemos a nadie en casa, así que si quieres pasarte un momentito, estaremos encantados de que nos eches una manita. O por la redacción de Marabilias, que también estaremos encantados (¡Hola!).

¿Se acuerdan que la semana pasada nos preguntábamos que dónde estaba Terelu? ¡Pues con su entrenador de boxeo! La mujer más deseada de España no pierde ocasión. Tan pronto se la ve acompañada de un compañero periodista, como de un artista internacional, como de su ex novio, como de un fornidísimo deportista que la pone a sudar todas las mañanas. Bueno, sudar, no creemos que sude mucho, viendo las fotografías, pero desde luego, un buen rato sí se pasa. La colaboradora ha tenido que desmentir que Vasile la haya vetado en Telecinco y ha aprovechado el tipín que se le está quedando para darse una vuelta por San Isidro en minifalda. Ustedes ya querían verla vestida de chulapa, pero Terelu es muy de enseñar pierna, y en los trajes regionales, eso no queda bien. Ah, y dentro de nada vuelve al Sálvame. ¿No están deseando que baje las escaleras del programa como la estrella que es? Yo ya tengo un nudo en el estómago.

Esta semana, Jorge Javier ha decidido darnos una cal y otra de arena. Por un lado, presume de amor materno, cosa que, mira, nos llena de emoción -no debe ser sencillo ser la madre del presentador más controvertido de España-, y por otra, nos aburre soberanamente con cosas de Kiko Matamoros -al menos, Jorge Javier admite que, al principio, Matamoros le aburría mucho; casi tanto, supongo, como llevar dos años hablando de Rosa Benito a cuatro horas largas por tarde-. Pero, el presentador siempre tiene algo para alegrarnos. “Me paso la semana advirtiéndoles [a un grupo de amigos] de que debemos portarnos muy bien. Juntos somos tan excesivos que resulta bastante previsible que en una de estas acabemos haciendo calvos en la playa y no me haría mucha gracia verme en una de esas revistas que sacan tus peores fotos para regodearse en las carnes mal colocadas. No me gusta que me fotografíen en bañador porque de esa prueba poca gente sale indemne”. ¡Y tiene toda la razón! ¿Ustedes no se sienten ofendidos por los looks que lleva la gente en la playa? ¿No creen que debería haber un cuerpo de policía especializado en detener a las personas que atentan contra el buen gusto? Yo, sinceramente, no puedo ya más con los pareos, los speedos y las chanclas de plástico, y eso que todavía estamos en mayo. Por favor, Jorge Javier, llévanos de vacaciones al Caribe, prometemos portarnos bien... y si hace falta, enseñar el culo (Lecturas).


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