Estilo

¿Qué pasaría si Pablo Iglesias se cortara la coleta?

Durante el primer año de vida de Podemos, el mismo en el que consiguió cinco escaños en el Parlamento Europeo, Pablo Iglesias tuvo que renunciar, muy a su pesar, al piercing que llevaba en el lóbulo de la oreja. ¿Será el segundo año de partido y la campaña para las elecciones generales de 2015 el momento de cortarse su ya característica coleta? Cuando se le preguntaba al respecto, argumentaba su ligero cambio de imagen aludiendo a que el protagonismo de detalles como ese piercing acababa distrayendo del mensaje político y a que buscaba evitar las preguntas y comentarios sobre su look para que se centrasen en sus propuestas.

Son pocos los líderes que cambian de forma drástica su imagen en plena campaña, pero también es cierto que suelen llegar a ese escalón político con una imagen estudiada y, normalmente en España, aburrida. Desde las antípodas de lo “políticamente correcto” llegó Pablo Iglesias, con el mismo corte de pelo que llevaba en el instituto, sin traje de chaqueta, sin corbata ni zapatos recién encerados. Tampoco gomina, sin barba ni bigote (con perilla) y con pocas ganas de transformar su aspecto exterior que, como han mantenido los estudiosos de la semiótica de la indumentaria durante siglos, es reflejo directo de sus ideas. Si el Iphone le costó numerosas críticas, ¿qué le pasaría si apareciera de repente con un sofisticado traje de Tom Ford? ¿Hasta dónde debe cambiar por la campaña, por la presidencia? ¿Y si no tuviera que hacerlo? De este caso hay un precedente, José Mujica lo ha conseguido en Uruguay durante cinco años -con no pocas críticas-.   

Para que el número uno de Podemos no tenga miedo al primer paso, librarse de su coleta de los noventa, repasaremos otros nombres públicos que cambiaron el largo de su cabellera y su carrera, casualmente, acabó mejorando notablemente. Entre ellos destaca el futbolista sevillano del Real Madrid y la selección española Sergio Ramos. Su media melena con alisado japonés y de aspecto mojado es inolvidable, pero el día en el que decidió cortarse el pelo no temió al efecto Sansón y justo antes de la Eurocopa 2012 optó por la tijera. Su anterior corte de pelo fue siempre molesto y acababa disfrazándole con unas y otras diademas en los partidos. Justo entonces ganó esa Eurocopa y ha recibido múltiples premios y reconocimientos nacionales e internacionales, ganó la esperadísima décima Champions League siendo el héroe de la noche, ha mejorado su registro de goles, se ha llevado una Copa del Rey, un mundial de clubes y una Supercopa. Y además, ha encontrado la estabilidad personal con la presentadora Pilar Rubio con la que ha tenido su primer hijo.

De Banderas a Jared Leto

Otro famoso que no dudó en cambiar su imagen fue el Antonio Banderas. En varios de sus primeros papeles en Hollywood -Desperado o Asesinos, por ejemplo-, al malagueño se le reconocía por su larga cabellera de aires latinos, que acabó dando paso a un seductor de pelo corto cuya carrera en Estados Unidos ha evolucionado desde entonces hacia la dirección, el doblaje, el guión y la producción. Él supo reconocer que aquella melena no debía llegar con él al siglo XXI. Otro cuyo rostro parecía irreconocible sin la melena y la barba era Santi Millán. El presentador y actor decidió dejar atrás ese look imborrable de su paso por 7 Vidas (tan de los treinta y tantos) para afrontar una nueva etapa profesional con el pelo corto, una vida dedicada al deporte y proyectos como la serie Frágiles (2012), el programa Sinvergüenzas, un espectáculo teatral con el que gira en solitario, sus apariciones en El Hormiguero y la serie El Chiringuito de Pepe, de la que está grabando una segunda temporada tras las favorables audiencias de la primera.  Y por si estos tres casos positivos fueran pocos, la semana pasada se sumó al cambio el actor y cantante Jared Leto. Es cierto que se lo exige el guión de Escuadrón Suicida, pero seguro que el estrafalario artista encuentra cómo reinventar su look tras perder su icónica melena nada más y nada menos que para meterse en la piel de El Joker. ¿Huele a segundo Oscar?

Si Pablo Iglesias acaba cortándose el pelo y se arrepiente, puede estar tranquilo al recordar que también existe en la historia reciente española un caso del camino inverso. Político de habitual pelo corto que decide dejárselo largo. José María Aznar tras dejar su puesto como presidente del gobierno no solo cambió su peinado, también, de forma progresiva, acabó con su característico bigote y transformó su cuerpo convirtiendo sus marcadísimos abdominales en la sorpresa del verano del 2010.


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