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Los 7 imprescindibles de la reserva de la biosfera de Urdaibai

Para perderse en un auténtico tesoro biológico, donde conviven diferentes ecosistemas y comunidades muy particulares de fauna y vegetación, no hace falta coger un avión hasta un recóndito lugar de la otra punta del mundo. En pleno corazón de Bizkaia, en la comarca de Bustirialdea, la reserva de la biosfera de Urdaibai regala a quien se pase por allí un espectáculo de la naturaleza que no deja indiferente. Acantilados, playas, bosques y marismas enclavados en un remanso del golfo de Bizkaia dibujan el escenario perfecto para hacer una buena ruta turística -de la que volver con ganas de regresar en otra ocasión-.

La enorme diversidad paisajística y ecológica que se puede encontrar en Urdaibai lo pone muy fácil: toméis una u otra dirección encontraréis lugares interesantes enmarcados en paisajes de cine. Se pueden ver hasta 55 especies de aves acuáticas -fue declarada zona de especial protección para las aves por su importancia ornitológica hace ya 20 años-. Para los que prefieran ir con los deberes hechos, os dejamos los siete imprescindibles de la zona. Buena ruta.

San Juan de Gaztelugatxe

Entre Bakio y Bermeo se encuentra el islote sobre el que se levanta una ermita que tiene mucho de mágico. Para empezar, por la fotografía natural que te vas a encontrar tras subir los 231 escalones -el que hago quiere, algo le cuesta...-. No sólo las vistas merecen la pena. Además, es una zona declarada biotopo protegido donde con suerte podrás ver algo excepcional: unas lagartijas verdes de la especie podarcis sícula, que no encontrarías nunca sobre tierra firme.

Cueva de Santimamiñe

Se encuentra en Kortezubi, en el barrio de Basondo, al pie del monte Erñozar. Y si el entorno de por si merece la pena, visitar la cueva de Santimamiñe y adentrarse en lo que sería la vida hace 14.000 años es el premio gordo. La descubrieron hace algo menos de un siglo unos niños que, tras arrancar unas estalactitas gigantes, encontraron un pasadizo oculto que les llevó a las pinturas rupestres. Está incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2008.

Bosque de Oma

Muy cerca de la cueva de Santimamiñe está el bosque encantado de Oma, la obra creada por Agustín Ibarrola en lo que entonces, hace 30 años, resultó ser toda una innovación que después se denominaría Land Art, una técnica en la que el paisaje se convierte en el lienzo del pintor. Las figuras se pintaron sobre diferentes árboles situados en distintos planos. Por eso cada persona ve su propio bosque: al jugar con las perspectivas recompones distintas figuras según la posición.

Playa de Laida

Es una de las playas por las que merece la pena pasar sea invierno o verano porque el paisaje que ofrece es, además de bonito, muy original. En mitad del arenal se forma una duna desde donde se divisa la desembocadura de la ría, con la isla de Izaro al fondo.

Las formaciones dunares son precisamente lo que ha otorgado personalidad propia a esta playa. A mediados del siglo pasado llegaban a alcanzar varios metros de altura, pero llegaron a desaparecer por completo y es ahora cuando han vuelto a formar parte del paisaje tras un proyecto de recuperación del sistema dunar.

Playa de Laga

También dentro de la reserva de Urdaibai, a un lado del Cabo de Ogoño, se encuentra esta playa que tiene fama de tener el agua más cristalina de las playas de Euskadi. Apartada de edificios y zonas pobladas, es también una de las más salvajes y auténticas. Por eso es otro de los imprescindibles de la zona que no decepciona.

San Miguel Ereñozar

Nada como este mirador natural para divisar gran parte de Urdaibai y apreciar el regalo que tenemos delante. Desde aquí se domina toda la ría de Mundaka, pero también el monte Gorbea, el valle de Durango, el puerto de Mundaka, Ea, Ibarrangelua, Nabarniz... y como telón de fondo, el Cantábrico.

Elantxobe

Para incluir algo de turismo asfaltado en este recorrido una buena idea es visitar Elantxobe, la zona que ocupaban los pescadores de Ibarrangelu ya en el siglo XVI. Es uno de los 19 municipios que integran la reserva de Urdaibai, y dicen que es uno de los puertos más peculiares de la zona por la disposición vertical de su casco urbano.

En él hay algunos edificios ante los que os resultará difícil pasar de largo: entre ellos el consistorio, de estilo neoclásico, y las casas del mismo estilo arquitectónico de Kale Nagusia. Otro imprescindible: la iglesia de San Nicolás de Bari, también del siglo XIX.


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