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Letizia: 10 años de luces y sombras

En los próximos días se celebra el décimo aniversario del compromiso de los príncipes Felipe y Letizia. Diez años han pasado ya desde aquella tarde del 1 de noviembre en la que todos quedamos sorprendidos con la noticia, emitida por la Casa Real, del compromiso y futura boda del príncipe Felipe, heredero de la corona española, y una periodista asturiana de clase media y divorciada, Letizia Rocasolano.

La boda entre el príncipe Felipe y una plebeya no gustó a todo el mundo. Desde ese mismo momento muchos se convirtieron en detractores de este enlace y las críticas e informaciones sobre el pasado de Letizia, sobre todo con respecto a sus antiguas parejas y al matrimonio con Alonso Guerrero, pasaron a ser el centro de la noticia más que la propia boda. Y mucho más cuando Letizia, el día del compromiso, ante todos los medios de comunicación, hizo callar al príncipe. Más que como un acto de espontaneidad, esta actitud se entendió como una falta de preparación para ocupar el puesto que ya estaba representando, la prometida del futuro rey de España.

Los expertos en realeza europea internacionales valoran positivamente a Letizia.

A pesar de todos los comentarios vertidos sobre ellos, y como en un romántico cuento, ha vencido el amor. Quienes conocen a Letizia dicen que para ella sacrificar su profesión ha sido un gran signo del amor que sentía por el príncipe Felipe. Si a esto le añadimos la renuncia al anonimato que supone pasar a formar parte de la Familia Real, nadie puede dudar de que un cambio tan radical de vida necesita un periodo de adaptación y de preparación que Letizia ya parece tener a día de hoy.

Los expertos en realeza europea internacionales valoran positivamente a Letizia, quedando en cuarto lugar en un ranking de princesas, solo superada por Máxima de Holanda, Catalina de Gran Bretaña y Mary de Dinamarca.

Días de penumbra

Durante estos últimos años, a los príncipes no se lo han puesto especialmente fácil. En el camino que recorren como futuros reyes de España se han encontrado con muchos tramos empedrados. La imputación de su cuñado Iñaki Urdangarin en el caso Nóos, la posible imputación de la infanta Cristina y los supuestos devaneos amorosos del rey Juan Carlos, hacen que la salud de la monarquía en España no pase por sus mejores momentos. De hecho los españoles hace unos meses, a través de una encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), suspendían a la monarquía con un 3,68 sobre 10.

Nadie dijo que el trabajo de futuros reyes fuera fácil, pero es que a la princesa Letizia se le cuestiona hasta si el tacón que usa es más o menos alto, aunque ese no sea un dato importante para el futuro del país. Tampoco han pasado desapercibidos sus cambios de imagen, las operaciones y tratamientos de belleza a los que se ha sometido (el primero y más comentado, en los mismos días en los que un avión de la extinta Spanair se estrellaba en el aeropuerto de Barajas dejando 154 víctimas). Es muy común que a Letizia se la repruebe por querer marcar su propio espacio en determinados momentos y no se entiende que esa actitud sea compatible con su condición de princesa. Cabe, sin embargo, la duda de si esas críticas no suponen en realidad una contradicción con las reclamaciones de una monarquía más moderna, transparente y en línea con los tiempos que vivimos.

Pues no, resulta que si la princesa sale con sus amigas de compras, a cenar, de copas, o decide pasar unos días sola en vacaciones, como ocurrió este verano, es que su matrimonio no pasa por sus mejores momentos, están a punto de la ruptura o viven separados. Por el mismo motivo, deberían estar en trámites de separación casi todos los matrimonios de este país.

Desde su propia familia

Para la princesa –y para la persona– Letizia, uno de los momentos más duros de esta década ha sido, sin duda, el fallecimiento de su hermana Erika. Tras la triste noticia, todos los españoles la vieron llorar desconsolada, en una imagen que dio la vuelta al país.

Poco ha podido hacer la Casa Real con respecto al libro que ha publicado su primo ‘Adiós, princesa’.

Por si esto no fuera poco, Letizia ha tenido incluso que soportar que un primo suyo, David Rocasolano, publique un libro titulado Adiós, princesa. Cuenta en él intimidades sobre ella, como un supuesto aborto que tuvo mucho antes de conocer a Felipe, de cómo es su comportamiento en palacio, y saca a la luz otros temas personales que no ponen en muy buen lugar a Letizia en el caso de que sean ciertos. Poco ha podido hacer la Casa Real al respecto, a pesar de que parece que lo ha intentado por todos los medios, procurando tanto que no llegase a ver la luz el libro como solicitando a diferentes medios de comunicación que no le diesen cobertura. Con familiares así, Letizia no necesita más enemigos. El primo amenaza con un segundo libro.

Dicen que después de la tormenta viene la calma, así que todos esperamos que en un futuro, no muy lejano, podamos sentirnos orgullosos de tener una de las mejores monarquías europeas, y que todo lo que se escucha diariamente en torno a ellos se quede en eso, simplemente, rumores, chismes, habladurías; en definitiva, una tremenda envidia.


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