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Famosos, políticos y viceversa

Las elecciones están a la vuelta de la esquina, y día sí, día también, vemos sondeos y encuestas variopintas en los medios. A veces, ese mundo de la política se mezcla con el del artisteo y salen mezclas de lo más curiosas. Y no solo porque haya estrellas que se mojen en apoyar a algún determinado color político, como antaño hicieron Rosa Valenty o Norma Duval con el Partido Popular, o en la actualidad Jorge Javier Vázquez con el Partido Socialista.

¿Cómo habría sido Eva Hache de presidenta del gobierno? Nadie se lo pregunta ya, pero en 2007 la actriz y presentadora afirmó que se presentaría a las elecciones nacionales. Unos meses después, y poco antes de los comicios, dijo que finalmente retiraba su candidatura, en la que estaba secundada por colaboradores de su programa Noche Hache. A toro pasado, en alguna entrevista comentó que de haber ganado se habría comido la crisis con papas, aunque nos habría quedado el consuelo de tener una presidenta maja capaz de hacer reír hasta en los momentos más complicados.

No habría sido descabellado tener una presidenta conocida; en Estados Unidos ya tuvieron a Ronald Reagan como presidente del país, aunque hay quien sobre su trabajo como político y como intérprete afirma que Reagan era “mal actor y peor presidente”. En ese mismo país, Arnold Schwarzenegger, conocido por sus papeles en cine de acción, acabaría siendo elegido como gobernador de California.

Los famosos más variopintos han sido cargos públicos

En España no se ha llegado tan lejos, aunque sí hemos acabado con algún famoso sentado en cargo público. Sin duda, el más mediático es Toni Cantó, quien se afilió a Unión, Progreso y Democracia y actualmente es diputado del Congreso por este mismo partido. Su carrera política no ha estado exenta de polémica, como la vez que se mofó en las redes sociales de la dicción de Mariano Rajoy, en verano de 2013, o cuando unos meses antes sentenció en Twitter que “La mayor parte de las denuncias por violencia de género son falsas, y los fiscales no las persiguen”.

En los años 80 fue muy popular la cantante María Jesús Grados Ventura, conocida como María Jesús y su acordeón. María Jesús popularizó en España la canción de El baile de los pajaritos, un éxito internacional que por ejemplo en Italia es conocida por su versión de Romina y Al Bano. Con el paso de los años la artista no colgó el acordeón, pero sí que combinó el mundo del espectáculo con su trabajo como concejala de la tercera edad durante unos años en el municipio alicantino de La Nucía bajo el paraguas del Partido Popular.

Lo de Anna María Agustí, más conocida como Nina, fue visto y no visto. En mayo de 2003 consiguió ser concejala por CiU en el ayuntamiento de Lloret del Mar, Barcelona, y unas semanas después, tras unas alegaciones en el consistorio, se retiró su acta de concejal y ésta fue a parar al PSC, el partido más votado de aquellos comicios. El pueblo se quedó así sin una edil eurovisiva, ‘undostresera’ y maestra de ‘triunfitos’.

Yola Berrocal es una de las famosillas ansiosas por dar de qué hablar que se embarca en una carrera política

También existe el caso del famosillo ansioso por dar de qué hablar que se embarca en una carrera política que no lleva a ninguna parte. Tal fue el caso de Yola Berrocal, que aspiraba a ser alcaldesa de Marbella con el partido de su propia autoría llamado YIL: Yola Independiente Liberal, y que parodiaba el Grupo Independiente Liberal de Jesús Gil. Entre sus políticas destacaba cirugía estética gratuita para mujeres y niños. Algo similar pasó con Bienvenida Pérez, la española de acento británico y que en realidad se llama María Antonia Pérez-Blanco; y es que en 2012 llegó a decir que quería ser la alcaldesa de Liverpool.

La farándula da más dinero que la política

En el otro lado de la balanza tenemos a personas que inicialmente comenzaron en el mundo político y poco a poco tornaron su perfil hacia el de famoso o famosillo cañí. Algunos lo hicieron de manera discreta, como Álvarez Cascos o Miguel Boyer, cuyas andanzas sentimentales rellenaron portadas e interiores de revistas pero éstos siempre se mantuvieron en un discreto segundo plano, dejando a cada cual decir lo que quisiese.

Jesús Gil es el ejemplo perfecto del político-famoso que quiere sacar tajada

El antes citado Jesús Gil fue un personaje en su máxima definición. Y es que durante su estancia en la alcaldía marbellí fue toda una celebridad nacional que llegó a presentar un programa de televisión desde su ciudad, aquel Las noches de tal y tal donde le veíamos compartir jacuzzi con un buen número de muchachas ligeras de ropa. Su sucesor, Julián Muñoz, quien acabaría emparejado con la tonadillera Isabel Pantoja, también siguió su gusto por la fama, y tanto Gil como Muñoz acabaron enfrentados hablando de corrupción en el consistorio costasoleño pero no en un tribunal, sino en televisión. Y no en un programa de política, sino uno de corazón, como fue el desaparecido Salsa rosa de Telecinco.

Y en este último grupo también se puede meter a Olvido Hormigos. La concejala socialista de Los Yébenes se hizo conocida porque se filtró un vídeo erótico enviado desde su móvil. Pronto pareció descubrir que la farándula dejaba más dinero que la política, o al menos, el tipo de política al que ella se dedicaba. Y así, acabó convirtiéndose en carne de Sálvame, concursante de ¡Mira quién salta! y Campamento de verano, y según todos los indicios, muy pronto la veremos concursante de la nueva edición de Gran Hermano VIP.


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