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Los escándalos sexuales más mediáticos de los políticos

La vida sentimental de los políticos nos fascina. No tenemos más que ver el revuelo que se ha organizado alrededor del romance del popular Borja Sémper con la actriz Bárbara Goenaga. Pero como en todo lo que rodea la política, las intimidades de algunos de los representantes públicos no han estado exentas de polémicas. Empezamos la semana repasando los escándalos sexuales más mediáticos de los últimos años, para que vean que fuera de nuestras fronteras también hay mucha tela que cortar.

Por mucho que tratemos de evitarlo, estamos ya muy acostumbrados a que la política genere escándalos. Desde la corrupción generalizada que observamos cada día en España hasta tránsfugas, complots, nepotismos y, como no, escándalos sexuales. La vida privada de los representantes públicos es analizada al detalle, sobre todo en los países anglosajones, con el objetivo de descubrir machas en el currículo sentimental de sus políticos -'si es capaz de hacer eso con su familia, ¿qué hará con nuestros impuestos?', se preguntan constantemente los ciudadanos estadounidenses-.

Infidelidades que no se perdonan así como así, prostitución pagada con dinero público y casos de abusos sexuales inundan la carrera política de muchos cargos públicos. ¿Creen que le damos demasiada importancia a lo que hacen los políticos en la intimidad de su habitación? Pues atiendan a algunos de los casos más mediáticos antes de responder.

Olvido Hormigos

El paso de la ex concejala Olvido Hormigos por Gran Hermano VIP sirve de excusa para rescatar del olvido -nunca mejor dicho- la polémica que situó a la de Los Yébenes en la primera línea de la actualidad allá por 2012. Una, hasta entonces desconocida, representante pública del PSOE se convertía en noticia de alcance nacional al filtrarse un vídeo íntimoen el que aparecía masturbándose.

Rápidamente, descubrimos que el vídeo iba dirigido a un supuesto amante y que podría haberse filtrado desde las dependencias del propio ayuntamiento. Hormigos amenazó con renunciar ante la presión mediática que estaba soportando, pero la opinión pública la convenció para que no lo hiciese. En su lugar, acabó apeándose de la política para posar desnuda en Interviú y participar en el realityMira quién salta.

Bill Clinton

Posiblemente, el escándalo sexual más famoso de la historia es el del ex Presidente de Estados Unidos Bill Clinton. Su affaire con la becaria Monica Lewinsky tuvo en vilo al mundo entero. La relación entre político y asistente empezó en 1995, aunque no se hizo pública hasta unos años después, cuando Linda Tripp, amiga de Lewinsky, hizo públicas unas grabaciones donde la becaria le contaba los detalles de su romance con el Presidente.

Eso, unido a un vestido negro con restos de semen, fue suficiente para colocar a Clinton en la palestra -y para abrir un intenso debate sobre qué se considera relación sexual y qué no-. El entonces Presidente pidió perdón, arropado por la confianza de su mujer y acabó saliendo reforzado del escándalo.

Silvio Berlusconi

Las fiestas -por no llamarles orgías- de 'Il Cavaliere' han sido un asunto de Estado en Italia durante años. Prostitución, bacanales, disfraces de monja y sexo desenfrenado fueron copando los titulares de los periódicos mientras el Primer Ministro italiano trataba de mantenerse al margen de la polémica.

Silvio Berlusconi acabó siendo condenado a siete años de cárcel por un delito de inducción a la prostitución de menores y abuso de poder en el conocido como 'caso Ruby'. Según el tribunal, Berlusconi mantuvo relaciones sexuales pagadas con una menor de edad conocida como Ruby y ejerció su influencia para que la pusieran en libertad tras haberla detenido por robo, para evitar que saliese a la luz el escándalo de sus juergas sexuales.

Karina Bolaños

La Viceministra de Cultura y Juventud de Costa Rica, Karina Boñalos, fue destituida de su cargo tras filtrarse un vídeo en el que se le podía ver en ropa interior enviándole un mensaje a un supuesto amante. Pese a que la política aseguró que fue víctima de un caso de extorsión, la presidenta, Laura Chinchilla, la cesó inmediatamente, argumentando que así podría enfrentarse al caso desde el ámbito privado.

Dominique Strauss-Kahn

Ex presidente del Fondo Monetario Internacional, ex Ministro de economía y comercio exterior y candidato a ocupar la presidencia de Francia, Dominique Strauss-Kahn vio cómo su carrera política desaparecía entre escándalos sexuales. El político fue detenido en Nueva York, acusado de abusar de una empleada de hotel después de que ésta entrara en su suite. Strauss-Kahn reconoció el encuentro, pero alegó que la empleada mentía en relación al abuso. Cuando el caso ya estaba olvidándose, su nombre volvió a verse involucrado en una red de prostitución para fiestas sexuales, en las que una de las prostitutas declaró que el político había utilizado la fuerza con ella.

Anthony Weiner

El congresista Anthony Weiner vio cómo su carrera terminaba por culpa de las redes sociales. El político mandó una fotografía explícita suya a una chica de 21 años que le seguía por Twitter. Tras el salto a la prensa del escándalo, Weiner tuvo que comparecer públicamente para reconocer que había hecho lo mismo con otras seis mujeres. Finalmente, renunció a su puesto como congresista, pero ahí no acabó todo. Uno tiempo después, regresó a la política y volvió a caer en el mismo escándalo, aunque esta vez utilizó un pseudónimo para enviar las fotografías sexuales.

Eliot Spitzer

El ex Gobernador de Nueva York renunció a su cargo tras publicarse que había gastado 4.000 dólares en prostitutas de lujo. Eliot Spitzer tuvo que reconocer que, durante su mandado, había invertido casi 80.000 dólares en pago de servicios de prostitución. Tal fue la magnitud del escándalo que su sucesor, David Paterson, reconoció haber mantenido relaciones sexuales fuera del matrimonio en cuanto tomó posesión del cargo. El político dio una rueda de prensa en la que explicó que las relaciones extramatrimoniales se habían producido durante una crisis de la pareja y que no había ningún tipo de dinero público relacionado con el asunto.

John Edwards

El demócrata John Edward pretendía postularse para Presidente de Estados Unidos, cuando un escándalo sexual le truncó la carrera. El político tuvo que reconocer que había tenido una relación extramatrimonial y que había mentido durante la campaña. Según confesó el propio Edwards, había sido infiel a su esposa -mientras ésta estaba gravemente enferma- con Rielle Hunter, la encargada de realizar los documentales de su campaña. Además, tuvo que acudir al juzgado para tratar de demostrar que no había utilizado dinero público en tratar de esconder la infidelidad a su mujer.


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