Gente

Un empresario, una fundación, una buena causa

Hombres y mujeres de negocios, que prácticamente lo han conseguido casi todo ya en el terreno profesional. Nombres y apellidos como Botín, Koplowitz, Amancio Ortega, Arango, Isidoro Álvarez, Entrecanales, y un largo etcétera son algunos de los muchos grandes empresarios que han creado su propia fundación por una buena causa.

Como no podemos dedicar espacio a cada una de esas fundaciones, hemos seleccionado cuatro donde los niños y los jóvenes son los principales beneficiados. Cuatro buenas causas en las que cualquier inversión tiene un gran valor: el cáncer infantil, integración de niños con discapacidades, enfermedades psiquiátricas en niños y adolescentes, y la promoción de la educación y el talento en los jóvenes.

Fundación Paideia, por la integración

La Fundación Paideia la crea Amancio Ortega en 1986 con el objetivo de favorecer la integración en la sociedad de personas con discapacidad, al tener que vivir en primera persona lo que supone tener un hijo con una grave discapacidad, nacido de su primer matrimonio con Rosalía Mera, recientemente fallecida. Para Rosalía el nacimiento de su hijo Marcos marcaría un antes y un después en su vida, por eso vivió, como presidenta de la Fundación Paideia, volcada en ayudar a los grupos más excluidos de la sociedad.

Cofundadora de Inditex, Rosalía, que llegó a ocupar el puesto 66 dentro de las mujeres más poderosas del mundo, era una persona convencida de que el dinero había que invertirlo en cosas verdaderamente útiles. Por eso ella destinaba gran parte de su patrimonio a la investigación de las llamadas enfermedades raras. A través de Paideia, y siempre al lado de los que más lo necesitaban, creó también el Grupo Trébore cuyo objetivo era formar a personas discapacitadas y con enfermedades mentales para que pudiesen incorporarse a la vida laboral. Una labor ejemplar que seguro continuará su hija Sandra, quien ya trabajaba con ella en la fundación.

Fundación Botín, por el talento  

Fundación con mucha solera. Su origen lo encontramos en Cantabria, provincia de donde procede la familia Botín y donde se encuentra la sede central de la fundación. En 1964, Marcelino Botín y su mujer, Carmen Yllera, tíos del actual presidente del Banco Santander, Emilio Botín, deciden crear una fundación con el objetivo de ayudar a las personas de Cantabria que estuvieran pasando penurias y de promover todos los valores de estas tierras y de sus habitantes.

Casi 50 años después de su creación, la Fundación Botín continúa fiel a sus inicios, ayudando a colectivos de Cantabria que lo necesitan, fomentando el talento entre los jóvenes, a través de becas y otras acciones formativas, y ayudando al desarrollo económico en los entornos rurales. Además en el campo de la ciencia, la Fundación Botín trabaja desde hace años ayudando a los investigadores para que sus creaciones lleguen a convertirse en productos que les generen un bienestar económico.

Fundación Aladina, por una sonrisa

Al frente de un proyecto tan gratificante como Aladina está Paco Arango, su fundador y presidente, e hijo del multimillonario Plácido Arango, dueño de la cadena Vips. Paco siente la necesidad, en un momento dado, de hacer algo por los demás y decide hacerse voluntario de una asociación con la que visitaría semanalmente a los niños enfermos de cáncer del Hospital Niño Jesús de Madrid. De tal modo le sedujeron esos niños que sus visitas al hospital llegaron a ser diarias,  y así fue como decidió crear la Fundación Aladina en 2005.

La Fundación Aladina ofrece a las familias con niños enfermos de cáncer todo el apoyo necesario para afrontar de la mejor manera posible esos duros momentos en el hospital, día tras día, para poder sobrellevar la enfermedad de su hijo con una amplia sonrisa. Y lo que es más importante, conseguir que los niños también sonrían y se sientan fuertes para afrontar con más valentía todo el tratamiento. Un papel fundamental en Aladina lo forman todos los voluntarios, que todas las tardes acuden al Hospital Niño Jesús y al Gregorio Marañón para compartir unos momentos de alegría con todos los niños. Además durante este año la Fundación ha conseguido construir un nuevo centro de trasplante de médula ósea, el Centro Maktub, en el Niño Jesús,  gracias a la productora de la película que lleva el mismo nombre y que escribió y dirigió Paco Arango.

Fundación Alicia Koplowitz, por los más pequeños

Alicia Koplowitz crea la fundación que lleva su nombre en 2005, siendo la fusión de otras que ya tenía anteriormente. La entidad tiene dos claros objetivos como son la acción social y la investigación y mejora de los profesionales en la psiquiatría infantil y juvenil.

La Fundación Alicia Koplowitz cuenta con cuatro centros residenciales donde viven niños y jóvenes en situación de riesgo o desamparo procedentes de familias desestructuradas. Son acogidos en régimen de guarda o tutela, siempre en ambientes familiares, durante los periodos de tiempo que consideren necesarios.

Importante es también la labor realizada por la Fundación Alicia Koplowitz en el campo de la psiquiatría infantil y juvenil. Desde su puesta en marcha, la Fundación ha invertido en torno a 13 millones de euros en la formación de 150 médicos psiquiatras infanto-juveniles.


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