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La cacería del rey Juan Carlos que le supuso un antes y un después

Se cumplen ya tres años desde la fatídica cacería del rey Juan Carlos I en Botsuana. Este hecho supuso un antes y un después para el monarca y su imagen. A ello hay que sumarle la imputación de su hija y de su yerno y una sucesión de hechos que provocaron una repentina abdicación. Ahora, tres años después y lejos del trono, parece que por fin Juan Carlos puede seguir haciendo las mismas cosas de antes sin temor a que nadie le reprenda o a tener que pedir perdón públicamente. 

El 14 de abril de 2012 marcó un punto de inflexión para el rey Juan Carlos. Ese día, el rey tuvo que ser operado de urgencia tras romperse la cadera durante una cacería en Botsuana de la que hasta entonces no se sabía nada. Después se publicaba una foto del monarca, con escopeta en mano y los elefantes detrás, de otra de sus cacerías en Botsuana en el año 2006, una imagen que despertó la ira y el enfado de muchos españoles.

Forzado por la situación y nada más ser dado de alta de la clínica madrileña donde fue tratado de urgencia, el rey se vio obligado a mostrar carita y ojos de cordero degollado y a pedir disculpas por lo que había hecho. Sus palabras ya han pasado a la historia: "Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir". Pero el pedir perdón no fue suficiente y los acontecimientos que se fueron produciendo después de este accidente se lo pusieron aún más difícil.

Las críticas y la indignación crecían por momentos. La propia ONG WWF tomó sus propias medidas al respecto quitando al rey del cargo que tenía como presidente honorífico de la asociación. No sólo se vio manchada su imagen institucional, sino la más personal. El suceso africano también sirvió para descubrir a la persona encargada de organizar estas cacerías era Corinna Zu-Sayn Wittgenstein, una empresaria alemana a la que los medios nacionales, en un ejercicio de eufemismo, comenzaron a llamar "la amiga entrañable del rey".

Aunque siempre se ha conocido esta afición de los Borbones a la caza, la de Botsuana supuso el acabose y más en tiempos de crisis. También hay que recordar que tres días antes, su nieto Froilán se había disparado en un pie con la escopeta que él mismo llevaba mientras estaba con su padre. 

La imputación de la infanta Cristina e IñaKi no ayudaron

Meses después, el rey sufrió otro traspiés, también literal. Mientras visitaba la sede del Estado Mayor de la Defensa, el monarca se dio de bruces en el suelo. Una imagen que le llevó a convertirse en protagonista de numerosos memes. Tres meses después, tuvo que volver a pasar por el quirófano para que se le implantara una prótesis en la cadera izquierda y tiempo después, fue operado de una hernia discal. Todas estas intervenciones y los gastos médicos que conllevaban fueron despertando aún más la ira de muchos españoles.

Después, salieron a la luz los 728 millones que el rey llegó a tener en tres cuentas suizas, de los que heredó 375 millones de su padre Don Juan que ya se habría gastado. A todos estos hechos, hay que sumar el que seguramente ha sido el mayor revés para el monarca, la imputación en el caso Nóos de Iñaki Urdangarin y de su hija, la infanta Cristina. Con todos estos problemas a sus espaldas, la familia real -y especialmente don Juan Carlos- se embarcaron en un viaje sin retorno tras el cual ya no volverían a ser bien vistos.

Corinna se fue de España con 30 millones bajo el brazo

Con el paso de los años, algunas cosas han cambiado -Juan Carlos ya no es el jefe del Estado- pero hay otras que siguen igual, o peor. Los duques de Palma no hacen sino empeorar la situación con sus vacaciones a todo lujo, como las de Semana Santa en la Toscana, a pesar de que Urdangarin declaraba que no podían hacer frente a la fianza que el juez le había impuesto. Para rematar la situación, hace un par de meses la revista Interviú publicaba que Corinna abandonó España en 2013 con 30 millones de euros bajo el brazo. Un dinero que supuestamente formaría parte de las funciones que desempeñó en el país. Según datos del Gobierno, citados por Europa Press, la amiga del rey se fue con 30 millones de euros cobrados por unos servicios que no se conocen exactamente y ante las quejas persistentes de destacados empresarios españoles.

Con la imagen del rey tan deteriorada, no hubo otra opción de que el 2 de junio de 2014, Juan Carlos anunciara su abdicación. Una noticia repentina cuyos motivos nunca se aclararon bien. Quizás tras ella, vino su alivio y el poder vivir en paz y armonía. Ahora disfruta de sus hobbies como la caza, los toros o el viajar, sin tener que dar explicaciones sobre a dónde va o con quién. Como ocurrió el pasado fin de año, que pasó en California, donde aprovechó para celebrar su 77 cumpleaños, o esta pasada Semana Santa, en la que nadie supo nada de él. Mientras, los actuales reyes pasaron unos días en Palma de Mallorca acompañados por sus hijas y la reina Sofía. Incluso se ha publicado en varios medios que Juan Carlos ya no pisa ni Zarzuela.

Sin embargo, su abdicación también supuso que se abriera el veto para hablar o publicar cosas antes impensables, como que el Supremo admitiera una demanda de partenidad contra Juan Carlos aunque dos meses más tarde, el tribunal la rechazó al admitir el recurso del rey.


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