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Diez años del ‘pezongate’ que revolucionó al mundo

Estamos más que acostumbrados a que las famosas tengan todo tipo de descuidos. De hecho, muchas revistas viven prácticamente de ellos. Pero cuando estos despistes llegan a las zonas más íntimas, el mundo se paraliza. Hoy celebramos los diez años del ‘pezongate’ de Janet Jackson repasando algunas de las aportaciones españolas.

Diez años han pasado desde que Janet Jackson marcara el devenir de la televisión estadounidense. El país de las libertades, donde uno puede cumplir su sueño y amasar una fortuna a base de trabajo duro, vive en una doble moral perpetua. Y qué mejor para evidenciarlo que el máximo evento deportivo y televisivo del año. Para los no americanos la Super Bowl no es más que una anécdota que conocemos a través de películas y series y de la que tenemos, en general, poca idea, pero para un estadounidense es una cita señalada en el calendario. Los anunciantes pagan fortunas por colar sus productos entre los minutos que dura el partido, las familias se reúnen frente al televisor y todos se ponen la mano en el pecho y entonan el himno con pasión.

Y un pecho fue, efectivamente, lo que revolucionó el mundo. En 2004, la encargada de amenizar el descanso de media hora de la Super Bowl fue Janet Jackson. La hermana pequeña de Michael organizó un show con la presencia de varios artistas, como P. Diddy, Nelly y Kid Rock, pero no fue hasta el final cuando apareció Justin Timberlake para cantar con ella su canción Rock your body. Janet fue haciendo bailecitos hasta que, justo cuando Timberlake cantaba lo de “voy a tenerte desnuda para cuando acabe esta canción”, éste le arrancó parte de la chaqueta, dejando al aire uno de sus pechos coronado con una pezonera en forma de sol. El cámara de la CBS no tuvo tiempo a reaccionar y el pecho apareció en todos los hogares americanos. La cadena tuvo que pagar una multa de 550.000 dólares y Janet quedó marcada por su pezongate -al que también le sacó su buen provecho publicitario-. Desde entonces, todos los shows en directo se emiten con 5 minutos de retraso para poder censurar todo comportamiento obsceno.

La variante española

En España no somos tan susceptibles con los pezones. Puede que sean las consecuencias de los largos años de la censura o, tal vez, una costumbre arraigada desde el destape, pero a ningún directivo de televisión se le ocurriría evitar algo que puede reportarle más audiencia que toda la programación de una semana. Esto ya se sabía incluso en 1987, cuando a Sabrina Salerno se le escapó un pecho en plena actuación de fin de año. Contando que estos números se graban varios días antes de Navidad, ¿alguien cree que no podría haberse repetido la actuación? Por supuesto que sí, pero se perdía una oportunidad perfecta para desvirgar a la sociedad española.

¿Descuido o provocación? Puede que en EEUU aparenten salvaguardar la recta moral, pero en España las cosas funcionan de forma distinta.

Desde entonces, muchas han sido las famosas que han sufrido este tipo de percances. Durante los comienzos de su carrera, la cantante Merche apareció en una gala en Antena 3 con un bikini demasiado justo que no pudo resistir el ritmo del baile y terminó pasándose casi toda la actuación con medio pecho fuera. A Ana Obregón también le pasó factura un vestido demasiado ajustado durante su época de presentadora en ¿Qué apostamos?, desmintiendo sin querer aquel rumor de sus prótesis de silicona y la presión de los aviones. La presentadora Tania Llasera vio cómo su vestido se desmoronaba en medio del programa Resistiré, ¿vale?, dejando sus pechos al aire en directo -y revolucionando a media España al día siguiente-. Lo mismo le ocurrió a Marujita Díaz en plena emisión del programa Sálvame, aunque en esta ocasión fue la veterana artista la que decidió enseñar voluntariamente uno de sus pechos.

¿Descuido o provocación? ¿Accidente o lucha por la audiencia? Puede que en Estados Unidos se empeñen en salvaguardar la recta moral americana -pese a que luego una sencilla actuación de Miley Cyrus consiga sacarles de sus casillas y sin necesidad de enseñar nada-, pero en España las cosas funcionan de forma distinta. Poco importan los horarios protegidos, los códigos de conducta y las multas administrativas, aquí la audiencia es la audiencia y todo vale, y más si hablamos de pezones.


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