Brad Pitt tiene muchas canas en la barba y ninguna en la cabeza. David Beckham ha pasado por todos los tonos del platino al castaño, mechas incluidas, sin perder un ápice de atractivo. Justin Bieber tiene en un sinvivir a sus fans porque nunca saben cuál va a ser su próximo color de pelo (a lo Katy Perry pero en chico) y Justin Timberlake lució hace años unos incomprensibles caracolillos rubios a lo querubín, que le perdonamos porque entonces era adolescente. Y no hablamos de las plantillas de los clubes futbolísticos…

Antes, los hombres no iban a salones y se aplicaban en casa unos famosos tintes solo para hombres de dudosa naturalidad.

Todos ellos son casos de hombres que se han teñido el pelo sin vergüenza alguna y sin ocultarlo, porque les daba la gana cambiar, como el que cambia de zapatillas. Pero no siempre es así. Y luego está el problema de las canas, que no a todo el mundo le sientan bien, a no ser que seas Richard Gere o George Clooney, y entonces la coloración parece convertirse en una obligación para quienes detestan las sienes plateadas.

El tabú del tinte masculino

Durante años no ha estado bien visto que los hombres admitieran que se colorearan el cabello. Pocos iban a salones especializados y se aplicaban en casa unos famosos tintes solo para hombres de dudosa naturalidad. Pero antes muertos que reconocerlo, aunque toda la oficina fuera capaz de apreciar una mañana que esa cabeza antaño gris era de repente castaña. “En mi opinión, el tabú viene determinado por diferentes razones: Piensan que teñirse el cabello es de mujeres, asocian canas con falta de juventud y no aceptan la realidad”, dice Luciano Cañete, director de Corta Cabeza -salones que cuentan con un 50% de clientela masculina, de entre 20 y 45 años de media-. Así que el tinte para caballeros se daba en casa, “porque en las peluquerías al uso no se solía teñir a los hombres dados los pocos conocimientos de coloración que tenían los barberos. Además no se atrevían a ir a una peluquería unisex y dejarse ver con el tinte en la cabeza, pues les resultaba un acto un tanto femenino y embarazoso”, añade.

En definitiva, coincide Esther del Moral, técnico de color de Monterroso Peluqueros, lo de teñirse en casa era “por una cuestión ‘cultural’ más que económica”. Y luego estaba el resultado: Pensemos en Andrés Pajares, en Berlusconi o en el mismo Ortega Cano, en su reciente primera feliz salida de la cárcel. Todos lucen ese  y sin maticecolor inconfundible de marrón uniformes… “Al igual que los productos destinados a la mujer en los supermercados, estos son de una calidad inferior a los profesionales, están destinados a un uso doméstico y de fácil utilización, fallando en lo más importante, que es la gama de colores -muy limitada-, y el poder de cobertura, lo que les resta naturalidad”, agrega Cañete.

¿Qué hombres se tiñen?

Hoy las cosas ya hancambiado y coinciden dos perfiles de hombres que se tiñen (sin rubor) en los salones especializados: Uno es el del joven, que se colorea el cabello por un motivo de tendencia, y el otro es el maduro, que quiere tapar las canas que han comenzado a aparecer, para “seguir dando la misma imagen de toda la vida”, explica la técnico de Monterroso Peluqueros, quien añade que “el que ha tenido canas antes lo ha asumido menos traumáticamente” y suele estar a gusto con ellas.

“Los hombres no necesitan un producto diferente”, explica el director de Corta Cabeza.

Aunque en el mercado haya productos específicos para el teñido masculino, el director de Corta Cabeza pone las cosas en su sitio: “Los hombres no necesitan un producto de coloración diferente al de las mujeres, pues la cana se comporta igual, simplemente son campañas de marketing para llegar al mercado de la belleza masculina y que los hombres no se sientan identificados con un producto para mujeres. En estas campañas de publicidad vemos hombres varoniles y atractivos -generalmente sin camisa- reafirmando la virilidad, los productos tienen un olor diferente, pero el principio activo es el mismo. Hay que decir que estos productos nunca han tenido mucho éxito ni duración en el mercado”.

En cuanto a la elección de los colores, ambos expertos coinciden en que los hombres optan ante todo por un resultado sin artificios. “Independientemente de que tengan canas o no, prefieren colores que les aporten luz, tendencia y naturalidad, insisto en el término porque no quieren que se les note que llevan color”, concluye Cañete. Eso no quita para que, igual que las mujeres, haya quien se atreva con los verdes…


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