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Tilda Swinton, la actriz de las mil caras

Tilda Swinton es una de las actrices más polifacéticas dentro y fuera de la industria de Hollywood. Su físico andrógino, pálido y anguloso, le ha conferido una gran versatilidad para transformarse en cualquier personaje. Tanto es así, que apenas se la puede reconocer en muchos de los papeles en los que aparece caracterizada.

Ganadora de un Oscar en 2007 a la mejor actriz de reparto por Michael Clayton, esta modelo e intérprete británica ha encarnado, durante toda su trayectoria, a muy diferentes personajes para los que ha tenido que cambiar por completo su aspecto físico. Ha sabido meterse en la piel de un hombre andrógino en la película Orlando. Ha interpretado a una villana grotesca -en la recién estrenada Snowpiercer- y se ha echado 40 años encima para encarnar a una anciana millonaria en El Gran Hotel Budapest. Es la actriz de las mil caras pero, ¿quién es Tilda Swinton? y ¿cómo ha llegado hasta aquí?

Nacida en Londres en 1960, Tilda comenzó su carrera en el cine con 25 años de la mano del director experimental, Derek Jarman (Caravaggio, Eduardo II), con quien trabajó en siete películas antes de que éste falleciera a causa del sida en 1994. El vacío que le dejó fue irremplazable. La actriz le homenajeó en 2008 produciendo un documental en su memoria, Derek.

Su excentricidad y amor por la vanguardia la lleva en 1995 a participar en una performance viviente en la Serpentine Gallery de Londres, con la pieza The Maybe (Quizás), en la cual la actriz se exhibió durante una semana dentro de una caja de cristal a la vista de todos los curiosos y visitantes de la galería de arte. El año pasado, la performance fue instalada en el MOMA de Nueva York.

Porque ella siempre ha hecho gala de esa faceta extravagante, magnética y misteriosa. De hecho, Tilda se encuentra más cómoda como productora y artista de performance que como actriz. A pesar de ello, es una de las intérpretes más reclamadas tanto por el cine comercial como independiente. 

Desde superproducciones a cine independiente

La hemos visto en Constantine (2005) junto a Keanu Reeves, interpretando al arcángel Gabriel; también ha encarnado a la bruja Blanca de la saga de las Crónicas de Narnia; ha participado en El curioso caso de Benjamin Button y de secundaria en Vanilla Sky.

En el cine independiente, nos dejó pasmados en la película Orlando, de Sally Potter, donde aprovecha su aspecto andrógino para encarnar a su personaje masculino. 

Además, nos conmovió en su papel de madre abnegada, en la perturbadora Tenemos que hablar de Kevin (2011), de la escocesa Lynne Ramsay -todavía no entendemos que Swinton no fuera nominada al Oscar a mejor actriz por su increíble interpretación-. Tilda aparece en el filme prácticamente con la cara lavada, pálida, con el cabello oscuro y una mirada nostálgica inquietante.

La actriz más polifacética

Pero sus más sorprendentes transformaciones físicas las hemos podido ver en sus últimos trabajos para Wes Anderson -con quien ya trabajó en Moonrise Kingdom- y Bong Joon-ho.

En El Gran Hotel Budapest, la actriz se esconde bajo una apariencia nonagenaria, completamente caracterizada, para encarnar a una aristócrata millonaria llamada Madame D. ¡Quien diría que la Swinton se encuentra debajo de tanta arruga! No ha sido el único estreno de este año en el que la camaleónica actriz sufre una metamorfosis. En Snowpiercer, de Bong Joon-ho, interpreta a una villana con unos rasgos físicos grotescos, con gafas de culo de vaso y dientes postizos. A finales de junio, la veremos convertida en una refinada vampiresa en la nueva película de Jim Jarmusch, Sólo los amantes sobreviven -se estrena el día 27-.

También la hemos visto este año en el nuevo trabajo de Terry Gilliam, que se estrenó hace unos días en el festival de cine fantástico de Madrid,Nocturna, The Zero Theorem. La actriz está irreconocible, en su papel de una insoportable psiquiatra virtual.

Tilda Swinton ha sido además reclamo publicitario de las grandes empresas de moda. En 2003, se convirtió en musa de los diseñadores Viktor & Rolf; y es actualmente imagen de la firma Pringle of Scotland, en la que ejerce de modelo de moda masculina y femenina. El año pasado, Chanel la fichó como imagen de su campaña publicitaria. Ella es así: enigmática y seductora, con un físico que roza los dos polos (el masculino y el femenino) y los atrae.


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