Destinos

Parques nacionales: esto se vacía

Todo induce a imaginar un basta ya en todo lo relacionado con la corrupción; que nos convienen otras noticias, todavía peores, que atenten de una vez por todas contra la encallecida resignación que predomina. Sabemos, por supuesto, que nuestros poderes seguirán abasteciendo regularmente a la desolación y al bochorno. Esperemos que algunos de los escándalos por llegar sean entendidos como suficientemente graves como para enfrentarlos con una verdadera reacción. Con el rescate, por tanto, de un talante que construya antídotos y reparaciones, es decir la rebelión de la honestidad y los encuentros con lo que importa.

Cada vez más especies se ven en vías de extinción / Gtresonline.
Cada vez más especies se ven en vías de extinción / Gtresonline.

Lo malo es que poco se vislumbra en esta dirección. Las paredes que contienen al cabreo se están comportando con demasiada elasticidad. No digamos en casi todo lo relacionado con lo que nos rodea. Se constata, en efecto, un agravamiento notable en casi todos los elementos esenciales para la vida. Es más, en nuestro derredor inmediato no ganamos para sustos, algunos ya comentados en este rincón.

Recordemos:

Se desvirtúa la ley de parques nacionales; se prospectará petróleo en Canarias; seguiremos pagando la energía más cara cuando tenemos las mejores condiciones del planeta para las renovables; matarán a los 200 lobos; no derribarán ni uno solo de los edificios construidos ilegalmente; incendiarán todavía más los aires; desvalijarán los océanos; morirán muchos más linces atropellados; y nos iremos quedando más solos ante el espejo.

Cierto es que lo vivaz no ha hecho más que menguar a lo largo de la historia de los humanos. Pero nunca antes hemos tenido tanta y tan veraz información sobre la hecatombe. Ni siquiera los más pesimistas se atrevieron a pensar que el derrumbe de las comunidades zoológicas pudiera ser de la magnitud que acaba de ser difundida.

La catástrofe tiene cifras tan rotundas como inolvidables

Algunas de las causas de esta catástrofe son el cambio climático, la contaminación difusa y la intensificación del urbanismo.

Hemos perdido, en los últimos 30 años, nada menos que la mitad de los vertebrados que poblaban este planeta. Esto supone no menos de cien mil millones de ejemplares de unas 41.000 especies diferentes. Tan solo en el continente europeo han desaparecido 125 millones de aves menos que hace dos decenios. El cambio climático, la contaminación difusa, las pérdidas de territorio, la persecución directa, la intensificación del urbanismo, la agricultura y de las infraestructuras aparecen identificadas como las principales causas de la inaudita catástrofe.

Si esto pasa con lo evidente por su tamaño, es decir por ser animales de fácil visibilidad, ¿qué no estará pasando con los seres vivos poco perceptibles por su diminuto tamaño? La compañía de tanto contaminante y de tanta violencia nos priva de una de las mejores compañías posibles en este mundo: la de la múltiple multiplicidad vital.


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