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Las 5 torres de televisión más singulares del mundo

¡Quién fuera onda electromagnética para recorrer el mundo a la velocidad de la luz! Las señales de telecomunicaciones llegan de una punta a otra del planeta transmitiendo cultura, propaganda, entretenimiento intrascendente y otras maravillas, pero en su recorrido no utilizan los mismos aeropuertos que los humanos. Como cipreses de hormigón y metal, los suyos trepan hacia el cielo buscando el espacio libre donde recibir y transmitir esos mensajes. Se trata de las torres de comunicación, que en muchas ocasiones acogen con alegría a los humanos en sus alturas para que podamos disfrutar por un instante de las mismas vistas que esas ondas (al fin y al cabo ellas viajarán muy rápido pero ver, pueden ver poco). Hoy visitamos cinco de las más emblemáticas y singulares entre las abiertas al público en la tercera roca desde el sol.

 Pyongyang TV Tower

Resulta paradójico que la capital de un país caracterizado por el férreo control de las comunicaciones y la estricta censura tenga en su torre de televisión uno de los hitos de su skyline. Si las autoridades del régimen de Kim Jong-un nos permiten acceder al hermético país, quizás podamos visitar su torre de televisión. Quienes hayan estado en Moscú creerán ver aquí una versión en miniatura de la torre Ostankino de la capital rusa, ya que la norcoreana fue diseñada tomando esta como modelo. Mientras el gobierno continúa expandiendo las instalaciones de comunicación en el complejo, los visitantes pueden subir hasta unos 90 metros de altura para contemplar la ciudad desde su restaurante. No disponemos de demasiadas reseñas sobre su calidad, pero sabemos de lo singular de sus vistas sobre la capital norcoreana.

Torre de Collserola, Barcelona

Diseñada por Norman Foster para ser construida en las inmediaciones del Tibidabo con motivo de los Juegos Olímpicos celebrados en Barcelona en 1992, esta espiga es visible desde muchos puntos de la ciudad y por lo tanto goza de unas de las panorámicas más espectaculares sobre ella. La Torre de Collserola posee un mirador a 115 metros de altura (a los que hay que sumar los 560 metros sobre el nivel del mar a los que se encuentra la torre) al que se accede a través de un ascensor exterior. No cuenta con restaurante, pero tanto esta sala-mirador como otra están disponibles para eventos previa reserva.

Fernsehturm, Berlín

La torre de comunicaciones de Berlín asume sin complejos su papel de símbolo de la capital alemana. Ubicada en la céntrica Alexanderplatz, fue levantada a finales de los años 60 por el gobierno de la República Democrática Alemana para dar cobertura de televisión a la zona y, de paso, hacer manifiestas las capacidades tecnológicas y de ingeniería de la democracia popular germana. Con lo que no contaron las autoridades comunistas fue con los caprichos del sol y de la luz proyectada sobre su estructura esférica: algunas personas creyeron ver ahí la forma de la cruz, símbolo del cristianismo (Ronald Reagan se apuntó a esta leyenda en un discurso pronunciado en la Puerta de Brandenburgo en 1987), por lo que fue conocida por los berlineses como Rache des papstes (la venganza del papa). Con el país reunificado y Berlín convertida en la nueva Babel de la Europa próspera, la misma plaza donde se ubica asiste a un irrefrenable proceso de actualización. Mientras va sumando nuevos vecinos en el entorno, el Fernsehtrum  permite ver los grandes monumentos de la ciudad a más de 200 metros de altura, incluso de un modo bien sabroso, sentados a la mesa del restaurante Sphere. La estructura gira una vez por hora sobre su propio eje, por lo que durante el almuerzo recorreremos toda la ciudad de un vistazo. ¿Que no hay dinero para ir a Berlín? No hay problema, en su sitio web cuentan con una imagen panorámica de 360 grados en la que se señalan los principales hitos del paisaje de la ciudad.

Sky Tree, Tokio

En la cumbre de las torres de comunicación se encuentra este mastodonte de más de medio kilómetro de altura (634 metros, para ser exactos) completado en 2012 en el barrio de Sumida de la capital japonesa. Hasta los 350 metros, donde se encuentra su plataforma de observación, la torre se levanta con una estructura similar a la de un trípode que le permite reforzar la sujeción al firme y de este modo resistir vientos y otras circunstancias. Es a esa altura donde uno puede pararse a tomar algo en el Sky Tree Café y contemplar las vistas que alcanzan los 70 kilómetros hacia el este. Cinco plantas más abajo, orientado hacia el suroeste, está el Sky Tree Restaurant. Bajando otras cinco plantas, en la 340, los visitantes cuentan con una experiencia no apta para aquellos con vértigo: una zona con suelo de cristal desde el que contemplar el vacío a nuestros pies. ¿Pero quién quiere bajar? Impulsándonos 100 metros hacia el cielo llegamos hasta otra plataforma de observación ubicada a 450 metros: pocas veces nos sentiremos tan cerca de un paseo por las nubes.

CN Tower, Toronto

Dos millones de personas escalan los cielos de la provincia canadiense de Ontario cada año hasta los 447 metros del punto de observación más alto de la CN Tower para buscar desde allí el horizonte más allá de la frontera, en puntos como la localidad neoyorquina de Rochester. La torre de comunicaciones más alta del hemisferio americano (553 metros), construida en los años 70 del siglo XX, lleva décadas siendo una de las atracciones favoritas de los turistas (tras su inauguración sucedió a la moscovita torre Ostankino como la estructura sostenida sin cables más alta del mundo; actualmente es la tercera). Cuenta con un restaurante panorámico giratorio a 351 metros y otras dos plataformas de observación a 346 y 341 metros, esta última con un suelo de cristal como el Sky Tree de Tokio.


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