Los actores están a punto de pasear por la alfombra roja de los Oscar. Hablaremos mucho de sus estilismos pero nadie dirá ni mu de sus sonrisas perfectas… ¿Es que una dentadura de cine es algo que viene de fábrica entre los actores? La respuesta es ‘no’ y lo dicen los expertos: “Para que una sonrisa quede armónica y sea muy estética, hay detrás un trabajo multidisciplinar de varios profesionales”, dice Javier Ortega, odontólogo de la Clínica Menorca, quien se atreve a calcular que la sonrisa de Tom Cruise llevó más de cuatro o cinco años de tratamiento. “Hay muchas vías para llegar a unos dientes perfectos pero no conozco ninguna que no lleve un minucioso trabajo. Ronaldinho, por ejemplo, ha estado un par de años alejado de la primera linea y me consta que se se ha estado haciendo arreglos con cirugía, ortodoncia e implantes”.

Una vez hecho el diagnóstico de los problemas bucales, se comienza a trabajar de dentro hacia afuera.

Hay que conseguir armonía de los dientes con las estructuras que los rodean: encías, labios y zona peribucal. Iván Malagón sabe mucho de sonrisas de cine, en este caso español, porque ha trabajado con Adriana Ugarte, Nerea Garmendia o Dafne Fernández. “Lo primero que se hace es un diseño digital integral de la sonrisa”. Y eso incluye (con trabajo que parece arquitectura) valorar la estructura de partes blandas, posición de labios, mejillas, pómulos, huesos dentoalveolares, dientes, muelas y disposición de fuerzas en la oclusión, el masticado, etcétera. Una vez hecho el diagnóstico, se comienza a trabajar de dentro hacia fuera.

Ortodoncia y cirugía

“No vale solo alinear los dientes, hay que colocarlos adecuadamente”, dice el doctor Malagón. El diseño correcto no supone solo ortodoncia sino tratamiento quirúrgico con cirujanos maxilofaciales y atención a la encía, que puede precisar hasta de injertos, contorneado quirúrgico o técnicas como ozonoterapia, que se utiliza para recuperar la coloración y la juventud del tejido.

Muchos recurren a la cosmética dental con microcarillas de porcelana.

“Tenemos que saber qué cantidad de diente va a enseñar el paciente y eso nos lo delimita el labio inferior. Puede que vaya a mostrar 10 milímetros de diente y otros 3 de encía para que sea natural, pero si el paciente tiene 8 milímetros de diente, por ejemplo, hay que recortar con cirugía de encías para que esa discrepancia no se note”, apunta el doctor Ortega.

Si es necesario, también se recurre a la cosmética dental, con microcarillas de porcelana, una fina película que se adhiere a la superficie del esmalte y que tiene una duración media de veinte años. “La mayoría de artistas de Hollywood escogen carillas sin tallados, siendo las más finas (0,1mm) además de perfectamente blancas y translúcidas, por lo que se consigue un efecto sorprendentemente natural”, dice el doctor Carlos Saiz, que ha elaborado su propia linea de microcarillas, de nombre Diamond. Para dientes destruidos hay que recurrir a fundas de feldespato o disilicato de litio, materiales muy resistentes pero flexibles y de aspecto similar al diente. El tratamiento se puede complementar con ácido hialurónico o bótox en el rostro.

Famosos asimétricos

Desde luego no todo es blanqueamiento, aunque sea lo primero que muchos pacientes demanden, pero unos dientes muy blancos sobre una dentadura sin tratar no hace más que resaltar las imperfecciones.

Con la excepción de Denzel Washington, que personaliza la perfecta proporción simétrica, no siempre las sonrisas más bellas de Hollywood son intachables (para un ojo no experto). “Keira Knighley tiene los incisivos laterales un poco para adelante y hay una mala oclusión, pero eso le da mucha personalidad y no es tan acusado como para ser antiestético”, opina el doctor Ortega.

Julianne Moore posee una sonrisa “bastante asimétrica”.

De entre las nominadas al Oscar, Julianne Moore posee una sonrisa “bastante asimétrica”, dice el doctor Malagón. “Tiene la línea media dentaria un milímetro y medio a la derecha, pero su nariz también está desviada y por eso es una asimetría compensada”. A Marion Cotillard le cuesta sonreír “porque tiene un ligero apiñamiento entre los incisivos, que están rotados respecto a su eje”. Y el guapo Bradley Cooper “tiene una asimetría mandibular hacia el lado izquierdo de cuatro o cinco milímetros. Pero quizá si fuera más simétrico no sería tan atractivo y él lo disimula con la barba”.

Como orientación, una sonrisa perfecta cuesta entre 6.000 y 9.000 euros, pero es para toda la vida, aunque uno no vaya a andar pisando alfombras rojas.


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