Destinos

Para valientes: los pueblos ‘colgados’ más impresionantes de España

Dicen que cada localidad tiene su propia personalidad, y por eso nos causan distintas impresiones. Las hay simpáticas, introvertidas, alegres, algo taciturnas, amenas, vanidosas, modestas... Y también, intrépidas: sólo por el lugar donde han conseguido levantarse, suponen todo un homenaje al atrevimiento. La razón es que desafían la ley de la gravedad colgadas en lo alto de una montaña, al borde de precipicios sólo aptos para temerarios, en una estampa imposible. Y con unas vistas para quitarse el sombrero.

Son las poblaciones a las que Thomas Carlyle mandaría a los tipos heroicos: “Siempre hay un lugar en las cumbres para el hombre valiente y esforzado”, decía. A esos valientes estos siete lugares de nuestra geografía les parecerían el paraíso. ¡Buen viaje, y mejores vistas!

Castellfollit de la Roca (Girona)

Con apenas un kilómetro cuadrado de extensión, Castellfollit de la Roca es un espectáculo en toda regla para los amantes de los lugares únicos. Se levanta sobre un riscal basáltico de unos 50 metros de altura que esculpieron los ríos Fluviá y Toronell durante siglos, dando lugar a una imagen increíble que atrae la atención de todo aficionado a la fotografía. Pero además de las alucinantes vistas de esta pequeña localidad de la comarca de La Garrocha, Castellfollit tiene otros encantos. Entre ellos, un casco histórico medieval con casas de piedra volcánica que merece un paseo sin prisa.

Masca (Santa Cruz de Tenerife)

Cuentan que fue el refugio preferido por los piratas, convencidos de que pocos serían capaces de llegar a su escondite. Y lo cierto es que el lugar perfecto para desconectar del mundo. A 750 metros de altura, en el macizo de Teno, y con unas vistas de escándalo, Masca es uno de los lugares más singulares que conocemos. Pertenece a Buenavista del Norte pero se encuentra a 11 kilómetros de su casco urbano, entre barrancos y acantilados que quitan el hipo. Lo mejor de este lugar, aparte de sus escandalosas vistas, son las rutas que llegan hasta la playa a través de caminos dignos de cualquier documental sobre las maravillas de la naturaleza. Un imprescindible fascinante.

Lerín (Navarra)

Enclavado sobre una roca a más de 400 metros de altitud y a unos 100 metros por encima del cauce del río Ega, Lerín es uno de los secretos mejor guardados de Navarra. Porque a pesar de estar situado a poco más de 50 kilómetros de Pamplona o de pertenecer a la Merindad de Estella, aún se mantiene ajeno al gran turismo, lo que supone un regalazo para quienes tienen debilidad por los rincones más auténticos. Una vez allí, aparte de pegarse un buen homenaje mimando el paladar, hay que pasear por sus calles medievales y visitar al menos la ermita de Nuestra Señora de la Blanca, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y la Plaza de la Constitución.

Arcos de la Frontera (Cádiz)

Situado sobre un cerro junto al río Guadalete, ocupando la cumbre y la ladera de la peña en el margen derecho de este río, Arcos de la Frontera reta a las alturas ofreciendo otra de esas estampas de película. En la cima se encuentra su famoso castillo, desde donde las panorámicas son extraordinarias, pero además Arcos de la Frontera es conocido por su casco antiguo, de aire morisco y medieval. Pasear sin rumbo por sus estrechas calles es un buen plan, sobre todo si el paseo acaba mostrando los restos del recinto amurallado, el Castillo de los Duques, la Basílica de Santa María, la Puerta de Matrera, la iglesia de San Pedro... Para repetir.

Casas colgadas de Cuenca

Son la imagen que a muchos les viene a la cabeza cuando se habla de viviendas que parecen colgar de la montaña. De hecho, es uno de los mayores atractivos de Cuenca, y eso que esta ciudad cuenta con un largo listado de encantos. ¿Lo más curioso de sus construcciones encaramadas a la cornisa de la roca sobre la hoz del Huécar? Que los balcones de todas ellas se encuentran literalmente en el aire, y de ahí que haya quien las llame casas voladas. Una imagen que basta ver una única vez para que se quede grabada en la memoria.

Ronda (Málaga)

Se levanta sobre una meseta cortada en forma de desfiladero que ofrece una imagen espectacular. La garganta excavada por el río Guadalevín, de 500 metros de longitud y 100 de profundidad, es la culpable de las geniales vistas que ofrece esta ciudad donde además hay un patrimonio arquitectónico de lujo: aparte de su famoso puente, hay que darse una vuelta por el barrio de San Francisco, donde se conservan los baños árabes y el Convento de San Francisco; la plaza de toros de Ronda; las iglesias del Socorro, La Merced, Santa Cecilia o Padre Jesús;  los palacios de Mondragón y Salvatierra; la Casa del Rey Moro... Un regalo para los amantes de los rincones con historia. Si no conocéis esta imponente ciudad, apuntar una visita en la lista de cosas pendientes y no os arrepentiréis. Palabra.

Albarracín (Teruel)

Suele aparecer en los primeros puestos, si no en el primero, de los rankings que hablan de los pueblos más bonitos de España. Y no parece algo  caprichoso: encaramado a una colina de los Montes Universales, Albarracín está situado a casi 1.200 metros sobre el nivel del mar, ocupando parte del Paisaje protegido de los Pinares de Rodeno y ofreciendo una fotografía digna del mejor marco. Si a eso le sumamos estrechas calles y pasadizos como de cuento, murallas, el Palacio episcopal, la Catedral del Salvador y un castillo que anteriormente fue alcázar musulmán, se van despejando las dudas acerca de por qué este rincón de Teruel es uno de los tesoros de nuestra geografía. 


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba