Aunque esta haya sido su imagen más relevante desde hace 30 años, ser un hombre Chanel no consiste en embadurnarse el pelo de polvos de talco y ponerse cuellos a lo Pérez Prado. ¡No, por favor! No hace falta intentar parecerse a Karl Lagerfeld. Ser un hombre Chanel es poseer, de algún modo, ese toque de distinción que desde siempre ha acompañado a La Maison.

Un hombre que huele a Chanel ya tiene un plus entre las féminas, y no dejemos de tener en cuenta la importancia del olor en las primeras aproximaciones. Chanel es una apuesta segura para empezar cualquier encuentro con buen pie. Por eso aquí os mostramos los must de la firma para que elijáis el hombre Chanel que queráis ser:

Cinco propuestas

Empecemos por el primero de sus perfumes, y, por cierto, el único que creó Mademoiselle Coco: Pour Monsieur. Este aroma nos traslada a nosotras y a nuestros hipotálamos a Madison Avenue, años 50, a un penthouse flipante ocupado por un Don Draper siempre galante y bien peinado volcado en servirnos un Tequila Sunrise. ¡Vamos, que no está nada mal el plan!

Antaeus es la segunda de sus fragancias. Con un olor de lo más vintage, este perfume representa los 80, que ¡Santa Madonna! están aquí otra vez. Es fuerte, fresco e imponente. Cerrar los ojos y aspirar su aroma es ver esa escultura griega del spot e imaginar que esas manos imposibles que la rodean son las nuestras.

Imprescindible, en alguna etapa de vuestra vida, la gama Égoïste. Ese dandy canalla que va dejando mujeres indignadas por todos los hoteles de lujo por los que pasa. Tiene su aquel, pero sobre todo nuestra debilidad son los bon vivant y esa elegancia natural que los acompaña, por eso nuestra preferida es Platinum Égoïste.

Allure Homme es delicada y espiritual como la Era de Acuario o la flor de loto. Una fragancia para sensibles. Pero si os gustan las emociones fuertes, con la línea Allure Sport dais en el clavo! Son el yin y el yang de una fragancia, Richard Gere vs Velencoso en yate.

La última apuesta de Chanel y la más intrépida es Bleu. Dinos dónde el azul se transforma en negro y llévanos allí, ¡Oh sí! Nunca más seréis el hombre que todo el mundo espera que seáis, seréis impredecibles... y eso nos gusta.

Pero, al margen de olores y primeras impresiones, y si te atreves, lo último para ser un hombre Chanel es no separarse de la icónica little black jacket, prepararse para el invierno cual William Walace, kilt incluido, y dejarse la melena rubia al viento y esperar que suene la flauta y os elijan como imagen del número 5. Igual hasta os confundimos con Brad Pitt.


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