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¿Por qué tanto secretismo en torno a la muerte del abuelo de Letizia?

Después de que se conociera el fallecimiento de Francisco Rocasolano no ha trascendido ninguna información más del abuelo de la reina Letizia. Desde el primer momento, ella ha querido que no se conociera ningún detalle y así ha sido a pesar de la decena de medios que están detrás del tema. Resulta cuando menos curioso que ninguno haya captado ninguna instantánea de la reina en Salamanca, aunque hay otros detalles, como la hora del fallecimiento o la de la incineración, que tampoco han sido aclarados y que han generado dudas sobre el cumplimiento del protocolo legal para estos casos.

La reina Letizia no se ha dejado ver y no ha trascendido ningún detalle de la  muerte de su abuelo (Gtres).
La reina Letizia no se ha dejado ver y no ha trascendido ningún detalle de la muerte de su abuelo (Gtres).

Escasos días después del fallecimiento de Francisco Rocasolano, la familia materna de Letizia ha pasado de la discrecion a recuperar el pulso de sus quehaceres cotidianos. Este mismo miércoles, Paloma Rocasolano y su hija Telma fueron vistas saliendo de casa con total normalidad, realizando recados como cualquier día. Sin embargo, poco o nada se sabe sobre lo ocurrido desde que el pasado domingo el abuelo de la reina fuera ingresado de urgencia en el Hospital Clínico de Salamanca. Lo único que se dio a conocer fue la causa de su hospitalización, por problemas cardiacos, y que su hija, Paloma Rocasolano, fue a visitarle a la mañana siguiente. Sin embargo, no hay imágenes que dejen constancia de ese momento, como tampoco las ha habido de la visita de Letizia.

La reina tuvo que trasladarse hasta Salamanca y según algunos medios estuvo allí, pero todo sigue envuelto en un halo de misterio. Nadie la ha visto ni ha notado su presencia o la del séquito que suele acompañarla. Incluso algunos de los periodistas que estuvieron esperando en las diferentes puertas del hospital no dan crédito a que haya podido pasar tan desapercibida, hasta el punto de que una reportera reconoce su extrañeza: “Yo hasta que no vea las fotos o una prueba de que ha estado, no me lo creo, porque ninguno de nosotros la ha visto, ni nadie del hospital”. Y todo parece indicar que nadie ha captado ni una sola instantánea.

A pesar de que el centro sanitario dispuso de una planta entera para Francisco Rocasolano, tal y como comentó uno de sus trabajadores, cuesta creer que absolutamente nadie que salía del hospital se percatara de su presencia. Aunque también es cierto que cuando la reina quiere pasar desapercibida lo logra. Teniendo en cuenta que además Letizia quería privacidad para este asunto, como así ha hecho que transmitiera Casa Real, lograr captar este momento era aún más complicado.

La corbata del rey

Al parecer otro de los miembros de la familia real que también estuvo y del que nada se supo es el rey Felipe VI. El runrún en Madrid es que si estuvo en Salamanca, fue durante el tiempo que tuvo libre entre los actos de la mañana y la tarde. Las imágenes del monarca con los diferentes presidentes autonómicos que recibió en La Zarzuela a lo largo de la jornada (el canario Fernando Clavijo y la navarra Uxue Barkos) muestran que, al menos, simbolizó el luto cambiando su corbaza azul de primera hora por una negra.

Ante este secretismo absoluto, las versiones que han llegado sobre la hora del fallecimiento son muy diferentes. Por un lado, que el abuelo habría muerto el lunes entre las 20 horas y la medianoche, aunque hay otras fuentes que apuntan a que fue a las 4:30 de la mañana del martes. Otro de los asuntos es dónde se trasladó el cuerpo de Francisco. Por un lado se ha publicado que fue llevado a Madrid, mientras que otra versión apunta a que el abuelo materno de Letizia habría sido incinerado en el tanatorio municipal Virgen de la Salud de Salamanca el martes sobre las 18:00 horas, lo que de haber sucedido así supondría un incumplimiento en el tiempo legal establecido entre la muerte y la incineración, según apuntan expertos en la materia.

Parece que Letizia escarmentó después de que las imágenes del funeral por la muerte de su hermana Erika recorrieran medio mundo. Ahí pudimos ver por primera y única vez el lado más humano de la por aquel entonces princesa de Asturias, cuya imagen era la de una persona rota de dolor. Además, llegó a acercarse a los medios para hacer declaraciones y dar las gracias a todo el mundo por el apoyo. También con la muerte de su abuela Enriqueta, mujer del abuelo fallecido, se pudo captar algunas instantáneas de los príncipes. El hecho de que entonces fuera princesa y no reina, como ahora, también puede que haya marcado la diferencia en cuanto al tratamiento de este tipo de sucesos en su familia.


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