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Los 8 pueblos de nombres más ‘rarunos’

Suele ser en esos largos viajes por las carreteras de España cuando nos damos cuenta de que este país está lleno de paisajes de toda clase, arquitecturas diversas, gastronomía de lo más heterogénea... y pueblos con nombres que se las traen. 

Y si no, que levante la mano quien no haya leído en alto el cartel que anuncia la llegada a Villapene o Los Infiernos tan sólo para comprobar que su vista no le engaña, cosa de la que se cerciora en cuanto llega el comentario del acompañante.

De eso trata el ranking de hoy, de la España con los topónimos más peculiares. Sólo una advertencia: el listado podía haber sido mucho más extenso porque en esto de los nombres raros somos unos auténticos cracks. Pero de entre todos esos nombres ‘especiales’, nos quedamos con estos ocho. ¡Buen viaje por la España más original!

La Ramera (Asturias)

Es una pequeña aldea, o en realidad dos, porque La Ramera está dividida en La Ramera de Arriba y La Ramera de Abajo. Y aunque el nombre pueda despistarnos, no alude a ninguna profesional del sexo que tuviera una colega de profesión en la aldea de abajo, sino que tiene su origen en algo mucho menos carnal: las ramas de los árboles.

Entre La Ramera de Arriba y La Ramera de Abajo -ambas dependientes del ayuntamiento de Castrillón, muy cerca de Avilés- suman poco más de 50 habitantes. Al tener poca población, es una aldea más bien residencial donde lo interesante es el paisaje que la rodea. De hecho de allí parten varias rutas de senderismo señalizadas con las que disfrutar de la naturaleza.

Berga (Barcelona)

A poco más de una hora de Barcelona se encuentra esta localidad que no podía tener un nombre más masculino (con el permiso de Villapene, que está en Pontevedra).

Es la capital de la comarca del Berguedà. Además de ser un buen punto de referencia desde el que conocer toda la zona -hay decenas de pueblos de interés en los alrededores del Pedraforca-, la propia localidad de Berga tiene mucho que ver: la plaza de Cataluña, el Palacio de los Peguera, las Casas de Barons o Tomàs Pujol, el Molino de la Sal, la Iglesia de Santa Eulalia, el Convento y la Iglesia de San Francis, la judería, la Capilla de la Piedad... Poco lugar para el aburrimiento.

Parderrubias (Pontevedra)

Si se menciona así, sin más, fuera de contexto, puede que nuestro interlocutor piense que estamos hablando de un club de alterne. Pero resulta que Parderrubias es una aldea perteneciente al municipio de Salceda de Caselas, en la comarca de Vigo, que además vio nacer a los antepasados del actor Martin Sheen.

Su padre salió de esta aldea hace ahora casi 100 años para probar suerte haciendo las Américas y no hace mucho que el más famoso de sus hijos, Ramón Estévez -que se cambió el nombre por el de Martin Sheen para sonar más americano- visitó Parderrubias y su cementerio para presentar sus respetos a sus antepasados. Si pasáis por allí no dejéis de daros una vuelta por la iglesia.

Villalibre de la Jurisdicción (León)

Cuentan que es el pueblo de las tres mentiras y que todas se encuentran en su nombre. Porque resulta que ni es villa, ni es libre, ni tiene jurisdicción, ya que en realidad depende del ayuntamiento del Priaranza del Bierzo.

Si visitáis esta localidad en plena comarca del Bierzo disfrutaréis de los paisajes y la buena gastronomía -una de sus especialidades es el botillo, pero también son famosas sus manzanas, cerezas y castañas, además del vino de la comarca-. Igualmente merece la pena darse una vuelta por la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVII, y la ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz.

Casas de Fernando Alonso (Cuenca)

Cuenca tiene nombres de pueblos memorables, como Arrancacepas o Uña, pero uno de los que se ha puesto de moda desde que en España nos hicimos fans de la fórmula 1 es el de Casas de Fernando Alonso, que existe desde mucho antes de que el piloto naciera. Está casi en la frontera con Albacete, y si os resulta peculiar su nombre, más extraño aún es su gentilicio: teatinos.

Al parecer allí había hace siglos un convento de frailes teatinos, que es de donde viene toda su historia. Porque se trata del mismo convento que después adquiriría un tal Fernando Alonso que formó el nuevo pueblo, al que bautizó con su nombre. Si vais por allí podéis dar una vuelta por el casco antiguo, donde se encuentra la plaza mayor, y ver la iglesia de la Purísima Concepción.

Las Torres de Cotillas (Murcia)

Al escuchar su nombre la imagen que nos viene a la cabeza no puede ser más gráfica: un edificio de vecinos donde el curioseo acerca de los demás es el deporte nacional. O varios paisanos, unos encima de otros formando torres, contándose chismes al oído. Pero en la historia de este pueblo no dice nada acerca de que su población fuera especialmente curiosa, así que parece que el origen del nombre no va por ahí.

En cualquier caso, Murciaes todo un tesoro en cuanto a topónimos que daría para hacer un ranking propio (a esta comunidad pertenecen también Los Infiernos o Alcantarilla). Las Torres de Cotillas está a sólo 15 kilómetros de la capital murciana, y si paráis por este municipio hay varios sitios que se pueden visitar. Entre ellos la iglesia de Nuestra Señora de la Salceda, el palacete de los D'Estoup o las ermitas de la Cruz y de San Pedro.

Guasa (Huesca)

El nombre de esta localidad aragonesa siempre ha tenido su gracia, pero desde que apareció la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp y se españolizó lo de ‘mándame un 'guasa'’, este topónimo ha ganado aún más puntos.

En realidad es una pequeña localidad que pertenece al municipio de Jaca, y por allí el listado de cosas que hacer es bastante largo: visitar la catedral de estilo románico, la ciudadela del siglo XVI, el fuerte de Rapitán, la torre del reloj, hacer la ruta de edificios modernistas... Y por supuesto, sentarse a comer, que la gastronomía jacetana no defrauda.

Guarromán (Jaén)

Según quien escuche el nombre de este pueblo, la imaginación se dispara en distintos sentidos: hay quien hace una asociación entre un animal -el cerdo- y el hombre, dibujando en su cabeza un monstruo muy particular, pero también están los que simplemente lo vinculan a un hombre de poca higiene sin más. Y el caso es que el origen de este nombre no tiene nada que ver con cochinos, en ninguna de sus acepciones.

Resulta que es la castellanización del árabe Wadi-r-rumman (río de los granados). Los propios guarromanenses son conscientes de lo peculiar de su nombre, y por eso fundaron en su pueblo la Asociación Internacional de Pueblos con Nombres Feos, Raros y Peculiares, para que se conozca qué se esconde tras un nombre de pueblo que choca. Guarromán también resulta interesante por otras cosas. Por ejemplo, la iglesia de la Inmaculada Concepción, el pósito de Labradores o el palacio del Intendente.


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