Estilo

El lado más dulce de la ‘fiebre Swatch’

La ‘fiebre Swatch’ lleva 30 años convirtiendo en swatchadictos a los millones de fetichistas que darían incluso parte de su hígado por conseguir alguno de los modelos más exclusivos de la marca.

Parece mentira que un reloj hecho de plástico, con una maquinaria sencilla (tan sólo 51 piezas) e ideado como segundo reloj sea capaz de levantar las pasiones que levanta Swatch en todo el mundo. Cada temporada lanzan más modelos que días tiene el año y, aun así, sus legiones de acólitos no cejan en su empeño de hacerse con todos.

Quién nos iba a decir que hasta la reina Sofía fuera una de las mayores coleccionistas de Swatch en el mundo, compartiendo podio con su hijo el príncipe Felipe o la inefble Alaska, entre otros. Ya nos imaginamos esas alcobas reales repletas de vitrinas y expositores con cienes y cienes de relojes de colorines. Y a esa madre con su hijo jugando al sile-nole... imagen más tierna no podemos imaginar.

Cuentan que la cantidad más alta que se ha pagado por un Swatch fue la de 24.000 euros por un modelo de la colección diseñada por el artista francés Kiki Picasso y perteneciente a una edición limitada de 140 piezas, lo que no sabemos es quien pagó tamaña cifra por el relojito de 1985, pero teniendo en cuenta que en eBay se ha llegado a ofrecer 99.000 dólares por un iPhone con Flappy Bird, nos creemos cualquier cosa.

La última pera en dulce de la marca para sus freakies es la colección que acaba de sacar, Pastry Chefs. Once relojes que dan ganas de empezar a chuparlos, llenos de golosinas, cupcakes y macarons... pero de plástico ¡lástima! Cada modelo viene con un folleto llenito de recetas de chuches y tartas, y en Madrid la presentación corrió a cargo de nuestro pastelero favorito, el chocolatero Oriol Balaguer.

El universo de Willy Wonka fue el escenario que eligió Oriol para presentar los nuevos Swatch de este verano, y de entre ellos el modelo más demandado es el Swatch Caramellissima para chicas y niñas. En tonos pastel la correa simula los collares de caramelos y además puede dar varias vueltas. Es plenamente flexible y waterproof, con una resistencia de hasta 30 metros de profundidad.... y no se derrite.

La fiebre coleccionista ya ha llegado a este modelo, y eso que no hace ni dos semanas que salió. Para que os hagáis una idea, su precio en la página oficial de Swatch es de 45 euros y en Facebook ya se están ofreciendo hasta 1.000 dólares por los primeros ejemplares. Quien sabe, igual tener un puñadito de Swatch en casa se puede convertir en valor refugio dentro de unos años. 


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