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Chabelita e Isabel: tú a la cárcel, yo a la discoteca

A Chabelita no hay quien la entienda. Mientras su madre pasa sus primeros días en prisión, la joven continúa con su vida como si no ocurriera nada; saliendo, entrando y disfrazándose con 'el Sema' si hace falta. Eso sí, para compensar, se desgañita a defenderla en las redes sociales y se ha hecho un nuevo tatuaje en su honor. ¿Una bata de cola? No, unos labios rojos, que tanto podrían ser por su madre, como por su novio, sea quien sea a estas alturas. ¿Qué le pasa a Chabelita? ¿Qué hay debajo de esa melena digna de Julio Romero de Torres?

La entrada de Isabel Pantoja en la cárcel sigue generando noticias -y lo hará hasta su salida-, por mucho que la mayoría sean absolutamente irrelevantes. Que si permanece aislada del resto de las reclusas, que si un par de ellas se han acercado a increparla por un supuesto trato de favor hacia la tonadillera, que si come poco y duerme menos y que si ha montado un coro en la cárcel para alegría de las internas -podría uno preguntarse que cómo ha montado un coro si casi no interactúa con sus compañeras, pero ya sería querer rizar mucho el rizo-, y todo lo sabemos gracias a la poca discreción de las ex reas de la misma cárcel de Alcalá de Guadaíra, que han visto una oportunidad de oro para llevarse un dinerito a casa -ya saben que en España no se pierde una oportunidad por vergonzosa que sea-. Pero mientras Isabel se va adaptando a los usos y costumbres de la prisión, fuera, en la calle, la vida sigue igual.

Kiko defiende a su madre a través de Twitter, pero continúa imparable en su carrera

Su hijo Kiko se deja la piel defendiendo la injusticia que se está cometiendo con su madre a través de las redes sociales -argumenta que otra persona no hubiese ingresado en prisión por dos años de condena sin antecedentes penales-, haciéndolo de su propia mano en algunos y en otros dejando que sea la persona encargada de sus perfiles la que pida justicia para Isabel -debe ser que no tiene tiempo para llegar a todo-. Eso sí, el DJ avanza imparable en su carrera, pinchando en discotecas de todo el país y publicando nuevo single titulado 500 millas, en el que aprovecha para cantarle a su hijo lo que le echa de menos y lanzarle unos cuantos dardos envenenados a su ex, la modelo Jessica Bueno. ¿Para cuándo una versión solidaria de Marinero de luces para recaudar el millón de euros que necesita su madre para saldar sus cuentas con Hacienda? Eso sí sería un gesto útil, no tuitear a diestro y siniestro.

Chabelita tiene sus propios dramas

En cambio, el comportamiento de Chabelita no puede ser más incoherente

Pero si Kiko Rivera ha optado por mantenerse en un perfil bajo durante el trance por el que pasa su madre -el joven no hace más apariciones públicas de las necesarias-, el comportamiento de Chabelita es otro cantar. La aspirante a it-girl -¿recuerdan que tiene su propia sección en el programa Cazamariposas?- no se ha perdido un 'sarao' mientras su madre pasa sus primeros días privada de libertad. Total, ¿qué puede hacer esta pobre criatura? Las diferencias entre madre e hija han sido numerosas e intensas en los últimos tiempos -cuentan las lenguas que todo lo saben, que incluso llegaron a discutir la noche antes de ingresar en prisión- y no iban a cambiar por mucho que tengan que pasar unos meses alejadas. Chabelita se ha dedicado a salir de marcha con sus amigos, negociar una posible aparición en televisión para hablar del drama que está viviendo y compartir, a través de redes sociales, su nuevo tatuaje en honor a su madre. Unos labios rojos. Algo muy apropiado viendo la situación, ¿no creen?

Chabelita vive, como lo ha hecho desde que llegara a la mayoría de edad, desnortada. Quiere ser una madre responsable y una adolescente sin preocupaciones, quiere trabajar en la moda y dedicarse a ver la vida pasar, quiere perder de vista a Alberto Isla y se tatúa el mismo número que el padre de su hijo, ¿en qué quedamos? Pedirle coherencia a una jovencita de veinte años tal vez es demasiado -aunque sí se la pedimos al 'pequeño Nicolás'-, pero presuponerle un profundo amor maternal es de lo más normal.

Tanto Isabel Pantoja como Chabelita han tenido muy mal ojo a la hora de elegir sus amistades

Estamos convencidos de que Isabel les dio instrucciones claras y precisas de cuál debía ser su comportamiento durante estos meses antes de su salida de Cantora. Tan seguros como que nadie piensa cumplirlas. A Isabel siempre le han crecido los enanos, desde María del Monte a Encarna Sánchez, desde Julián Muñoz hasta Chelo García-Cortés. La Pantoja ha tenido muy mal ojo durante toda su vida y sus hijos no parece que vayan a mejorar la puntería.

Todos tienen algo que opinar

Ahora, mientras Raquel Bollo llora en televisión por la mala suerte de su amiga -suponemos que lloró igual cuando le dijo a la tonadillera que mejor frecuentara buenas compañías-, mientras Chabelita se tatúa, a la vez, un homenaje a su madre y otro a su niñera -dejando clara la equiparación de importancia entre ambas-, mientras Kiko Rivera desata su furia ante una justicia que cree injusta -y no ante un delito que debería creer inmoral-, mientras su sobrina Anabel quiere hacernos creer que su tía está viviendo algo parecido a un precioso cuento de hadas, Isabel Pantoja asume que llevará la losa de delincuente toda su vida. Y lo hace mientras sus compañeras ven Sálvame en la televisión común. ¡Ay, las ironías de la vida!


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