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Top trekking: las cosas inútiles que tienes que sacar de tu mochila

Se acerca el puente de diciembre y tenemos que ir pensando en cómo hacer la mochila para llevar todo lo necesario a nuestro destino senderista, pero siempre nos pasa lo mismo: cuantos más días nos vamos fuera, más difícil es hacer la mochila. Para evitar que acabes cargando con un montón de cosas inútiles, aquí te explicamos cómo preparar tu mochila de trekking en 4 sencillos pasos.

Para un puente de cuatro días, lo aconsejable es una mochila de no más de 40 litros (Pixabay | imagen de dominio público).
Para un puente de cuatro días, lo aconsejable es una mochila de no más de 40 litros (Pixabay | imagen de dominio público).

Elige bien tu mochila

Como es un objeto que puede durarte toda la vida, aquí te resumimos las tres cosas esenciales que no debes olvidar a la hora de comprarte una mochila:

  • El peso: la capacidad de las mochilas se mide en litros, pero escoger una de 50L, por ejemplo, te hará cargarla con cosas innecesarias, ya que es muy grande. Para un puente de 4 días aconsejamos llevar una mochila de no más de 40L.Para un puente de cuatro días, lo ideal es llevar una mochila de no más de 40 litros.
  • El diseño: cada cuerpo es diferente y debes escoger una mochila que se adapte lo mejor posible a ti. Actualmente existen mochilas para hombre y para mujer, teniendo en cuenta las diferencias morfológicas entre ambos, pero lo cierto es que cada cuerpo es un mundo y que no tienes que limitarte a los diseños pensados para tu sexo. Lo importante es que sea anatómica, que tenga cinturón lumbar, correas a la altura del pecho y la cintura, que sus costuras sean fuertes y que el tejido de la espalda sea transpirable y no acumule tu sudor.
  • Consejos: por comodidad, te aconsejamos escoger una que se abra por arriba y por abajo, y que tenga incorporada una funda impermeable con la que cubrirla en caso de lluvia.

Cosas inútiles que debes dejar fuera

Cuando no nos cabe todo, ¿cogemos una mochila más grande o dejamos cosas? Sin duda: dejamos cosas en casa.

  • Los ‘por si acasos’ excesivos: meter más camisetas, calcetines o chaquetas de las que vas a utilizar es un error que todos hemos cometido alguna vez. Cuando vas de turismo a conocer una ciudad y la maleta va a quedarse en el hotel, es algo que te puedes permitir. Pero cuando vas a cargar con una mochila durante horas, los ‘por si acasos’ es mejor dejarlos en casa.
  • Las zapatillas de casa: grave error. Llevar las zapatillas de casa a un hotel puede resultar de lo más cómodo, pero cuando vas a un albergue o vas a hacer acampada, pueden resultarte un estorbo.
  • El pijama: hay que dejar bien clara una cosa y es que dentro del saco se duerme en ropa interior. El contacto con la piel es imprescindible para que un saco de dormir cumpla su función, que es protegerte del frío. Si quieres abrigarte más, la ropa se echa encima del saco.
  • El secador para el pelo: sin duda un estorbo pesado y prescindible, aunque sea de tamaño viaje. Seamos sinceros: si vas a pasar tres o cuatro días fuera de casa, tampoco hace falta que te laves la melena, ¿no?
  • El maquillaje: a todas nos gusta ir monas, pero cuando llevas varios días cargando con una bolsa de aseo que te ocupa media mochila, te lo piensas para la próxima. Un truco: llévate solo blush y rímel, que no pesan nada. El perfume de cristal también déjalo en casa y hazte con uno de viaje que no pese nada o mejor, no lleves.

Cosas imprescindibles que no debes olvidar
  • El botiquín: imprescindible. Es lo típico que siempre crees que alguien llevará, pero eso es lo que piensa todo el mundo y es fácil encontrarse en una situación en la que, al final, nadie lleva un botiquín. Mejor aprovisiónate con betadine, tiritas, un par de gasas, vendas y analgésicos y mételo todo en una bolsita.
  • Las chanclas: si vas a un camping o a un albergue, aunque sea en pleno invierno, llévate unas chanclas de goma con las que puedas meterte en la ducha sin miedo a coger hongos en los pies.
  • Bolsas vacías: para la ropa sucia, para la toalla mojada, para los zapatos, para todo.
  • Una mini-navaja: siempre es útil y nunca sabes cuándo vas a necesitar cortar algo, desde un cordón o una etiqueta de la ropa que te va rozando, hasta un poco de salchicha espetec en una parada en el camino.
  • Una linterna: pero que sea pequeña, por favor. Seguro que hay luces allá donde vas, pero no sabes a qué hora las van a apagar o si necesitarás buscar algo de tu mochila en mitad de la noche.

Hacer la mochila

Te parecerá una tontería, pero cómo meter tu equipaje dentro de la mochila es una tarea muy importante que puede evitarte problemas. Los buenos caminantes deben saber hacer una mochila, incluso si son las personas más desordenadas del mundo. Estas son las reglas básicas que debes saber a la hora de meter todo en tu mochila:

  • Las cosas que se mojan van abajo: una buena mochila irá colocada de forma que la ropa de abrigo, la toalla y el saco de dormir vayan abajo del todo, para que no se mojen en caso de lluvia. Además, servirán de base para que tu mochila se mantenga más o menos erguida cuando la apoyes en el suelo.
  • Si no va a llover, sigue un orden cronológico: es decir, coloca abajo del todo aquello que sabes que vas a utilizar poco o lo último en tu viaje. Esta opción es muy cómoda si sabes a ciencia cierta, cien por cien, que no va a llover durante la travesía o si vas a dejar la mochila a resguardo en algún lugar y vas a hacer la caminata con una mochila de travesía.
  • Utiliza los bolsillos para las cosas más pequeñas: así las encontrarás fácilmente. Por ejemplo, los calcetines, el teléfono móvil, la documentación, el dinero.
  • Intenta que la distribución del peso sea homogénea: si cargas con más peso un lado que otro, te resultará incomodísima de llevar y te desequilibrará cuando camines.
  • No cuelgues cosas fuera de la mochila: llevar cosas colgadas de la mochila, como las botas de montaña, la cantimplora, etc. puede resultar atractivo a la vista y hacer que los demás piensen “¡hala, un montañero!” Pero nada más lejos de la realidad. Los verdaderos montañeros pensarán: “mira, ahí va un novato”. Las cosas que cuelgas de la mochila hacen que su peso se desequilibre hacia un lado y que vayan dando golpes al caminar. No hay cosa más incómoda.
  • Lo último que se mete: la bolsa con la comida de ese día (no te cargues tampoco como una despensa) y una prenda de abrigo ligera que te vayas a poner en los descansos, para no enfriarte.

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