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‘¿Sabías que tu tatarabuelo fue amante de mi bisabuela?’ Y la tradición se cumplió

Eso fue lo que le dijo Camilla al príncipe Carlos nada más conocerse en un partido de polo, allá por los 70. Una entrada genial no apta para tímidos. Camilla lo tenía claro: era una mujer fuerte, con las ideas claras y dada a la provocación. Además, tenía 23 años y cierto atractivo físico que ahora no somos capaces de imaginar. Ni el hada madrina de la Bella Durmiente hubiera cumplido mejor la profecía de Camilla. Ella la mejoró: de amantes nada, yo quiero ser reina.

Tiene seguridad y saber estar en todo. ¿Pues no le dicen los niños, Guillermo y Enrique, que asista al homenaje que le van a hacer a su madre por los 10 años de su muerte? Ella, en un principio y por eso de no hacerles el feo, les dijo que iría, pero nada más tomarse dos tazas de té reculó y su buen juicio le hizo declinar tan magna invitación no fuera que el pueblo, que esconde hooligans debajo de las piedras (y de los peñones), le fuera a aclamar como en Buñol, con la Tomatina...

Quizá lo que le decidió fue el Sunday Mirror, que publicó las declaraciones de una amiguísima de Diana: “sería muy inapropiado”, dijo. Y la sola idea de asomar por allí el sombrero se disipó de su honorable cabeza. Si es que la sombra de Diana es para Camilla como una crema de pantalla total: jamás le dejará verá el sol.

Estando en Londres este verano, tabloides e informativos volvieron a lanzar a las masas, ávidas de dianismo, que había nuevos datos sobre el extraño accidente de la princesa del pueblo. Y en realidad no se ha desvelado nada al respecto. Solo se dijo que existían “nuevas informaciones” que debían ser sometidas a evaluación dada su “relevancia y credibilidad” y que no se trataba de una reapertura del caso. Para qué quieres más. Otra vez ríos de tinta y de bits sobre Dodi, Di, Al Fayed, Al Fatah...

Monumento a lo Terra Mítica

Una buena amiga me llevó a Hyde Park para visitar el monumento a Lady Diana Spencer: un lavapiés en el que todos los londinenses se remojan en verano; otros pasean por él en camiseta y sin pantalones y, los más osados, en bañador. ¡Qué contenta estaría Lady Di si pudiera verlo! ¡Con lo que le gustaba  a ella el pueblo! ¡Y los baños de multitudes! Y luego nos fuimos a Harrods... Bueno, bueno... ¡Qué precioso el homenaje egipcio a Dodi y Di juntos, tras las escaleras mecánicas, envueltos en esa especie de Terra Mítica temática de esfinges y pirámides! Mohammed, el papá de Dodi, se ve que les tenía mucho cariño.

El caso es que Camilla se lo ha currado mucho. Desde que se conocieron, se amaron. ¿Que ella decidió casarse con otro antes? Bueno, hombre, si todo se arregla al final ¿No lo habéis visto? Camilla se ha peinado, ha adelgazado, se ha dado botox, inyectado vitaminas, se ha puesto a hacer yoga (porque desde que se casó con Charles se había abandonado un  poquito)... ¿Que fue un poquito insistente con Charles hasta que provocó su divorcio? Era comprensible, qué queréis que os diga, a mi la Di me parecía un poquito petarda, de esas que miran de soslayo y no dan buen rollo que se diga.

Por cerrar el asunto, Camilla se disculpó ante los niños: “Acepté apoyaros, pero tras una reflexión he llegado a la conclusión de que mi presencia desviaría la atención sobre el homenaje a vuestra madre”. Que elegante, Cami.


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