Es de imaginar que la elección del vestido cuando es posible que una tenga que subir a recoger un Oscar no será decisión de un momento. Con algunas excepciones, las actrices honradas con la estatuilla suelen acertar. Fue el caso de Julia Roberts cuando, en 2001, triunfó por su papel en Erin Brockovich. En una decisión poco o nada habitual en la cita más importante del cine, donde muchas llevan diseños hechos a medida, la actriz lució un Valentino negro con vivos en blanco y cola de tul perteneciente a la colección de Costura de 1992 del modista, quien luego describió el momento como uno de los hitos de su carrera.

Con otro vintage, en esta ocasión de Balmain, y comprado tiempo atrás, nuestra Pe recogió su Oscar en 2009 por Vicky Cristina Barcelona, aunque el vestido que más se recuerda de la española fue el que llevó dos ediciones atrás, un Atelier Versace rosa palo, palabra de honor y con falda de efecto pétalos que encantó a los cronistas.

Charlize Theron fue nombrada la mejor vestida en los Oscar 2004.

Esplendorosa (como poco) recogió Charlize Theron su Oscar como Mejor Actriz en 2004, con un vestido de Gucci centelleante, pegado al cuerpo, con cola, espalda al aire y un peinado retro que le hicieron merecer también el voto como mejor look de aquel año, además de la estatuilla por su papel en Monster, donde salía de todo menos glamurosa.

Más dudas despertó la elección de Halle Berry, galardonada en 2002 por su papel en Monsters Ball (primera vez en la historia en que dos actores negros, ella y Denzel Washington, ganaban el premio). Su vestido era un Elie Saab de Costura con falda en color vino y cuerpo transparente de manga larga, con pedrería bordada estratégicamente para no escandalizar a nadie. Quizá no era el mejor, pero con su tipazo lo defendió como nadie.

Princesas de Oscar

Con vocación de parecer dulce (que no sexy), Gwyneth Paltrow se plantó un vestido de princesa rosa de Ralph Lauren para recoger su Oscar en 1999 por Shakespeare in Love, con una súper falda de tafetán modo tarta que hoy seguiría haciendo las delicias de cualquier fiesta de cumpleaños infantil para todas las niñas que no quisieran ir de las hermanitas de Frozen. Mucho mejor su elección de 2012, cuando llevó un vestido blanco con capa que ha quedado para siempre en la lista de los mejores de la historia, obra de su amigo Tom Ford.

Porque lo de los amigos es otro gran recurso de las actrices. ¿De quién, sino Givenchy, pudiera haber ido Audrey Hepburn cuando recibió el Oscar en 1953 por Vacaciones en Roma? Un vestido clásico y delicado, como era el estilo de ambos.

El vestido de Grace Kelly fue el más caro de los Oscar hasta el momento.

Pero el diseño más amortizado de la historia es con el que Grace Kelly recogió su Oscar en 1955 por su papel en La Angustia de vivir, aunque ya lo había llevado en el estreno y después se lo volvería a poner una vez más para una portada en la revista Life. Fue el vestido más caro hasta el momento en los premios del cine. Solo los materiales costaron 4.000 dólares de la época.

Era obra de Edith Head, prolífica diseñadora de vestuario para películas, que la volvió a vestir en muchas ocasiones (y a otras muchas actrices) y que por su parte también recibió ocho Oscar a lo largo de su carrera.

El amarillo no es un color muy querido por los artistas, por aquello de la mala suerte. Pero Cate Blanchett rompió la maldición y recogió su Oscar con un vestido de Armani Privé en ese color, el mismo que eligieron para alfombras rojas de otras ediciones actrices como Renée Zellweger (de Lily et Cie en 2001) o Michelle Williams (Vera Wang, 2006).

Entre los más elegantes de los premios se recuerdan el rojo con tirante asimétrico de flores de Ben de Lisi que llevó Kate Winslet en 2002 o el blanco con encajes de Diane Kruger en 2006, firmado por Elie Saab.

Pero a veces las elecciones estilísticas de las actrices no se recuerdan por lo acertadas, sino por lo frikis. ¿Qué decir del vestido de cisne que llevó Björk en los Premios Oscar de 2000, diseñado por el macedonio Marjan Pejoski, que le permitió, eso sí, ser la primera en poner un huevo en la alfombra roja? ¿O el mono brillante y transparente con el que Barbra Streisand se aseguró las miradas -además del Oscar- en 1969, diseñado por Arnold Scassi? ¿O las transparencias con piedras colgantes de la siempre poco discreta Cher en 1988?

Y en otras ocasiones son los atributos físicos de la actriz los que dan que hablar. Anne Hathaway llevó un Prada en 2013 en color rosa palo, pero fue la ausencia de sujetador lo que se comentó más. Así como la pierna de Angelina Jolie saliendo de su Atelier Versace negro en 2012, que originó más comentarios que el precioso vestido plata de Marc Bower que llevó en 2004 cuando, por una vez, dejó a un lado el negro Maléfica que tanto gusta.

(Vídeo: Gtres)


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