Si ustedes no saben todavía qué hacer con su vida, les aconsejamos que se dediquen a la vida pública. Nunca saben cuando aparecerá un príncipe heredero en su camino y, en caso de que así sea, más vale que les pille preparados. Pero no crean que todo es tan sencillo. El camino que va desde la calle a los salones con tapices de un palacio es complicado. Hay que sortear muchos obstáculos, ganarse las simpatías de las personas adecuadas, lidiar con una familia política de lo más controladora y, además, protagonizar, semana sí, semana también, un especial en todas las revistas del corazón. ¿Quieren saber el truco para llegar a la cima con una gran sonrisa? Pues aquí les presentamos el método Letizia, una fórmula ideal para conseguir la Corona.

1 Dar bien en cámara. En cuanto un príncipe pose su mirada en ustedes, su vida va a convertirse en un escaparate público, así que más vale que no le tengan miedo a las cámaras. Haber trabajado en un canal de televisión, sea del tipo que sea, les ayudará a controlar el medio y saber cuándo y dónde tienen que mirar. Matricúlense en Periodismo o Comunicación Audiovisual en su Universidad más cercana y hagan prácticas en alguna televisión local, toda preparación es poca para lo que se les avecina.

2 Moderar el lenguaje corporal. Demostrar carácter está muy bien, pero no cuando hablamos de una institución tradicionalmente clásica, donde los mujeres pintan más bien poco. Sí, puede que no les guste, pero ya sabían a lo que iban. Disimulen, háganse los tímidos, acaten todo lo que les digan y, cuando ya estén en una buena posición, den el golpe e impongan su presencia. Desde dentro siempre es más fácil cambiar las cosas. No se precipiten, que luego acabarán más olvidado que Eva Sannum.

3 Quitarse todo aquello que sobra. ¿Que ustedes no son perfectos de nacimiento? Ningún problema. Gracias a su nueva posición podrán acceder a los mejores cirujanos sin tener que pedir cita ni hacer cola. Pregunten a sus amistades, tomen nota de los famosos mejor operados y retóquense todo aquello que no les guste. Sí, la gente lo comentará, harán análisis detallados y lo criticarán, pero ustedes estarán guapos, tersos y cada día más jóvenes. Total, hagan lo que hagan, a la gente no le parecerá bien.

4 Añadirse todo aquello que falta. Una Corona pesa mucho, así que hay que estar preparado. Hagan ejercicio, coman con prudencia, pero no se pasen. Una delgadez extrema no les llevará a nada bueno. Piensen que los nervios son muy traicioneros, y que pueden equivocarse en cualquier acto público. Tómense las cosas con humor, y si no puede evitarlo, pues echen mano de las gafas de sol y ya se relajarán en casa. ¿Acaso hemos escuchado a la Reina Sofía en más de diez ocasiones? ¿Verdad que no? Y eso no le ha impedido ser uno de los miembros mejor valorados de la Corona. Tomen nota y callen, callen mucho.

5 Encontrar un buen peluquero. Estilista, peluquero, maquillador y diseñador de cabecera. Son las cuatro personas más importantes de su equipo. Hay que estar siempre perfecta, siempre bien vestida, siempre bien peinada. No hagan caso a las voces que piden naturalidad. Ya no van a poder ir al supermercado en chándal, pero, ¡qué más les da! ¡Si ahora les llevan la compra a casa!

6 Ofrecer una imagen radicalmente opuesta a tu antecesora. Lo que menos les interesa es que les confundan con su predecesora. Lábrense su propio estilo, aunque no les guste. ¿Que ella lleva cardado? Ustedes melena lisa. ¿Que le gusta vestir clásica? Pues ustedes los más modernos. ¿Que se mantiene en un discreto segundo plano? Ustedes háganse de notar. ¿Que es griega? Pues ustedes asturianos de pura cepa. En la diferenciación está la clave.

7 Tener descendencia y, a poder ser, de estilo nórdico. Los hijos en la monarquía son muy importantes. Hay que tenerlos en grupo numeroso; guapos, altos, rubios, listos y bien educados. Y si no es así, no se preocupen, ya se encargarán los medios de comunicación de maquillarlo un poco. Sáquelos mucho de casa, deje que los paparazzi les fotografíen, háganles monerías y vístanles como personas adultas. Cuanto más hablen de los niños, menos lo harán de ustedes.

8 Escaparse de palacio por la puerta trasera. Los tiempos han cambiado y ya no hay necesidad de vivir encerrado en una jaula de cristal. Si ustedes no tienen ganas de aguantar a los suegros, nada más cómodo que pedir un coche oficial y largarse a un buen concierto. Liberarán adrenalina, se lo pasarán bien y harán amigos en la cola del baño. También pueden organizarse escapadas con sus amigas y viajes de incógnito. Pasar veinticuatro horas al día con tu pareja siempre es una mala idea.

9 La familia cuanto más lejos, mejor. ¿A quién le gusta vivir en casa de los suegros? A nadie. Eso es así. Constrúyanse un pisito de solteros, donde puedan estar tranquilos, viendo la tele en pijama sin miedo a que aparezca alguien cuando menos se lo esperen. Y nada de pasar las vacaciones con la familia. Ustedes van un par de días, endosan a los niños y luego al Caribe en un vuelo privado. Una pareja debe tener su intimidad, por mucho que vayan a ocupar una jefatura de Estado. Y dormir pared con pared con los suegros no es una buena opción.

10 Ganarse la simpatía de las otras princesas. Háganse la idea que la gente corriente, los que madrugan cada día y no llegan a fin de mes, no les van a aplaudir. Usted era uno de ellos y les ha traicionado, así que prepárese para las consecuencias. Pero, ¿pueden hacer algo para calmar los ánimos? Desde luego. Coincidan casualmente con la princesa del pueblo y denle dos besos. Los medios de comunicación tendrán su momento de gloria y ustedes se garantizarán que alguien popular les defienda en público a capa o espada. ¡Y todo por un par de besos! Si es que ser Príncipe está tirado.

¿Han tomado buena nota? Pues ahora solo les falta conseguir un príncipe heredero en edad de merecer y, créanme, no es tarea fácil. Felipe ya está casado y dentro de poco ni siquiera será príncipe, pero hay muchas familias reales repartidas por el mundo.


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