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El difícil equilibrio de Jorge Calvo

El actor Jorge Calvo ha conseguido lo que casi nadie se atreve a hacer en España: triunfar y arriesgar a partes iguales. En los últimos meses tan pronto le hemos visto en producciones para televisión de lo más populares como ofreciendo uno de los espectáculos más personales y arriesgados del momento, El difícil equilibrio. ¿Cuál es el truco de este actor todoterreno?

A Jorge Calvo le hemos visto crecer como actor delante de nuestros ojos. Su primer papel fue en una serie para televisión llamada Una gloria nacional, con Francisco Rabal y Juan Luis Galiardo, la excusa perfecta para abandonar su Valladolid natal e instalarse en Madrid. Desde entonces, no ha parado de trabajar. Se coló en la mítica serie Los ladrones van a la oficina con un pequeño papel de policía, pasó por Todos los hombres sois iguales, Farmacia de guardia o La casa de los líos hasta instalarse en Manos a la obra. Se metió en la piel de Tato, el inocente y bonachón sobrino de Manolo (Ángel de Andrés), durante seis temporadas, ganándose el cariño del público. ¿Pero se conformó? No, desde luego. Pudiendo acomodarse en la televisión, para lo que no le faltan recursos, decidió arriesgar en cada paso.

Calvo ha trabajado en cine de la mano de directores como Miguel Albadalejo, Félix Sabroso y Dunia Ayaso o Enrique Urbizu, pero no ha desperdiciado ninguna ocasión para involucrarse en productos mucho menos masivos. Corprotagonizó el existoso corto Taboulé, junto al actor y director José Martret, y acaba de darse su granito de arena en El amor me queda grande, dirigido por Javier Giner. Aunque donde mejor ha brillado ha sido en el teatro. Y por “teatro” nos referimos a un amplio abanico de posibilidades. Jorge Calvo tan pronto es capaz de interpretar una pieza escrita por un premio Nobel como Mario Vargas Llosa como se carda bien la peluca y crear su propio espectáculo, un revulsivo social que respondía al nombre de ¡Qué maravilla! y que le otorgó al actor una popularidad casi comparable con la de Manos a la obra.

Jorge e Isaías

Por las fiestas ¡Qué maravilla!, bien reflejadas en televisión gracias al reality de Alaska y Mario -Calvo fue el encargado de organizar el 50 cumpleaños de la cantante-, pasó todo el star system español, desde Pedro Almodóvar, Concha Cuetos o Maribel Verdú cantando Goya en mano, a casi todos los actores y actrices del momento y un buen número de travestis. Al frente del show, Isaías, el personaje creado por Jorge Calvo, un cantante de orquesta que un buen día decidió que si se convertía en ídolo gay conseguiría más público y más trabajo, y así lo hizo. Las fiestas se convirtieron en un clásico de los domingos madrileños, con su apertura de puertas y su larga cola para coger sitio. Pero tanto los compromisos laborales del actor como las dificultades con el local donde se celebraban las fiestas hicieron que Calvo decidiera terminar con el espectáculo. ¿Para siempre? No exactamente.

El actor tan pronto ficha por la serie ‘Isabel’ como acude al programa de Radio 5 ‘Wisteria Lane’.

El germen del ¡Qué maravilla!, un espacio de libertad donde el actor podía crear y dar rienda suelta a toda su genialidad, no podía perderse por un simple problema de localización, así que, ni corto ni perezoso, Calvo empezó a fraguar un nuevo show, una reinvención sobre el planteamiento inicial. El resultado fue El difícil equilibro, un espectáculo musical en el que Calvo versiona a ritmo de copla, rumba o seguidillas temas de Sonia y Selena, Hidrogenesse, Fangoria o Raphael. “Es un concierto, un pequeño musical con una historia que une todos los temas”, ha comentado el actor. “Es una creación propia, un espectáculo muy personal y que me define totalmente. Te vas a encontrar a un Jorge Calvo que muchos desconocer y que muestra todas sus armas para trabajar en un cabaret”. Y el recibimiento no ha podido ser mejor. Tras una primera remesa de fechas en abril, el actor ha repetido en mayo, llenando durante cuatro días la Sala Tú de Madrid.

Jorge Calvo ha conseguido moverse sin demasiada dificultad en ese equilibrio. El actor tan pronto ficha por la serie Isabel como acude al programa de Radio 5 Wisteria Lane a comentar la revista Party, tan pronto interpreta su versión de Rocío Jurado con música de la banda sonora de Twin Peaks en Alaska y Coronas como recrea Luces de bohemia bajo la dirección de Lluis Homar. Y todo con una simpatía apabullante. ¿Qué más se puede pedir de este Liberace patrio? Estaremos atentos a sus proyectos y, sin duda, a las esperadas y predecibles próximas fechas de El difícil equilibro. No se despisten que se agotan enseguida. 


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