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Emmanuelle, cuarenta años en una silla de mimbre

Sylvia Kristel rodó más de cincuenta películas, pero nunca pudo superar el estigma de Emmanuelle. Mito erótico de toda una década, revolucionó la moral de la época y se convirtió en un símbolo de libertad. Ahora, cuarenta años después de su estreno, recordamos el nacimiento de esta leyenda.

Cartel de la película Emmanuelle.
Cartel de la película Emmanuelle.

Nunca un sillón de mimbre dio para tanto. Cuando el director francés Just Jaeckin se planteó llevar al cine una versión de la novela Emmanuelle, no imaginó que iba a rodar lo que se convertiría en uno de los clásicos del cine erótico. El periodista Pedro Calleja, en su libro Películas clave del cine erótico, habla así de la opera prima de Jaeckin: “Hablar, hoy, de Emmanuelle, significa adentrarse en un territorio que sobrepasa el ámbito de lo estrictamente cinematográfico. Emmanuelle es mucho más que una película o una referencia generacional. Su aparición marcó un antes y un después en la evolución del cine erótico mundial. Además de consolidar una estética audiovisual muy característica, que algunos denominaron afrancesada, asentó las bases de un discurso sensual iniciático, sofisticado y burgués, que aún forma parte de nuestro imaginario colectivo”.

Emmanuelle nació a raíz del éxito de El último tango en París. Francia se encontraba en su propio destape y los espectadores querían ver más películas dirigidas a adultos en las pantallas, así que Yves Rousset-Rouard, que tenía los derechos de la novela, le propuso a Jaeckin si quería dirigir la adaptación cinematográfica. Ni uno ni el otro tenía experiencia previa en el cine, pero aun así se embarcaron en el proyecto. Realizaron un casting multitudinario por toda Europa para encontrar a la perfecta Emmanuelle y lo hicieron con la holandesa Sylvia Kristel. François Truffaut, que ejercía como consultor de la película en la sombra, se quedó prendado de Kristel y su belleza natural. En un primer momento, la actriz tuvo sus reticencias al conocer el alto contenido erótico de las escenas que tenía que rodar, ya que no quería que sus padres la vieran, pero el director la tranquilizó diciéndole que no se preocupara, que solo se iba a estrenar en Francia. ¡Qué equivocados estaban todos!

Pese a que Kristel ya había intervenido en un par de películas, Emmanuelle fue su gran reto. Como sabía que la película iba a ser muy sexual y quería el papel para poder escapar de su Holanda natal, se presentó al casting con un vestido anudado al cuello y en la primera frase se lo soltó, haciendo el resto de la prueba semidesnuda. Evidentemente, la contrataron.

Sinopsis y curiosidades

El film cuenta la historia de la mujer de un diplomático que regresa a Bangkok para reencontrarse con su marido pero que, a su vez, sufre un viaje interior que hacia la liberación sexual de la mano de Marie-Ange, una joven que la introduce en mundos de placer que no conocía. La película muestra un matrimonio totalmente abierto, sin problemas para mantener relaciones sexuales con otras personas -de hecho, Jean, el marido de Emmanuelle se mantiene al tanto de todas sus aventuras y la anima a continuarlas-, y recrea algunas de las perversiones que han quedado en la mente de toda una generación, como la escena donde una mujer fuma con la vagina. Kristel declaró posteriormente que esa escena fue filmada por los productores a espaldas del director, ya que querían que la película fuera más provocadora.

El estreno de la película se produjo el mismo año en que falleció el Presidente de la República George Pompidou y apareció su sucesor, Valéry Giscard d'Estaing, que trajo unos aires mucho más aperturistas. Además, se instauró la calificación X para las películas pornográficas, cosa que todavía contribuyó a impulsar más el éxito comercial de Emmanuelle. Los franceses no solo no veían con malos ojos el acudir a ver una película erótica, sino que se había convertido en una muestra de modernidad y rebeldía -de hecho, el film se mantuvo en cartel durante 11 años en el cine Paris Triomphede los Campos Elíseos-. También fue la primera película de contenido erótico que se exhibió en Reino Unido, aunque con varias escenas censuradas, y en Estados Unidos, donde Columbia Pictures se atrevió a distribuirla debido al interés que tenía el público femenino, que acudía en masa a verla -pese a que, desde los movimientos feministas, se tachó a la película de un mero catálogo de fantasías masculinas-.

El éxito de Emmanuelle hizo que se grabaran hasta siete secuelas oficiales, más otros productos inspirados en el personaje como la Emanuelle negra -con solo una letra m- encarnada por Laura Gemser. Kristel protagonizó las dos primeras, Emmanuelle 2, la antivirgen y Adiós, Emmanuelle, aunque también apareció como estrella invitada en las demás. Trató de reencauzar su carrera fuera del erotismo trabajando con Claude Chabrol, pero terminó volviendo al desnudo en películas como El amante de Lady Chaterley o Mata Hari. Su vida personal tampoco ayudó a que tuviera una estabilidad. Tuvo problemas con el alcohol, una fuerte adicción a las drogas y una serie de relaciones fallidas con hombres mayores que ella. En 2001 se le diagnosticó un cáncer de pulmón y falleció en 2012 a los sesenta años. Con ella se iba uno de los mayores mitos eróticos del siglo XXI, pero siempre nos quedará su imagen con el collar de perlas y la silla de mimbre. Una buena forma de homenajear estos primeros 40 años de Emmanuelle.


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