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¿Huertos en casa? La solución, en las mesas de cultivo

Estás a la moda. Eres un hacha cultivando tus verduritas en la terraza. Aprovechas todos los botes que caen en tus manos para cultivar tomates, pepinos, pimientos, lechugas  y zanahorias. La terraza está llena de botes de colacao, envases de leche para bebé, botellas de agua de 5 litros y  bricks reciclados. ¿La solución a este caos? Una mesa de cultivo.

¿Huertos en casa? La solución, en las mesas de cultivo
¿Huertos en casa? La solución, en las mesas de cultivo

Tu terraza, en lugar de una explosión de vida, parece un síndrome de Diógenes verde. Tu pareja hace tiempo que te dice “pero… ¿otro bote?” Ha llegado la hora. Pon orden en tu maceto-huerto, tira todas las macetas cutres y pon una flamante mesa de cultivo con todos los accesorios.

Más orden, más limpio, más producción

Aprovechas mejor el espacio, es más cómodo, más limpio, las plantas se desarrollan mejor y tendrás casi un huerto en tierra de verdad y sin agacharte. Ha llegado la hora de agenciarte una mesa de cultivo y empezar tu producción ordenada, pero ¿cuál comprar?

Tenemos infinidad de posibilidades. Primero, el aspecto estético. ¿De madera tratada, de plástico o metálicas? Es evidente que dependerá del gusto, hay a quienes les gustan más las de madera FSC reciclable y sostenible, pero las de acero tienen la ventaja de que son imputrescibles y no necesitarán nunca cambiar la lámina de plástico protector. En cualquier caso, es cuestión de gustos.

Se pueden complementar con sistemas de riego por goteo, invernaderos o mallas antiinsectos.

En cuanto al tamaño, tenemos desde los 75 hasta 240 cm de largo y con anchos de 40 a 80 cm, lo cual nos dará una superficie de huerto bastante maja, desde 0,3 m2 hasta  casi 2 m2, lo que nos permitirá cultivar con mucha comodidad y probablemente en menos espacio del que necesitábamos antes con nuestras mil y una macetas.

En cuanto a complementos, hay una gran variedad. Tenemos sistemas de riego por goteo, invernaderos, bambú para las trepadoras, mallas antiinsectos o anti trip, ruedas y hasta la la posibilidad de realizar un armario entre las patas o incluso una bonita jaula para un conejo o cualquier otra mascota.

Lo que más me gusta de mi mesa de cultivo es tener el drenaje controlado en todo momento. Las mesas de cultivo vienen equipadas con un único punto de drenaje que fácilmente podremos controlar en un cubito y podremos utilizar esa agua para regar y optimizar el agua empleada. Se acabó el mojar la terraza y al vecino de abajo.

Distribuir el espacio

Muy bien, ya tenemos la mesa de cultivo. ¿Cómo distribuimos el espacio? De las miles de posibilidades que tenemos, os recomendaré para algo que todo el mundo consume: tomate + lechuga + cebolla, a la que podemos añadir ajos, pues cada una de las plantas tienen ciclos muy distintos de crecimiento, lo que nos dará una producción escalonada y constante a partir de la novena semana.

Es más, aprovecharemos esta combinación para la lucha biológica, pues las cebollas y los ajos segregan sustancias que ayudan a mantener las plagas a raya como hongos, moscas, ácaros y pulgones.  

La distribución del espacio también dependerá del ritmo de recolección y de la disponibilidad de la luz. En los márgenes de la mesa plantaremos las cebollas y los ajos, que tienen un ciclo de recolección más largo y podremos haberlos plantado en el invierno. Después plantaremos las matas de tomate, a una distancia entre sí de 40 cm, y a las que es recomendable que pongamos desde el principio unas guías para ir dirigiendo, pues crecen bastante rápido.

Hay mesas de cultivo fabricadas en plástico a partir de 80 euros.

Finalmente a una distancia menor, a unos 15-20 cm entre sí y entre las matas de tomate plantaremos las lechugas, que tendrán mucha rotación y de las que podremos ir extrayendo cada sesenta días, por lo que conviene que tengamos siempre un pequeño semillero para ir reponiéndolas y escalonar la producción.

En cuanto a precios, tenemos desde unos muy asequibles 80 euros en plástico, 100 en madera más pequeños, hasta 320 euros en modelos con armario inferior. A esto habrá que añadir la tierra, la grava de drenaje y si nos decidimos a comprar una malla antitrip, unos 50 a 90 euros más. ¡Qué buenas ensaladas te vas a hacer con cualquiera de ellas!


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