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Nieves Álvarez y otras modelos desnudas en portada

El renacimiento de la revista Lui, una suerte de versión francesa de Playboy -aunque en su origen se aproximaba más a nuestra revista Party-, ha recuperado la tendencia de desnudar a grandes modelos de nuestro tiempo en portada. Mientras las publicaciones tradicionalmente eróticas se nutren de ex concursantes de realities, las revistas de moda y belleza aprovechan cualquier ocasión para quitarles la ropa a las modelos más deseadas. ¿Hay algo que venda más que un buen desnudo?

Con pocos días de diferencia, dos publicaciones han apostado por dos modelos como reclamo en sus nuevos números. Y lo han hecho, evidentemente, desnudándolas. Por una parte, la top Alessandra Ambrosio se convertía en la nueva cara de la revista Lui, una publicación erótica por la que ya han pasado nombres como Kate Moss, Rihanna o Gisele Bündchen. La nueva etapa de Lui, revista clásica renacida de sus cenizas, ha apostado por un valor seguro ante la crisis que azota a las publicaciones en papel: desnudar a celebrities.

Cada nuevo número de Lui se convierte en un fenómeno mundial y sus fotografías dan la vuelta a Tumblr.

Cada nuevo número se convierte en un fenómeno mundial y sus fotografías dan la vuelta a tumblr -una de las pocas plataformas que todavía no censura los desnudos-. Y desde luego, no es para menos. Por mucho que hayamos visto a Kate Moss desnuda en decenas de ocasiones, parece que nunca tenemos suficiente. Pero tampoco hace falta especializarse en erotismo para desnudar a nadie.

Con la excusa de la moda, la mayor parte de publicaciones del sector aprovechan cualquier ocasión para desnudar a sus modelos. Lo que de entrada podría parecer una paradoja -hablar de ropa pero sin ella-, no es más que uno de los trucos de marketing más viejos de la historia. El desnudo vende y lo hace como nunca.

¿Quién hablaría, si no, de la revista View of the times si no hubiese desnudado a Nieves Álvarez para su último número? La modelo convertida en presentadora se lo ha quitado todo -aunque sin enseñar nada- para celebrar que a los 40 sigue tan estupenda como cuando empezó a desfilar. Nieves -¿tendríamos que quitarle el apellido como hacemos con Naomi, Cindy o Claudia?-, se retiró para no irse nunca. ¿Hacía falta que se desnudase para hablar de su presente, pasado y futuro? Desde luego que no, pero, entonces, a nadie le habría importado. Somos así de crueles.

El tercer número de la revista Love desnudó a grandes modelos internacionales.

Katie Grand, editora de la revista Love, decidió dedicar su número 3 a los grandes iconos de la moda, ¿y qué hizo? Pues buscar a ocho de las modelos más famosas de todos los tiempos y desnudarlas para la portada, creando ocho variantes del mismo número para deleite de los fans. Las eternas Kate Moss y Naomi Campbell, junto a Lara Stone, Natalia Vodianova o Amber Valetta, posaron como Dios las trajo al mundo para celebrar la grandeza de la moda.

“Es muy interesante estudiarlas desnudas, todas en la misma pose, ya que son muy diferentes pero igualmente poderosas”, declaró Mert Alas, uno de los dos fotógrafos de la sesión. Pero, ¿dónde termina el arte y empieza el espectáculo? ¿Qué repercusión hubiera tenido la misma publicación de no haberlas desnudado? Aunque contando que el pasado septiembre un coleccionista pagó 220.000 euros por una fotografía de Kate Moss desnuda, tampoco parece tan descabellado pensar que los cuerpos venden más que nunca.

El desnudo no siempre como juego perverso

Aun así, no siempre se trata de juegos tan perversos. En otras ocasiones, las modelos se han rendido a los beneficios del desnudo sin ningún tipo de excusa. Durante la década de los 90, no quedó ninguna de las tops del momento que no posara sin nada encima para Playboy. Pero no es que lo hicieran una vez, tentadas por los responsables de la publicación, sino que repitieron todas las veces que lo necesitaron. Y si antes lo hacían por juventud y fama, cuando llega la madurez lo hacen para reafirmar su reinado. En febrero, Cindy Crawford posaba desnuda y sin retoques -al menos así se vendió- para la revista W, dejando claro que a los 48 años continuaba teniendo el cuerpo de una supermodelo. Y la aplaudimos tan fuerte como criticamos a Renée Zellweger por haberse retocado la cara.

Queremos mujeres todopoderosas, que sean eternamente jóvenes y deseables y para las que no pase el tiempo -Crawford afirma no haberse operado, aunque sus facciones dicen todo lo contrario-, pero a la vez despellejamos a las que hacen todo lo posibles para conseguirlo. ¿Se nos está yendo de las manos?

Alessandra Ambrosio se rodea de una corbata en su posado para Lui, convenciéndonos de que el uso de esta prenda no debe ser sinónimo de aburrimiento -como si el hecho de contar con una top model desnuda fuese lo de menos-. Un pensamiento masculino para una revista erótica destinada a los hombres. Nos podrá parecer mejor o peor, podremos valorarlo de forma positiva o negativa, pero tiene toda su lógica. Ahora, ¿qué nos quieren decir las revistas de moda y belleza mostrando cuerpos desnudos a la mínima de cambio? ¿Importan más las ventas que el mensaje? ¿Hablamos de arte cuando queremos decir dinero? La sociedad evoluciona, o eso nos dicen, pero el desnudo permanece. ¿Conseguiremos normalizarlo en algún momento? Parece que aquí, lo único normal es la corrupción.


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