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Blanca Suárez, la última chica Almodóvar

Blanca Suárez ha conseguido con 25 años lo que muchas desearían a lo largo de su carrera. Éxito profesional, proyectos interesantes, una nominación a los Goya y dos películas consecutivas como chica Almodóvar. Pero, además, la vida le sonríe en el amor, las marcas se la rifan y acaba de empezar su carrera internacional. Hoy, una de las mujeres más deseadas por ellos y envidiadas por ellas.

Blanca Suárez es noticia por prácticamente todo. No importa si ha estrenado una nueva película, si presenta una campaña de publicidad para una marca o si ha salido a pasear el perro cerca de su casa, el público nunca tiene suficiente y la prensa toma buena nota de ello. A sus 25 años, esta joven madrileña se encuentra en un momento profesional inmejorable. Ha conseguido el reconocimiento de sus compañeros de profesión, ha alcanzado una cota de popularidad altísima gracias a la televisión, le llueven las ofertas y cada producto que toca se convierte en oro. Pero, ¿cuál es el secreto de esta chica? Pues parece bastante sencillo: la naturalidad. Blanca Suárez, según comentan sus amigos, es igual dentro y fuera del plató. La fama no le ha afectado más allá de las consecuencias lógicas, como tener que viajar constantemente o no poder dedicarle el tiempo suficiente a los seres queridos. Y eso al público le gusta.

Los inicios de Suárez no fueron complicados. Empezó con un pequeño papel en la película Eskalofríos, mientras se estrenaba en televisión con la serie El internado. Su personaje, Julia, gustó tanto que poco a poco acabó convirtiéndose en una habitual de la ficción. Y claro, a raíz de la popularidad que le otorgó entre el público más joven -de esta serie también salieron Yon González, Elena Furiase, Martiño Rivas o Ana de Armas- empezaron a llegar los proyectos de cine. La actriz consiguió sacar tiempo entre temporada y temporada para participar en Fuga de cerebros, El cónsul de Sodoma o Carne de neón, junto a Mario Casas. Pero entonces, en 2010 y una vez finalizado El internado, recibió la llamada. ¿De Dios? No, de Pedro Almodóvar.

Con poco más de 20 años, Blanca Suárez se convertía en la nueva chica Almodóvar gracias a La piel que habito, proyecto que suponía, además, el reencuentro entre el director y uno de sus actores fetiche, Antonio Banderas -de hecho, Suárez interpretaba a la hija de Banderas-. Aun así, la actriz no quiso darle más importancia de la que tocaba. “Yo de momento he hecho esta película con él y ya está”, comentaba durante la promoción. “Por hacer una película con Pedro no se es chica Almodóvar. Es un título en toda regla que se gana con el tiempo. Ojalá algún día pueda llegar a serlo”. Y aunque su interpretación no convenció a todo el mundo, la Academia de cine la nominó al Goya a la mejor actriz revelación, que acabaría llevándose María León por La voz dormida.

¿La próxima Penélope Cruz?

Pero Almodóvar sí quedó contento la experiencia y cuando tuvo que elegir casting para Los amantes pasajeros, su esperada -aunque no exitosa- vuelta a la comedia, no dudó en llamar personalmente a Blanca. “Me dio mucha alegría, pero también me dio un poco de miedo”, comentó la actriz. “Pensé: espero que no piense que soy buena y en esta segunda película diga, ¡cómo me engañó en la primera!”. La actriz únicamente rodó durante dos semanas, ya que su personaje era uno de los pocos cuya acción no transcurría en el avión. Así que Suárez no pudo controlar los devaneos de su por entonces novio, Miguel Ángel Silvestre.

La pareja se había conocido rodando The Pelayos y aunque al principio trataron de llevar la relación en secreto, la popularidad de ambos hizo que saltara a la luz. El problema, entonces, se instaló en sus apretadas agendas -que les impedían pasar mucho tiempo juntos- y en el fuerte carácter de ambos. La relación se convirtió en una constante de idas y venidas hasta que a principios de este año, rompieron definitivamente. Blanca, una de las mujeres más deseadas del país -y más después de haber prestado su imagen para la marca de lencería Intimissimi- acudió a rodar un videoclip junto al cantante Dani Martín que, casualmente, había roto con su novia. Una cosa llevó a la otra, y la actriz acabó cambiando a El Duque por el ex vocalista de El canto del loco.

Ahora, junto a su nueva pareja, prepara su salto internacional con la mini serie La bella y la bestia que ha rodado en Italia, mientras trata de demostrar que, pese a haber tenido mucha suerte desde que empezó, también es una trabajadora constante. “Lo triste es que son compañeros los que te miran mal. Si has empezado a trabajar muy pronto, evidentemente no tienes tiempo de meterte una escuela e ir todos los días, pero vamos aprendiendo trabajando en una profesión en la que, además, no se termina nunca de aprender" ha declarado la actriz. Por el momento, Suárez prepara nueva serie para Telecinco junto a Hugo Silva, un proyecto en Estados Unidos y no cierra la puerta a volver a trabajar con Almodóvar -pese a que el director es amigo íntimo de Silvestre y puede que eso le condicione para próximas ocasiones-. Desde luego, las nuevas generaciones de actrices españolas vienen pisando muy fuerte.


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