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Ana de Armas se hace las Américas

Ana de Armas ha hecho un hueco en su agenda para promocionar en España la película Por un puñado de besos, su reencuentro con Martín Rivas, con el director David Menkes y con el público español, al que tiene un poco abandonado desde que decidiera marcharse a Hollywood. ¿Conseguirá la actriz conquistar las Américas?

Desde que Sara Montiel se escapara a Hollywood, muchas han sido las actrices que han querido hacerse las Américas, con más o menos suerte, eso sí. Desde el éxito de Penélope Cruz, hasta intentos más modestos -y con menos fortuna- como los de Paz Vega, Elsa Pataky, Aitana Sánchez Gijón, Maribel Verdú o Elena Anaya. De las últimas en subirse a este carro ha sido la actriz de origen cubano Ana de Armas. La joven de 26 años no dudó en coger las maletas cuando el director Jonathan Jakubowicz la reclamó para el proyecto Hands of Stone, el biopic del boxeador Roberto Duran, en el que la actriz interpreta a Felicidad Iglesias, la mujer del boxeador. Allí, de Armas se encontró con Robert De Niro, John Turturro y Ellen Barkin. Todo un reto para una debutante en Hollywood.

Y eso que la carrera de la actriz no estaba asentada ni de lejos. De Armas empezó en el cine gracias a Una rosa de Francia, de Manuel Gutiérrez Aragón, una película producida por el Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos, con Jorge Perrugoría y Álex González. La actriz, que en aquel momento tenía 16 años, todavía residía en Cuba, donde también rodó el film Madrigal y la película para televisión El edén perdido. Entonces, decidió que debía probar suerte en España. Con 18 años se presentó al casting para una nueva serie que iba a estrenar Antena 3 y la cogieron. Hizo las maletas, se instaló en Madrid y a la semana de llegar ya estaba inmersa en el set de rodaje. La serie en cuestión era El internado, una ficción ambientada en el instituto Laguna Negra que cautivó a los telespectadores durante siete temporadas. La serie se convirtió en una cantera de nuevos talentos, descubriendo para el gran público no solo a De Armas, sino también a Elena Furiase, Blanca Suárez o Martín Rivas.

Pelis y exitosas

A raíz del boom de estas series juveniles, como El Internado o Física o Química, los directores Alfonso Albacete y David Menkes, junto a la guionista y ex ministra de Cultura Ángeles González Sinde, escribieron Mentiras y gordas, una película plagada de rostros populares de la televisión y que pretendía convertirse en un filme generacional, como lo fue Historias del Kronen en la década de los noventa. Para ello, además de contar con Ana de Armas, ficharon a Hugo Silva, Mario Casas, Ana Polvorosa, Yon González, Alejo Sauras, Maxi Iglesias, Miriam Giovanelli y un larguísimo etcétera de actores y actrices jóvenes y guapos para que recrearan una historia llena de fiesta, noche y drogas. Un éxito de taquilla que, al final, no fue tan espectacular como se esperaba -la película recaudó cuatro millones de euros, convirtiéndose en la más taquillera de 2010, pero pronto quedó muy olvidada, además de ser vapuleada por la crítica-, pero sirvió para dar proyección a toda esta generación de veinteañeros.

De Armas no ha tenido ningún problema para combinar proyectos masivos con otros ‘low cost’.

De ahí, De Armas pasó a Hispania, una serie ambientada en la península Ibérica durante el siglo II a. C., donde interpretaba a una de las esclavas de la esposa del protagonista. Pero la actriz abandonó la serie antes de que finalizara para rodar El callejón, una colaboración hispano-colombiana que supondría su primer papel protagonista. Y es que De Armas no ha tenido ningún problema para combinar proyectos tan masivos como las series de televisión con otros como Faraday, una película independiente y low cost, del director Norberto Ramos del Val. Todo antes de irse a Hollywood, claro. Ahora, la actriz ha pasado de trabajar con jóvenes promesas del cine español a codearse con lo mejor del cine americano -además de la película Hands of Stone, también tiene en post-producción Knock, Knock, dirigida por el actor, director y productor Eli Roth, con Keanu Reeves-.

La nueva Ana de Armas

El cambio de escenario le ha ido muy bien a la actriz. De aquella jovencita de cara redonda e inocente ya queda poco. Con el traslado a América, De Armas se ha cambiado el color de pelo, se le han afilado los rasgos faciales y se le ha asentado un cuerpo más al estilo californiano. “Le estoy muy agradecida a vivir en California por haberme educado a nivel de alimentación y deporte”, ha comentado la actriz a raíz de su vida en Hollywood. “Peso lo mismo, pero el cuerpo se te pone de otra forma. Antes tenía la cara más redondita. Era normal. Cuando yo llegué de Cuba a España, aquí había mucha comida. ¡Tenía antojo de todo a todas horas! Sufría una gran ansiedad por comer todo aquello que me había perdido en mi niñez”. Vamos, que los estrictos cánones de la industrial hollywoodiense ya están haciendo mella en su aspecto latino.

Viendo cómo está la cultura en España, más le vale no deshacer las maletas.

Lo último en lo que la hemos visto ha sido en Por un puñado de besos, la película que ha supuesto su reencuentro con Martín Rivas y la vuelta de la actriz a España, aunque sea para promocionarla. Rubia y visiblemente más delgada, De Armas se ha paseado por revistas, periódicos y televisiones para contar las bondades de esta película romántica -que ha dejado indiferente al público- y, de paso, anunciar que, de momento, continuará en Estados Unidos. Y viendo cómo está la cultura en España, más le vale no deshacer las maletas.


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