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Piscinas naturales para decir adiós al cloro en los ojos

Llega el verano… o llegará visto lo visto. Arranca el tiempo de piscinas, pero ¿cómo funciona una piscina? Las piscinas son, en realidad, aguas muertas que consiguen su transparencia desinfectando, matando toda la vida de la piscina con productos químicos, ozono o electrolisis. No hay otra opción, tendremos que acostumbrarnos al picor de piel y ojos de la piscina… ¿o si? Las piscinas naturales, que utilizan plantas como si de una depuradora biológica se tratase, son la solución por la que se decantan cada vez más personas.

¿Cómo es posible que las peceras, los lagos de montaña sean transparentes, si añadir productos químicos y todas las piscinas necesiten una depuradora y cloro a tope para mantener a raya a las algas? Hay alternativa. Para explicarla, debemos pensar en la química y ecología natural de las masas de agua. Sin entrar en sesudos tecnicismos, hemos de pensar en una masa de agua como una disolución de nutrientes y materia orgánica, vamos, un caldito. Las aguas con muy pocos nutrientes, la sopa boba, serían los lagos y cursos de agua de montaña, cuando las aguas son cristalinas. Técnicamente estas serían las aguas oligotróficas.

Por el contrario, las aguas del curso medio y bajo de los ríos, los caldos “con fundamento” de deltas y marismas, son aguas que han tenido mucho tiempo para cargarse de nutrientes. Caldos en los que hay mucha materia orgánica en suspensión y en disolución, aguas poco transparentes; serían las aguas eutróficas.

Las plantas, como depuradoras

Ahora bien. ¿Cómo podemos tener una piscina con el caldo pobre, una piscina oligotrófica? Sencillo. Habrá que instalar una depuradora biológica, que consuma todos los nutrientes que tenga el agua, de manera controlada y que así nos permita tener un agua cristalina sin necesidad de añadir cloro, ozono antialgas y demás productos químicos.

La técnica de depuración es relativamente sencilla. Está basada en crear una zona de la piscina, de aproximadamente un 20% de la superficie de baño, dedicada a un filtro verde a base de áridos, plantas y biofilm que se encargará de evitar la proliferación de algas y la turbidez del agua de baño. Mediante esta técnica se han conseguido piscinas de hasta 2.100 metros cuadrados con agua cristalina y totalmente libres de químicos artificiales.

El mantenimiento es simple y similar al de un jardín: cuidar las plantas acuáticas, quitar hojas y ramitas del agua y de vez en cuando reponer el agua evaporada. Sin añadir cloro, sal ni alguicidas podemos mantener todo el año el agua en condiciones. ¿Hace un bañito?

Más información

www.aragrup.es y www.teichmeister.de.


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