Estilo

Films con sabor a whisky

Vivimos en la era del branded content, ya no valen las campañas sorpresa ni los spots épicos, ahora lo que se demanda son las historias, las experiencias, las vivencias y la sutileza en el anunciar. Incluso la publicidad más convencional parece dejar a un lado el producto y pretende llegarnos a lo más profundo del hipotálamo y, por qué no, a cierta parte del corazón.

Cada vez es mayor la proliferación de short films y de acciones urbanas con los que las marcas de nivel one quieren llegar al sentimiento del consumidor y quedarse bien adentro. La industria del whisky, una de las más exclusivas a la hora de publicitarse, lo sabe bien. Desde hace unos años las primeras marcas de tan glorioso destilado y sus joyas de la corona han tomado el camino de compartir pequeñas obras de arte con el consumidor en vez de hablarnos de sus excelsitudes y, aunque no seamos demasiado devotas del scotch, se lo agradecemos.

Uno de los últimos en subirse al carro de las vivencias del whisky ha sido nuestro querido David Beckham. Dirigido porGuy Ritchie protagonizó el short film del nuevo whisky de House of Haig, Haig Club. Un whisky futurista dentro de una casa con 400 años de tradición. La peliculita en sí no está exenta de polémica. Lo que a primera vista parece una experiencia luxury-lúdica, con chicos guapos, ricos, ingleses y perfectamente vestidos, a los escoceses les ha parecido otra provocación más del inglés que masacró a los jacobinos, allá por los años en que se empezaba a fabricar este whisky. Y es que tener una tierra tan recia como destino de weekend a 6.000 libras la noche siempre puede parecer un poco controvertido.

Más amable ha sido la experiencia de Jude Law y Giancarlo Giannini con Johnnie Walker Blue Label. The gentleman’s wager -La apuesta del caballero-, es el film de 6 minutos que ha dirigido Jake Scott. No aparece un vaso de whisky por ninguna parte, solo arte, buen vivir, música y dos hombres de lo más atractivo que apuestan por lo que el dinero no puede comprar.

Fantástica fue la historia de The man who walked around the world para Johnnie Walker. El escocés Robert Carlyle contaba la historia del nacimiento de Johnnie Walker en un plano secuencia digno de las mejores coreografías cinematográficas a las que los británicos son tan aficionados.

El whisky irlandés también existe y no hay que despreciarlo ni mucho menos, eso sí, le llamaremos whiskey que a los irish les gusta más. Otra de las delicias que nos ha dejado la filmografía de los destilados es la que nos dejó la marca Tullamore, The Parting Glass, dos minutos y medio preciosos y deliciosamente contados. Colinas verdes, lluvia, viento, un grupo de chicos hablando sobre lo que más les gusta a los irlandeses, los buenos tiempos pasados. A quien no le apetezca ir a Irlanda después de ver esta historia, es que no tiene corazón.

Y por último el hijo predilecto del condado de Perth, Bell’s Blended Scotch Whisky, nos ha dejado The Reader. Una historia entrañable sobre un padre, un hijo, el carácter y la determinación. 


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