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ZP: Vuelve el hombre

El Club Siglo XXI había puesto el listón muy alto. Tras la intervención descafeinada de José María Aznar, muchos se preguntaban en Madrid qué haría la Segrelles para mantener el pulso informativo y hay que reconocer Doña Paloma, que lo ha vuelto a conseguir.

Como si de un orden cronológico se tratara, el siguiente usufructuario del Palacio de la Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero, se acercó hasta el Eurobuilding madrileño para contarnos cómo va su vida contando nubes. Hay que decir que para muchos ZP es como el duque de Alba para los niños de los Países Bajos, un nombre con el que aterrorizar a grandes y pequeños con toda suerte de barrabasadas cometidas por sus torpes manitas.

A diferencia del Reino Unido, que cuenta con su Cámara de Lores, aquí en España tenemos nuestra Cámara de los Errores pues sólo al ver como se iban sentando los miembros del Gabinete socialista venían a mi mente los errores perpetrados. Pepiño Blanco, ex ministro de Fomento e imputado por tráfico de influencias que se niega a ceder su acta para que no le metan el cuerno; Elena Salgado, ex ministra de Economía que hizo malditos los brotes verdes pues se fueron pudriendo antes de que nadie los viera; Valeriano Gómez, ex ministro de Empleo que no consiguió cumplir la promesa electoral del PSOE en campaña por el pleno empleo; Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas que nunca enseñó al expresidente economía ni siquiera en dos tardes;  Manuel Chaves, ex vicepresidente que no percibió que en Andalucía todo el mundo se prejubilaba muy bien; Miguel Sebastián, exministro de Industria que no quiso cortar el grifo del crédito porque era como quitar la música en una fiesta (frase literal) o Ángeles González-Sinde y su ley de las descargas.

La lista sigue

Podríamos estar así todo el día pero por no aburrirles les diré que también estaba Beatriz Corredor, ex ministra de Vivienda que también hizo mucho porque los españoles pudiéramos tener una casa. De José Bono no puedo decir nada porque aunque tiene más pelo que Sandokán y dos Porsches Cayenne, la Justicia no le ha encontrado nunca irregularidad alguna. En fin, que sólo recordaba un espectáculo parecido cuando se rememoran los Gobiernos de Felipe González y empiezan a desfilar todos los prohombres de su época que han tenido que saldar cuentas con la Justicia. Sí que hay que comentar que conforman un grupo bastante compacto y acuden todos juntos en amor y compañía. Ninguno de los nombrados quiso hablar con los medios, no vayan a sacarles más defectos, y la única que aprovechó el acto para repartir estopa fue Elena Valenciano que junto a Jaime Lissavetzky Marcelino Iglesias,eran los únicos miembros del PSOE que siguen en la actualidad en el ruedo político.

Entre el público pude ver a Bernardino León, el hombre que susurraba a Zapatero; a Fernando Moraleda, de sindicalista a portavoz del Gobierno; a David Taguas, antes director de la Oficina Económica de Moncloa y ahora liberal reconvertido; y al empresario Luis del Rivero, supongo que descontento con el trato que le dispensa el PP después de lo generoso que fue con ellos según los papeles de Bárcenas. Hay que contar que la sala estaba mucho menos concurrida que cuando fue Aznar y que la platea la conformaban ex altos cargos bajo la égida zapateril que ahora han vuelto a la Administración hasta que escampe. Como nota curiosa delante de mí se sentaba el cantante Emilio José, adornado con un soberbio peluquín, que representaba la cuota artística del progresismo. Este señor cantaba Soledad Volver a Marrakech, que es básicamente la misma música con distinta letra. Tal y como le vi convendría que se fuera a la ciudad marroquí y se quedara allí. 

Por no ofender y en el ámbito estrictamente estético diré que había grandes diferencias entre los asistentes del PSOE y los del PP. También estaba Juan José Hidalgo,pepeaviones como se le conoce en la capital, recuperado de su atraco exprés.

¿De qué habló?

Sobre las palabras de Zapatero, contarles que sigue apostando por el consenso, que no habla mucho en público porque no quiere influir en política (iba rodeado de guardaespaldas, por lo que creo que es ligeramente consciente de que el personal, después de dejar el país hecho unos zorros, no está por la labor de escuchar sus historias), aplaudió el matrimonio homosexual, sigue preocupado por la pena de muerte y apoya las movilizaciones siempre y cuando sean democráticas. Dijo también que nada le preocupa más a un presidente del Gobierno que el desempleo, una vez ETA dejó de matar. Además apoyó al monarca ahora que tampoco pasa por su mejor momento. Ahora que sé lo que piensa me encuentro mucho más tranquilo.

Fue curioso por último que un pepero convencido como es Eduardo Zaplana, con chaqueta azul francia (copiota) dijera de ZP que es una gran persona pues el ex portavoz del PP, en calidad de presidente del Club Siglo XXI, fue el encargado de introducir al ponente. Verdaderamente la vida da muchas vueltas.  


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