Estilo

Llegará el frío… pon un invernadero en casa

Es definitivo, hasta en Almería saben que el verano se ha acabado y que tras un breve otoño, llegará el invierno. Momento en el que nuestro querido huerto, que tantas alegrías nos ha proporcionado quedará descansando hasta el próximo año… ¿o quizás no? ¿Por qué no instalar un invernadero? 

Lo que buscamos en un invernadero es prolongar la época de cosecha, ganando un mes a la primavera y otro al otoño para seguir cosechando. Esto en algunas zonas del sur puede significar cosechar durante todo el año.

Hay muchas soluciones para invernaderos y en función de su calidad, la protección será distinta. Para nuestro cultivo en casa, hemos seleccionado soluciones de invernaderos fríos. Esto es, que a diferencia de los templados o frescos, no llevan aporte adicional de calefacción, como en algunos invernaderos industriales.

Otro motivo para poner un invernadero es proteger plantas más sensibles a las heladas y al frío, como son las plantas llamadas ‘de interior’ y algunas especies de bonsáis como los ficus, serissas...

Funcionales: feos pero baratos

El armario-invernadero. Más que un armario se trata de una estantería cubierta por un plástico y una cremallera. Es más o menos igual que aquellos armarios de emergencia, que se fabrican en tela, para dejar en la terraza la ropa de la temporada. Desde 20 euros.

En la misma línea funcional, tenemos invernaderos totalmente de plástico para cubrir las macetas -o aclimatar las plantas por 14,95 euros- y que son muy fáciles de adaptar a nuestra mesa de cultivo casera. Si eres un poco mañoso, o tu presupuesto es todavía más restringido, puedes optar por esta solución y apañarte una estructura a partir de una malla térmica o utilizar un plástico agrícola.

Tampoco podemos pasar por alto las soluciones de microtúnel, tan usadas en el cultivo industrial de fresas, que son ideales para el cultivo de plantas sin mucho desarrollo vertical como lechugas, fresas, acelgas…

A la hora de seleccionar nuestro tipo de invernadero, cuando pensamos en las soluciones funcionales, hay que tener en cuenta que muchos de los plásticos utilizados tienen una vida útil corta, de unos pocos años, por lo que, aunque más cara, las soluciones en policarbonato o cristal son más ecológicas.

Madera y metal: un poco de estética no está de más

Claro que, si lo que quieres es minimalismo y una solución más elegante, puedes por 13 euros comprarte un invernadero-caja, pensado para unas pocas macetas o para proteger de las heladas a tu bonsái.

Otras alternativas más estéticas pasan por el empleo de la madera y cristal que le dan un toque rústico muy chulo a nuestra huerta. El presupuesto será un poco superior, por 64,99 euros, para un modelo tipo cofre.

Grandes, para tomar en serio

Para grandes producciones nos tendremos que ir, lógicamente, a grandes tamaños. Casetas invernadero las hay de muchos precios, desde 85 euros tenemos algunas soluciones básicas. Como en todo, podemos llegar a gastar varios cientos o miles de euros como este de Naipex de aluminio y cristal, con una superficie de 21 metros cuadrados y por cuya puerta cabe la carretilla o una silla de ruedas. Lo más aconsejable es no pasarse ni por arriba ni por abajo, y sin renunciar a la estética, tenemos modelos contenidos y majos como este modelo de 9 metros cuadrados de venta única por 600 euros..

Los invernaderos también pueden servir para evitar insectos, para lo que existen mallas denominadas anti-trip o anti insectos, muy tupidas que podremos poner en puertas y ventanas. Pero no todo son ventajas en el invernadero. Al incrementar la temperatura y al reducir la renovación natural del aire, estamos propiciando las mejores condiciones para los hongos. Así que ojo en las horas de más calor.  


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