Estilo

Agent Provocateur: el punk se vuelve sofisticado

Que tus padres fueran los dueños de SEX, marca. Que, además, él fuera uno de los padres del punk y ella su musa, mucho más.  Joe Corré, hijo de Malcolm Mclaren y Vivienne Westwood, fundó en 1994 junto a Serena Rees la firma de lencería más deliciosamente erótica que existe: Agent Provocateur.

La estética del fetichismo y el bondage lo mamó Corré desde que era un infante, pero, como los tiempos que le tocó vivir ya no estaban sumidos en el caos y la provocación revulsiva, en él esta inspiración se transformó en lujo, sensualidad y erotismo. Y eso que en sus pensamientos nunca estuvo el diseñar lencería, pero, así, incluso sin ganas, le salió genial. Junto con su mujer, Serena, abrió en el londinense Soho su primera tienda, y como no encontraban una línea de lencería que se adaptase a sus gustos, decidieron crear la suya propia. Desde entonces la firma creció hasta tener más de 30 tiendas repartidas en 14 países, hasta el punto de que en 2007, cuando el matrimonio se separó, vendieron la empresa por valor de 60 millones de libras.

La Casa no parece haber perdido nada de su esencia ni de su glamour después de la venta de sus fundadores, tanto sus conjuntos de lencería, como sus propuestas para novias pícaras y los perfumes con toques afrodisiacos han seguido siendo la manzana de la tentación de celebrities y damas de la alta sociedad. Y es que su objetivo siguió siendo el mismo, desbancar al mal entendido pudor británico que asociaba el sexo en moda a la mala calidad y el mal gusto.

Las campañas de Agent Provocateur no son masivas pero se esperan cada temporada como agüita de mayo y las celebrities se pirran por ser elegidas como imagen de las nuevas colecciones. La primera en dejarse tentar fue Kylie Minogue en 2001. Su spot colapsó la web y fue votado en el Reino Unido como el mejor anuncio de todos los tiempos... Kylie en paños menores montando un toro mecánico al ritmo de The Hives no dejó indiferente a nadie. Después de la señorita Minogue vinieron Kate Moss, Madonna, Helena Christensen, Crystal Renn o Mónica Cruz... Esta última, además, estrenará para la temporada otoño-invierno próxima una colección, L’Agent, diseñada por ella misma y su hermanísima Pe.

Lo que sí empieza a ser masiva es su repercusión. Agent Provocateur aplica a la perfección la técnica del masstige: vender neo-lujo a precios altos pero que los casi-ricos, o los que se lo crean, puedan pagarlo, y también la técnica de la provocación en medios. Una de las acciones que más hizo subir sus ventas fue el artículo publicado en 2012 en el DailyTelegraph, en el que se aseguraba que la Primera Dama, Michelle Obama había gastado 50.000 dólares en una sola compra en la tienda que Agent Provocateur tiene en Madison Av., en Nueva York. El gabinete de prensa de la dama en cuestión se apresuró a desmentirlo, pero la pólvora ya había corrido y hubo tiendas que agotaron existencias. Nunca se confirmó que el soplo saliese de la firma, pero le vino de maravilla.

Para este verano la campaña hace saltar chispas a la testosterona, tiene los ingredientes perfectos para los machotes: cochazos y chicas jugueteando con las mangueras de gasolineras que parecen sacadas del mundo de Ed Ruscha. Los trajes de baño vienen con cuello alto y cremalleras, los encajes, naranjas fluorescentes y el satén, deshuesado y ajustando curvas perfectas. La han llamado On the Road, aunque el espíritu de Kerouac no parece rondar por estas carreteras.


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