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Las muñecas hinchables han muerto: ¡larga vida al hombre de silicona!

Parece que las Datch Waifu, las muñecas de silicona japonesas, se han quedado obsoletas y que el mercado abre las puertas gozosamente a los muñecos de silicona. El mercado gay ordena y es el que más los demanda. Por eso la empresa Sinthetics, en California, que ya fabricaba muñecas, se ha lanzado a la aventura. Ahora si te encuentras solo y disfrutas con la compañía de muñecos... puedes tener ya la parejita.

La empresa Sinthetics, en California,  que ya fabricaba muñecas, se ha lanzado a la aventura de fabricar muñecos de silicona (Sinthetics).
La empresa Sinthetics, en California, que ya fabricaba muñecas, se ha lanzado a la aventura de fabricar muñecos de silicona (Sinthetics).

De hecho no se fabrican en serie. Lo interesante de este mercado es que tanto las muñecas como los muñecos se hacen a la carta. Se puede elegir de todo: el tamaño de los genitales, el color de piel, el de los ojos, el del pelo, la estatura, la complexión... Con lo cual es muy difícil que salgan dos iguales. El/la muñeco/a se fabrica completamente personalizado/a. 

Su historia se remonta a la II Guerra Mundial

Por lo visto, la historia de las muñecas hinchables se remonta a la sequía sexual de los japonesesen los submarinos durante la II Guerra Mundial. Los mandos descubrieron que eran una buena manera de descargar tensiones, ya que los soldados pasaban meses bajo el agua con una ausencia de sexo difícil de soportar. Este fue el inicio del uso de las famosas muñecas hinchables que luego  se propagó como la pólvora (como tantos experimentos que comienzan en el ejército). Desde ahí, hasta la sofisticación de las Datch Waifu (Esposa Holandesa en japonés). Fabricadas en látex, vinilo y silicona -y pelo natural-. Tienen colecciones enteras de ropa, complementos, joyas, zapatos... Y por lo visto, los japoneses, que se pasan casi toda su vida trabajando, tienen tan poco tiempo de interactuar con mujeres, que las solicitan no sólo para aplacar sus ansias sexuales, sino para que les haga compañía (algunas incluso hablan). Desde luego han sido los grandes precursores, pero todo apunta a que los norteamericanos pueden robarles mucho pedazo del pastel. 

El salto a los varones con la demanda del mercado gay ha sido cuestión de tiempo. En los muñecos masculinos, Sinthetics ofrece tonos de piel, complexión, atributos sexuales -turgencia, longitud...-  e incluso temperatura corporal similar a la del ser humano. Se pueden solicitar también tatuajes a la carta,piercing, vello corporal o no y el tipo de vello (no es lo mismo el de un caucásico o el de un africano). Incluso puede elegirse si estará o no circuncidado. Su peso no llega a los 46 kilos y mide 1,75 de alto. 

“Un sueño hecho realidad”

Los californianos rehúsan utilizar el término juguete sexual, lo que ellos fabrican es “un sueño hecho realidad” o en todo caso, un maniquí sintético. Aseguran la fabricación artesana y los más elevados controles de calidad. Se  moldean primero en arcilla, como se hace con las esculturas, con los detalles que haya solicitado el cliente. Después de pasa el molde de silicona y en 18 semanas, a más tardar, el muñeco está terminado. El coste de cada pieza aproximadamente es de 6.000 dólares, sin tener en cuenta los traslados. En la red también se pueden encontrar con anuncios como éste: “¡Es joven, ejercitado y muy sensual que asegura momentos de placer intenso!”, por sólo 6.300

Ya sea por el estrés, por los móviles y las redes sociales, a algunos les resulta cada vez más difícil el contacto íntimo con otros seres humanos. Estos sucedáneos no protestan por nada. No discuten y son complacientes. Pero ¿de verdad satisface su compañía?


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