Estilo

Pierre Aulas, el perfumista de la fórmula del éxito

No es de Grasse, cuna del perfume, ni nadie de su familia se dedicaba a esto. Pero, contra todo pronóstico, se convirtió en uno de los prestigiosos narices del mundo, autor de fragancias míticas de la última década. Pierre Aulas recibe a Marabilias y nos cuenta el secreto para que un perfume sea un éxito.

De visita relámpago en Madrid, Pierre Aulas presenta EgoFacto, una colección de siete creaciones olfativas de autor, nada convencionales, alguna incluso arriesgada, que no recuerdan a ninguna otra, y pensadas para siete personalidades diferentes, cuatro más femeninas y tres más masculinas (pero en el fondo todas unisex), amantes de la perfumería nicho. “Se pueden saber muchas cosas de la personalidad de una persona según el perfume que lleva, igual que nos ocurre con la forma de vestir o el maquillaje. Hay perfumes para personas que se conocen bien, para personas tímidas, para otras más extrovertidas… Hay que ser un poco psicólogo”, asegura.

Lo que está claro es que la perfumería no tiene secretos para Aulas. Aunque empezó tarde (a los 26 años trabajaba en el departamento de marketing de una empresa de cosmética), una estrella se cruzó en su camino y se convirtió en el director creativo de las fragancias de la casa Thierry Mugler. Durante diez años creó perfumes que han hecho historia, como Angel o Alien, pero también Les Jardins dEtoile o La Part des Anges. En 2001 fundó la consultora Art of Nose Consulting, desde la que ha trabajado como asesor para las más grandes compañías: Azzaro, Swarovski, Fendi, Pucci, L'Occitane, Jil Sander, Chloe or Balenciaga, Roberto Cavalli… Y después creó EgoFacto, la línea de perfumería nicho que ahora llega a España, y en la que ha contado con la colaboración de conocidos perfumistas de renombre como el sevillano Alberto Morillas (CKOne, Aqua di Gio), Dominique Ropion (Amor Amor de Cacharel, Armani Code, Lady Million de Paco Rabanne) o Jean y Aurélien Guichard (Narciso Rodriguez LEau For Her, Gucci Guilty…).

No existe el perfume perfecto

Aulas asegura que no existe el perfume perfecto, “si no logra el objetivo de tocar las emociones de la gente. No hay nada que me produzca más placer que cuando alguien me dice “este perfume es el mío, es perfecto para mí”. Hubo una mujer que me escribió para darme las “gracias, gracias, gracias”, porque había encontrado el perfume de su boda después de buscarlo durante mucho tiempo. Era Prends Garde a Toi, una de los siete creaciones de EgoFacto”.

Aparte de para casarse, ¿qué tal cambiar de olor con la misma frecuencia que de chaqueta? “Usar el mismo perfume toda la vida es aburrido. Uno mismo cambia. No somos los mismos a los 25 que a los 50. Me parece bien mantener un perfume que te gusta mucho, porque es como un amigo, porque te recuerda a cosas… Pero se puede usar una fragancia durante el día, otra para la noche, igual que cuando nos cambiamos de ropa”.

“La mayor parte de los perfumes que se lanzan no duran más de uno o dos años, porque no tienen enganche”.

Aulas no solo sabe hacer grandes perfumes. También sabe de marketing para que funcionen. Y opina que “el gran problema de la perfumería de hoy” es la falta de audacia, que impide la creación de fragancias duraderas al estilo de Angel. “La mayor parte de los perfumes que se lanzan no duran más de uno o dos años, porque no tienen enganche. Hay fragancias que han durado más de diez años y todas tienen en común que, cuando se lanzaron, aportaban algo nuevo. Fueron creativas y arriesgadas. Porque la perfumería es un arte creativo y hay que continuar pensando en el mundo del lujo. Chanel nº5 tiene más de un siglo y sigue en el mercado porque fue creativo en su momento. El éxito de un perfume nuevo no llega rápidamente. Es algo que va creciendo poco a poco y se queda en el mercado porque se va afianzando. Pero la llave es la innovación. Y hoy hay muy pocos en el mercado que sean innovadores”.

Los perfumes de EgoFacto (125 euros, 100 mililitros) se recrean en el arte de los detalles. No solo las fragancias en sí son lujosas, sino también el diseño de los frascos, con el emblema de la marca tallado en el cristal y los tapones pulidos a mano, o una medalla con un símbolo distinto para cada una de las siete fragancias. No le pidas que escoja entre una de las siete, porque eso es “como pedir a un padre que elija a uno de sus hijos”.


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