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Una de paisajes únicos: las Salinas de Santa Pola

Algunos lugares tienen el especial encanto de lo único, lo extraordinario, hasta lo raro. Ocurre con un lugar de la costa mediterránea, al sur de la provincia de Alicante, donde se encuentra un parque de 2.470 hectáreas que da la bienvenida a todos, pero especialmente a aquellos que aprecian los originales paisajes de las explotaciones salineras. Estas se extienden junto a playas y dunas en el Parque Natural de Las Salinas de Santa Pola, que formaba parte de la albufera de Elche. Hoy sirve de hogar a miles de flamencos, entre otras aves, y se ha convertido en un original reclamo turístico. ¿Las razones? Os dejamos algunas de ellas.

El paraíso de los flamencos

Es el rey del cotarro en la zona,una de las especies estrella del parque. Durante la época de cría llegan a habitar el parque unos 8.000 ejemplares que convierten el paisaje en un regalo para la vista. Pero no son los únicos que han encontrado su aquel a este paraje natural. Al haber en él agua y comida durante todo el año, también es un lugar muy apreciado por  las avocetas, las cigüeñuelas, el pato cuchara, los chorlitejos, los correlimos y otras tantas especies que tienen aquí su pequeño paraíso.

Las explotaciones salineras

En realidad son las que han dado no sólo nombre sino también forma a este parque, configurando el ecosistema que se da hoy.Las salinas comenzaron a funcionar en 1890 en el Pinet y casi al mismo tiempo en Braç del Port. Después, el Instituto Nacional de Colonización promovió en los años 50 las obras de saneamiento. Se trataba de hacer circular el agua marina por un circuito de balsas con el que obtener concentración en sales por evaporización. La ventaja es que aquí las balsas permanecen inundadas durante todo el año y así es como el ecosistema se mantiene.

La Torre de Tamarit

Aunque visualmente no tenga un atractivo especial, históricamente esta torre tendría mucho que contar. Ubicada en la entrada que da acceso a la albufera del parque, se construyó a mediados del siglo XVI formando parte del sistema de torres de vigilancia costeras implantado por Felipe II para la defensa de la costa levantina. Su razón de ser era la defensa de Elche, por lo que se situó entre el castillo de Santa Pola y la torre defensiva del Pinet. En caso de ataques turcos o berberiscos, se establecía la alerta desde aquí.

El Museo de Sal

Ubicado en un antiguo molino de sal que usaban las primeras industrias salineras, si lo vistáis conoceréis las antiguas herramientas que se utilizaban en la cosecha de la sal, además de hacer un recorrido por la historia de la sal y su importancia como elemento indispensable para el día a día desde hace siglos. ¡Casi nada!


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