Estilo

Ni Savile Row salva el estilo de los candidatos a gobernar en el Reino Unido

Las elecciones británicas se celebran el próximo 7 de mayo, ante la incertidumbre y la ausencia de un claro favorito para formar gobierno según las últimas encuestas, dejamos que sean los dioses de Savile Row, meca de la moda masculina, los que pongan nota a los candidatos. La historia de la elegancia del hombre está intrínsecamente unida a esa pequeña calle londinense del barrio de Mayfair. De allí ha salido el tweed, la gabardina, el primer esmoquin, el primer desfile de moda de hombre, los trajes de los Beattles y James Bond y ahora el del gentleman británico por excelencia Benedict Cumberbatch. 

Es una pena que no sea a ellos a los que analicemos porque ninguno de los políticos británicos que pelean por ser el primer ministro destaca por su estilo. Cosa que puede pasar por alto (y de hecho lo hace) en España, donde una foto de Rajoy solo inspira sueño. Pero si luchas por gobernar el país de la moda masculina por excelencia hay detalles indumentarios que no deberías dejar pasar. 

La tory blue obsession de David Cameron

Los looks informales del actual primer ministro son los que le han dado más dolores de cabeza. Ha asegurado que es su mujer la que elige su ropa, puede ser cierto o una perfecta forma de defenderse de las patadas que ha metido al buen gusto. Los british no han superado aún el día que pillaron a Cameron llevando zapatos de oficina sin calcetines y aunque no ha vuelto a cometer un error tan grave, sus estilismos son sosos y sin intencionalidad. Tampoco le han perdonado el día en el que mostró el pecho porque se le desabrochó la camisa en una elegante cena en 2012.

Todo esto no cuadra con el hecho de que el de David Cameron sea uno de los nombres habituales en las listas de los mejor vestidos de revistas especializadas como GQ. Su working style solo tiene dos colores el azul (el que predomina) y el negro. Pocas veces podremos verle con corbatas o trajes de otros colores. Es la combinación que le funciona: sólida, simple y conservadora, aunque a veces se permite quitarse la corbata, desabrocharse el primer botón y remangar su camisa blanca, una moda muy extendida entre los políticos actuales. Pese a ello hay caprichos de los que no se priva, un traje de Richard James –se dice que él mismo le toma las medidas- valorado en 3.500 libras (se dice que tiene descuento) y cortado con la misma tijera que los trajes de Sir Paul McCartney, Daniel Craig, Robert Downey Jr, Ashley Cole o el príncipe Andrés.

En la línea de Cameron se encuentra el líder del partido liberal demócrata, Nick Clegg. Puede que este abra un poco más la paleta cromática de los trajes introduciendo el gris, y más colores en las corbatas. Pero el uniforme y las líneas son las mismas.

El arcoíris en las corbatas del laborista Ed Miliband

También Miliband lleva trajes de Savile Row, él ha elegido a Richard James, Ozwald Boateng y Spencer Hart (al que también compraba Robbie Williams y Benedict Cumberbatch –desfiló para él en 2012). También se le ha visto con diseños de Hackett y de TM Lewin, la más low cost de todas las citadas. Lo que destacamos de Miliband es que, probablemente, sea el que mejor físico tiene, lo que llamamos percha, y eso hace que inevitablemente los trajes le queden mejor. Suele utilizar camisa blanca para no jugársela con las corbatas porque no hay color que se le resista: rojo, negro, azul, rosa, morado, celeste, estampados, gris, verde...

La personalidad de Farage

Si alguien da juego el Nigel Farage, el líder de los euroescéptico de la UKIP. Es el más atrevido y el que deja entrever su personalidad a través de la moda. Le podemos ver con combinaciones de corbatas coloridas y estampadas –de lunares multicolores, por ejemplo- con trajes de rayas algunos de ellos con factoría Savile Row también, chaquetas Barbour, bufandas, americanas de tweed, jerseys de rombos y hasta algún sombrero. Totalmente coherente ese estilo, con un leve toque Marichalar, con su gestualidad y manera de hablar. Y por si no hubiera quedado clara su postura en cuanto a Europa, se deja fotografiar con unos calcetines con el símbolo de la libra. Resulta curioso que su partido en 2010 crease un manifiesto para que se volvieran a las correctas formas de vestiren restaurantes, hoteles de lujo y teatros, aseguraba el documento que la elegancia era parte de la personalidad británica que debe apoyar la innovación de la moda. Farage se ha desmarcado y ha repudiado estas normas


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