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¿Por qué la cerveza nos hace tener barriga?

Cada español consume al año 46.3 litros de cerveza al año (lo que nos sitúa por debajo de la media de la UE, que es de 65 litros), según datos del último informe de la asociación Cerveceros de España. Sobre todo nos la tomamos en los bares y en compañía… y a veces con cargo de conciencia porque continuamente pensamos que engorda y nos hace crecer la barriga. ¿Cuánto hay de cierto en esto?

Pocas calorías

Redoble de tambores… ¡Una caña de cerveza solo tiene entre 80 y 90 calorías! Un tercio serían 170 calorías aproximadamente. “Todo dependerá de su graduación de alcohol, pero tiene más calorías la leche -admite Merçè Roca Farran, experta en dietética y nutrición, y nutricionista del Instituto Javier de Benito-. La cerveza no tiene grasa y sí vitaminas del grupo B y azúcares”. 

Entonces, ¿de dónde le viene la fama de engordar? “El problema son las patatas fritas y los cacahuetes con los que la acompañamos. Si los sustituimos por unos berberechos o unos pepinillos en vinagre, tendremos un aperitivo muy sano y con pocas calorías”, dice la doctora Margarita Rodríguez, endocrino de la Clínica Londres.

Barriguita cervecera

Negando la mayor, la barriguita cervecera no existe. “El gas de las bebidas no engorda, porque no pesa. Nos pasa con la gaseosa, el agua con gas… Esa distensión abdominal como consecuencia de la bebida con gas no pesa”, insiste la doctora Rodríguez. Es decir, que la barriga que aparece después de irte de cañas no es por la bebida, sino por los alimentos calóricos con los que la acompañaste. Porque además ocurre otra cosa, incluso tomándola en dosis bajas, “la cerveza abre el hambre… y eso impulsa a comer más cantidad”, advierte Merçè Roca.

Qué aporta beber cerveza

Una caña al día, al igual que una copa de vino, “tiene muchos beneficios desde el punto de vista cardiovascular, aporta elementos protectores, tiene efecto anticoagulante, aumenta la densidad ósea, es digestiva y su consumo moderado forma parte de una adecuada dieta mediterránea. Aporta polifenoles, flavonoides, ácido fólico, silicio, vitaminas B12 y E, y la sin alcohol mejora la capacidad antioxidante de la leche materna. “Históricamente la tomaban los peregrinos cuando venían a España, como bebida tonificante y reconstituyente”, apunta la endocrina de la Clínica Londres.

Unas engordan más que otras

El alcohol tiene 4 kilocalorías por mililitro. Cuanta más graduación tenga la cerveza, más engordará. “Generalmente las negras tienen más graduación, con lo que serán más calóricas”, apunta la nutricionista del Instituto Javier de Benito.

Qué es “consumo moderado”

Una al día, aproximadamente 200 mililitros (lo que posiblemente parezca poco para los muy cerveceros).

¿Mejor sin alcohol?

En realidad, hay poca diferencia en términos de aporte calórico entre una con y una sin. “Yo lo que recomiendo, cuando son personas que están intentando perder peso pero les gusta la cerveza, es que se tomen una clara. La mitad de cerveza y el resto gaseosa, que no tiene calorías, y te llena”, sugiere la doctora Rodríguez.


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