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Dónde aprender a navegar en familia

En aquellos días felices en los que todavía usaban ruedines, bastaba con ayudarles a construir un castillo de arena en la playa o enseñarles a jugar al cinquillo para que le colgaran a uno el título de mejor papá o mamá del mundo. Pero los retoños crecen y cada vez resulta más difícil encontrar un territorio común a compartir durante las vacaciones. La vela, al igual que el esquí en invierno, es uno de esos deportes que padres e hijos pueden disfrutar rigurosamente por igual. Voilà un puñado de propuestas para enseñar a mantener un rumbo a tus niños… ¡o que te enseñen ellos a ti!

Funtastic, en L’Escala de Girona

“No lo pienses, hazlo” es el grito de guerra de Xavi, uno de los instructores de esta escuela de la playa Riells de L’Escala donde, además de windsurf, wake board, esquí acuático o kayak, enseñan vela ligera y a navegar en catamaranes y trimaranes con un método muy práctico que se salta los convencionalismos. Sus cursos pueden organizarse a la medida en función del tiempo del que se disponga y de las expectativas, y ello incluye a familias con chavales. Eso sí, como la idea es no repetir en el mar los roles que se tienen en tierra, al menos al principio se cuidan muy mucho de subir en la misma embarcación a padres e hijos, no sea que algún caballero se ofenda si los cachorros, casi siempre más rápidos e intuitivos, acaban dándole sopas con honda en el manejo de las velas. Por cierto que, sabiamente y por motivos parecidos, tampoco son muy amigos de juntar a bordo a maridos y mujeres.

O sea que ya desde el primer día, tras unas nociones básicas de teoría, se les pone a todos a navegar solos, bajo la supervisión de los monitores, y ya tendrán tiempo de hacerlo juntos cuando anden más sueltos. El curso de cinco días, con dos horas de vela ligera cada jornada, cuesta 140 euros para niños de hasta 11 años, 175 euros para los que tienen entre 12 y 15 años, y a partir de los 16 pagarán 215 euros, al igual que los adultos. Aunque la escuela no tiene alojamiento propio puede poner en contacto a sus clientes con estableciemientos vecinos de todo tipo: desde hoteles y apartamentos hasta casas rurales o campings.    

Arbolar, en el Mar Menor

Esta residencia de ocio activo a pie de playa propone para los chavales campamentos de vela ligera con inglés y hasta talleres de guitarra o batería impartidos por los músicos de la banda Maldita Nerea, aunque también están cocinando para este verano uno consagrado a familias que quieran a aprender juntas a navegar. Valen familias monoparentales o de las de toda la vida, e incluso se acepta como animal de compañía a tíos, tías, padrinos y madrinas. Tendrá lugar entre el 21 y el 30 de agosto y, además de enseñarles los secretos de la vela a pequeños y grandes dentro de la misma embarcación, habrá tiempo para disfrutar de las piraguas, el windsurf, el paddle surf –el deporte de moda, ¡oiga!–, o las barbacoas y conciertos sobre la arena. Alguna tarde está previsto dejar a los niños a cargo de los monitores para que los padres puedan escaparse a conocer la Cartagena romana y hacerse una ruta de tapas por la ciudad, y el último día todos juntos irán navegando hasta la isla Perdiguera, donde a los unos les aguarda una Ruta del Tesoro y, a los otros, unas cervecitas en la playa.

Se recomienda que los niños tengan al menos cinco o seis años y hay plazas para 23 familias, cada una alojada en una de las 23 habitaciones con que cuenta la residencia. El precio por adulto –con estancia en pensión completa y actividades– oscila entre 370 euros y 475 euros, en función del tipo de alojamiento, y el de los niños hasta 15 años, desde 200 euros el primero, 75 euros el segundo, y el tercer churumbel, de haberlo, viaja gratis.

Club de vela Eves, en los pantanos de Madrid

Vale que en Madrid no hay playa, pero pantanos y embalses a tiro de piedra de la capital, unos cuantos: el del Burguillo, el de San Juan, el de Valmayor, El Atazar... Estos especialistas en acercar la náutica a todos aquellos que no viven en puerto de mar proponen cursos de iniciación o perfeccionamiento a la vela ligera y de crucero para chavales de 7 a 15 años (además en inglés durante sus campamentos náuticos de julio y agosto), así como para colegios, empresas, grupos de amigos y, claro, también para familias. Estos últimos pueden diseñarse a la medida, con muchas más actividades deportivas adaptadas para cada edad y alojamiento durante los días que se desee en su caserón de la Reserva Natural Valle de Iruelas (Reserva Natural Valle de Iruelas). Otra alternativa es reservar plaza en los fines de semana náuticos que organizan para familias a partir de septiembre. Cuestan 150 euros por persona e incluyen el alojamiento del viernes y el sábado, pensión completa y curso de vela con monitor hasta el domingo por la tarde.

Real Club Náutico, en la Ría de Vigo

En ocasiones organizan campus náuticos para niños entre 4 y 14 años, con talleres medioambientales y acercamientos al universo de las bateas, aunque también tienen cursos de vela ligera y de crucero para adultos. Donde sí suelen juntar a unos y otros es en los llamados Bautismos familiares, donde pequeños y grandes salen a navegar en la misma embarcación durante unas tres horas por la ría de Vigo. El precio para socios del club es de 15 euros para niños y 20 para adultos, mientras que los que no son socios pagan, respectivamente, 25 y 33 euros. Tras esta primera experiencia, si quieren realizar juntos un curso de vela en condiciones, se les puede organizar a la medida.

Oliva Surf, en la playa valenciana de Oliva

Estas vacaciones en familia son más del “juntos pero no revueltos”, o al menos no revueltos todo el tiempo. Por un lado, para los chavales –de 3 a 16 años– hay previstas desde la mañana hasta casi la hora de la cena actividades como piraguas, windsurf, body board, paddle surf, orientación y vela ligera. Los padres, mientras los chavales están a buen recaudo con los monitores, pueden optar por repanchingarse en las tumbonas de la playa para seguir los progresos de sus retoños y hasta contratar ellos mismos un cursillo de vela o, si no, dedicar estas horas sin niños a jugar al padle, al golf o a relajarse en el spa del aparthotel en el que está concertado el alojamiento. Los precios de la estancia con las actividades oscilan entre 750 euros por cinco días de julio para dos adultos y un niño, y 1.575 euros por siete días en agosto para una familia de dos adultos y tres niños. 


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