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¿Tienes el peor jefe del mundo?

Si padeces los delirios de un sabelotodo, un adicto al trabajo, un pasivo-agresivo, un freaky del control o simplemente, de un gilipollas... ¡Bienvenido al mundo laboral del pringao! Tú no eres el jefe, ¿verdad?

Hace unos días la Confederación Internacional de Sindicatos -que representa a 180 millones de trabajadores del mundo- ha realizado una encuesta a través de internet, en la que han participado 20.000 pringadillos. Como resultado, se ha elegido al peor jefe del mundo de este año: Jeff Bezos, presidente de Amazon. ¡Qué raro! ¿verdad? Con lo bien que funciona Amazon cuando compramos cositas... Pero, ¿nos hemos preguntado cómo funciona por dentro para sus trabajadores? El segundo puesto ha sido para Akbar Al Baker, director ejecutivo de Qatar Airlines y el tercero para Rupert Murdoch.

Cuando mires a tu jefe, piensa que todo puede ser susceptible de empeorar. Podría haberte tocado a Steve Jobs -Apple- (un megalomaniaco al que era mejor evitar por los pasillos), Anna Wintour -Vogue USA- (una psicópata a la que era necesario esquivar la mirada no fuera que se fijase en lo que llevabas puesto) o Lee Kun-Hee -Samsung- (un sociópata que cree que sus trabajadores son una especie de robots programados para trabajar sin comer y sin descansos). El tuyo ahora quizá no te parezca tan malo. 

Pero para saber a qué especie pertenece quien te amarga los lunes y la hora del cafetito, aquí va una lista de cinco especímenes en la que puedes encajarlos y, por un momento, encerrarlos mentalmente en un cajón, etiquetados y amordazados. Avisado quedas.

El master del universo. Lo sabe todo siempre y antes que nadie. La pena es que no se lo comunica a nadie para arreglar las cosas. Está especializado en la queja permanente del personal. Cuando se jubile asistirá a las obras del estudio de Calatrava para explicarle porqué se le caen las cosas de sus edificios.

El ubicuo. Siempre está viéndote cuando llegas a la ofi. Siempre te ve cuando te marchas. Siempre te ve cuando vas a tomarte un café. Siempre te lo encuentras en el baño. Siempre... ¿Pero es que está siempre en todas partes?

El adicto. Es majo, le encanta su trabajo, le encanta que trabajes con él, le encanta que le consultes, invitarte a un café, que acudas a sus fiestas... y llamarte cada diez minutos para saber si has hecho lo que te pidió y mandarte mails el fin de semana para controlar que la reunión del lunes esté 100% preparada. Si estás a tiempo... ¡Huye de él/ella!

El solitario. Pasa 18 horas seguidas en la oficina. Tiene familia y parece tener amigos, pero no te engañes... ¡Los odia! ¡Odia su casa! ¡Odia a su mujer y a sus hijos! Todo su mundo gira en torno a las mesas de la oficina, la nespresso, las press conferences... y lanza sus redes sin parar a poco que te aproximes. Ni tocarlo.

El bipolar. Atención porque este es el más peligroso. Un cóctel mortífero entre el que quiere ser tu mejor amigo, el vampiro y el pasivo-agresivo. Un día es del Madrid y te abraza cuando gana la décima y al día siguiente... Odia todo lo que representa el madridismo y a ti, por supuesto, por representarlo. ¡Ojo! Están sueltos y atacan a traición.


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