Destinos

8 playas que no nos gustaría contarte que existen

En la otra punta del mundo puedes descubrir culturas diferentes, costumbres interesantísimas y hasta gastronomía medio extraterrestre. Pero cuando se trata de playas aquí tenemos algunas de las más alucinantes del planeta. Y, por suerte, muchas de ellas aún están por descubrir por el gran público. Son las mismas que te callas cuando un conocido no muy cercano te pregunta por tu sitio favorito para desconectar. Porque la gracia está en eso: en que ni él, ni sus amigos, ni los amigos de sus amigos den con ese pequeño paraíso que te encanta -en parte porque sólo unos cuantos privilegiados sabéis de su existencia-. Ahí van ocho de esas playas con algo de secretas. Que conste que esto ha sido encargo del jefe, que si no el secreto seguiría a salvo. (Se ruega que las posibles quejas se dirijan al citado).

Cala Varques (Mallorca)

Quienes llegan a esta cala por primera vez suelen tener la sensación de que han descifrado las coordenadas de una especie de mapa del tesoro. Porque es precisamente a lo que se parece esta cala: a un pequeño tesoro escondido en la turística y espectacular Mallorca. Se trata de una cala del término de Manacor a la que se llega desde la carretera que va de Porto Cristo a Portocolom, y hasta ahí podemos leer. Tan sólo os contaremos que no se puede acceder a ella directamente en coche, aunque el paseo desde donde debes dejar el automóvil es bastante corto: unos 20 minutos por un camino de pinares. Rodeada de cuevas y galerías subacuáticas de agua cristalina, es un pequeño paraíso en la tierra.

Cala de Enmedio (Almería)

La costa almeriense tiene unas cuantas playas de esas que entrarían en nuestra categoría de ‘secretas’, pero en los últimos años algunas de ellas se han popularizado tanto -a pesar de ser de difícil acceso- que en pleno verano ya no es tan fácil encontrarlas casi desiertas. Y tiene lógica: a todos nos gusta lo bueno. Sin embargo, hay excepciones. Una de las calas que sigue siendo más o menos desconocida -y en la que todavía te puedes sentir como en una isla casi desierta- es Cala de Enmedio. Se encuentra entre el Cerro del Cuartel y el Cerro de la Higuera, y para llegar a ella puedes ir en coche hasta Agua Amarga y después caminar unos tres kilómetros. Sólo una advertencia: aunque los que vayan delante tuyo parezcan conocer el camino, nunca está de más preguntarles si es así. De lo contrario puede que los tres kilómetros se conviertan en el doble, y eso con el sol luciendo en todo su esplendor puede ser mucha tela. Palabra de una a la que le pasó.

Playa de Castiñeiras (Pontevedra)

Hay pocas aguas tan transparentes y pocas arenas tan blancas fuera del Caribe como la de esta playa en plena Ría de Aldán. No es nada difícil llegar a ella, pero aun así no suele estar muy concurrida. De todas formas, la mayoría de las playas de la zona de Cangas de Morrazo son un auténtico tesoro -que por suerte sigue apartado del mundo-. La única pega para los frioleros es que el agua no está muy templada, lo que por otra parte resulta una auténtica gozada para los calurosos en pleno agosto. Si además rematas el día viendo un atardecer de película en el cabo Home te parecerá que eres un privilegiado. Y estarás en lo cierto.

Playa de Torimbia (Asturias)

Otra playa de las espectaculares que parece sacada de un anuncio. Aunque en Asturias no es muy complicado dar con playazas estupendas, si hubiera que hacer un ranking esta sería de las primeras de la lista. Pertenece a la localidad de Niembro, en el oriente asturiano. Medio kilómetro de playaen forma de media luna a la que se llega tras caminar entre 10 y 15 minutos por un sendero (para los menos ortodoxos también hay un atajo más ‘salvaje’ y corto que encontraréis preguntando a cualquiera de la zona). Aparte de arena fina y agua limpísima, se encuentra en ese entorno azul y verde a rabiar tan característico de Asturias.

Nueva Umbría (Huelva)

Hay quien la conoce como ‘la playa de los desnudos’ porque, efectivamente, es nudista -como muchas de las playas recónditas y con encanto-. De hecho, fue de las primeras que colgó el cartel de ‘nudista’ oficialmente -aunque hay muchas zonas donde quienes practican el naturismo se mezclan con los ‘textiles’ con la mayor naturalidad del mundo-. Se trata de una playa virgen de nada menos que 12 kilómetros que pertenece al Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flechade El Rompido. Se puede llegar caminando, aunque durante un buen rato, desde la misma La Antilla; en barco desde El Rompido; o dejando el coche en una desviación cercana al puerto de El Terrón y caminando sólo unos metros. ¿Lo mejor de este lugar? Que tener una playa virgen de estas dimensiones prácticamente para ti solo es un auténtico lujo.

Cala Senyor Ramon (Girona)

La Costa Brava es otro tesoro de playas espectaculares, la mayoría conocidas. Pero aún se pueden descubrir algunas joyas que, incluso sin tener un difícil acceso, no están hasta la bandera en pleno verano. Una de ellas es esta preciosa cala de Santa Crista D'Aro a la que se llega caminando después de dejar el coche en el parking que hay a la altura del kilómetro 35 de la GI-682. Desde ahí queda un buen paseo, pero perfectamente acondicionado, que merece la pena sólo por ver de cerca esas aguas cristalinas en un entorno de postal rodeado de acantilados.

Playa de Jarugo (Fuerteventura)

Para los amantes de las playas vírgenes, toda la isla de Fuerteventura es un verdadero paraíso al que hay ganas de volver. De hecho, hay quien asegura que aquí se concentra el mayor número de playas espectaculares -sino de todo el planeta sí de todo el continente-. Y las masas no son un problema: hay sitio de sobra para todos, con decenas de kilómetros de playa para cada turista. Entre todas ellas, una de las más escondidas y preciosas es la de Jarugo, en el municipio de Puerto del Rosario. Para acceder a ella hay que llegar al pueblo de Tindaya, desde donde se caminan varios kilómetros de un sendero de tierra en buen estado, el mismo que pasa por la playa de Tebeto, a un par de kilómetros. Un escondite casi secreto donde disfrutar del mar completamente solo.

Calblanque (Murcia)

El nombre de Calblanque aparece en carteles bien grandes en plena autovía yendo desde Cartagena a La Manga. Por eso, puede parecer algo raro que incluyamos esta playa como una de nuestras secretas y solitarias preferidas. Pero es que a pesar de estar bien señalizada, no todos los que ven el cartel están dispuestos a meter sus coches por caminos sin asfaltar -y eso es lo que está salvando a este espectacular rincón del Mediterráneo de ser asaltado por todos los turistas en masa-. Eso y que se encuentra dentro de un paraje natural protegido donde no es posible construir -ni tampoco ir al chiringuito porque están prohibidos-. ¿El resultado? Seis playazas naturales y dos calas impresionantes rodeadas únicamente de naturaleza y más naturaleza. Un regalo en el Mediterráneo. 


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