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10 tácticas de Justin Bieber para hacerse el 'machito'

Cada estrella del pop infantil tiene sus propios trucos para convertirse en adulto. Unas se decantan por hacer ‘twerking’, como Miley Cyrus, otras participan en películas extrañas y provocativas, como Selena Gómez, y los hay quienes prefieren labrarse una carrera de malote para desterrar la imagen de niño bueno. Este es el caso de Justin Bieber, que ha hecho de la polémica su modo de vida. ¿Era necesario? No. ¿Tenemos que vivir con ello? Parece que sí.

El paso de la adolescencia a la edad adulta es complicado para todo el mundo, pero más si cabe para las estrellas del pop. Pasar de cantar canciones destinadas a un público casi infantil a deleitar a sus fans con letras más maduras y provocativas es un arte del que casi nadie sale indemne -miren si no a Miley Cyrus, que se ha convertido en el enemigo número uno de América-.

Justin Bieber se ha teñido el pelo de rubio platino para demostrar que ya es adulto.

Justin Bieber, cansado de su look de chico responsable y de cantarle al amor platónico, ha preferido rodearse de escándalos para que su imagen se asocie con la de los raperos, esos 'machitos' de manual. Su última ocurrencia ha sido teñirse de rubio platino para lucir mejor los atuendos tres tallas más grandes a los que nos tiene acostumbrados.

Pero ésta ha sido la última de sus tácticas para demostrar al mundo que ya es todo un hombre. O más bien, todo un 'machito'. ¿Se dará cuenta de su nivel de ridiculez? Repasemos algunos de sus trucos más sonados:

Los trucos de Justin Bieber para demostrar su hombría

Empeñarse en dejarse bigote

Justin Bieber publicó su primera biografía cuando era tan sólo un niño, así que no es de extrañar que nos haya querido documentar cada uno de los cambios que sufría su cuerpo durante la adolescencia. Bieber se dejó un escaso bigotillo para presumir de hombría y nos deleitó con un detallado vídeo de su primer afeitado, por si todavía nos quedaban dudas de su madurez. Pero el cantante no ha perdido la afición al vello facial y, ya que todavía no puede dejarse barba, continúa con el bigote. Posiblemente, el peor de todo el show business.

Lucir abdominales en cualquier ocasión

Otra de sus recientes aficiones pasa por quitarse la camiseta y presumir de abdominales con cualquier excusa. No importa si está en pleno concierto, si se encuentra en el salón de su casa o si va andando por la calle, en cuanto tiene una cámara delante, el cantante se levanta la camiseta para dejar claro que su cuerpo ya no tiene nada de infantil. Le imaginamos machacándose en el gimnasio -en uno privado que debe tener en su mansión- y ensayando para poner cara de “¿os gusta? Pues no lo tocaréis”.

Posar con cara de malote

Si repasan algunas de las últimas fotografías del cantante, ya sea a través de sus redes sociales o de las publicaciones en las que ha posado, observarán que Bieber ha cultivado el noble arte de 'poner cara de asco'. Todo le disgusta, todo le repugna y quiere dejarlo bien claro. El pobre debe pensar que esa es una actitud muy adulta, cuando evidencia todo lo contrario. Eso sí, como truco para hacerse el 'machito' le viene perfecto. Justin Bieber por encima del mundo.

Lanzar huevos a la casa del vecino

Las fiestas en casa de Justin Bieber parece que no tienen final. Y claro, a veces se le van de las manos. En julio de este año, el cantante fue condenado por lanzar huevos a la casa de su vecino y causarle desperfectos por valor de 20.000 dólares. El joven fue castigado con una multa de 80.000 dólares y un curso de doce semanas para controlar el impulso agresivo. ¿Pensará que ésta es la forma de convertirse en un macho de manual? Pues va muy desencaminado.

Pelearse con Orlando Bloom

Una de las grandes polémicas de los últimos meses ha sido la trifulca entre Justin Bieber y el actor Orlando Bloom. Según parece, el cantante empezó a frecuentar la compañía de Miranda Kerr, ex de Bloom, cosa que no sentó nada bien al actor, y claro, en cuanto se encontraron, saltaron las chispas. Ambos se liaron a puñetazo limpio hasta que sus acompañantes les separaron. Los motivos certeros nunca salieron a la luz, pero Bieber compartió, inmediatamente después, una fotografía de la modelo en su perfil de Instagram. Blanco y en botella...

Fumar marihuana

Hemos perdido la cuenta de las veces que han pillado a Justin Bieber fumando marihuana. De hecho, cuentan que en su mansión tiene una habitación dedicada exclusivamente a este menester. Pero a Bieber no le gusta fumar en la tranquilidad de su casa, sino que prefiere que todo salga a la luz -aunque acabe en manos de la policía-, para que el mundo entero vea lo peligroso que es. El día menos pensado decide ingresarse en una clínica de rehabilitación.

Tatuarse sin parar

Cuentan sus fans -los beliebers- que Justin Bieber siempre ha sido un apasionado de los tatuajes. Y lo entendemos, ya que no pueden estar más de moda. Pero una cosa es decorarse un poco el cuerpo y otra tatuarse hasta las pestañas. Bieber tiene un Cristo tatuado en la pantorrilla, una clave de sol detrás de la oreja, el ojo de su madre en un brazo junto a un caballero armado y una cabeza de tigre, el año de nacimiento de su madre en números romanos en el pecho, un salmo bíblico en la espalda... Y podríamos continuar la lista hasta los 52 que dice tener, pero tampoco hace falta.

Hacerse fotos de lo más sugerentes

Cada uno de los selfies que el cantante comparte en sus redes sociales se convierte en un foco de problemas. Que si Bieber alienta a sus seguidores a que se hagan fotos sensuales y las suban a internet, que si se trata de mensajes ocultos para su ex, la cantante Selena Gómez, que si se desnuda un poco más ya no le quedará nada que tapar, no hay movimiento del cantante que no levante una polvareda. Pero ninguna fotografía tan polémica como en la que aparecía chupándole un pezón a una stripper, acompañado de su amigo Khalil Sharieff. Al más puro estilo gangsta.

Lanzar escupitajos a sus fans

¿Cómo puede una estrella transmitir su madurez a la opinión pública? Pues asomándose al balcón de la habitación de su hotel y dedicarse a escupirles a las fans que le esperan en la calle. ¿No les parece de lo más lógico? Así se las gasta Justin Bieber. Lo extraño es que todavía le quede alguna fan que se atreva a cantar sus canciones. ¡Si a la mínima seguro que les aplasta un pastel de nata en la cara! Ya no sabe qué hacer para llamar la atención, el pobre.

Grabarse con prostitutas

Si hay algo que fascine a Justin Bieber -como a todos los postadolescentes- es el sexo. Bieber quiere dejar claro que es un conquistador castigador, que utiliza a las mujeres como objetos y no tiene intención de formalizar una relación como la que tenía con Selena Gómez -pese a que luego, le cante al amor en sus canciones-. En septiembre del año pasado, una prostituta brasileña con la que Bieber había pasado la noche, difundió un vídeo del cantante durmiendo, para rabia de todas sus fans. Y si le grabó durmiendo, imaginen qué más pudo grabar.

¿Esto es hacerse mayor? ¿Así es como madura una estrella del pop? Y pensar que en España todavía colea el De niña a mujer que le cantó Julio Iglesias a su hija Chabeli... ¡Si es que no nos enteramos de nada!


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