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Ruta del Toro: un safari por el otoño gaditano

El punto de partida comienza en Jerez de la Frontera, en una zona donde proliferan cientos de ganaderías donde se crían los toros bravos. A estos inigualables animales debemos el hecho de que se conserven todavía la mayoría de las dehesas y fincas dentro de los parques naturales de la provincia gaditana.

Si en África tienen el Serengueti, en Cádiz uno no puede dejar de visitar una ganadería de toros bravos. Representa una experiencia única, sobre todo vivirla en plena naturaleza. Al tiempo que se observa al toro bravo en su entorno, uno puede observar la avifauna de la zona como las águilas, los buitres y las perdices, pero también los conejos, jabalíes, gamos, ciervos y caballos.

El otoño es un buena época para para disfrutar de la campiña gaditana. Más aún si la lluvia ayuda a dar un lavado de cara al paisaje. Siempre supone un auténtico deleite para los sentidos contemplar la vegetación del campo gaditano en todo su esplendor, con sus olores de noche otoñal. En las dehesas es muy recurrente toparse con árboles centenarios como los acebuches, los alcornoques, madroños o pinos.

Nobleza y serenidad

A pesar de cargar con una pesada leyenda en clave de agresividad y violencia, el toro bravo es uno de los animales más nobles y serenos de lo que todo el mundo puede pensar. Visitar una ganadería es darse cuenta de que estamos ante un amigo; astado, pero amigo a fin de cuentas.

Los Sanfermines también le deben mucho a la ganadería Cebada Gago, ubicada en la provincia de Cádiz.

Después de Jerez, la primera parada de nuestro trayecto es la ganadería de Cebada Gago, considerada como una de las más sólidas y con más peso porque sus toros destacan por su trapío y fuerza. No en vano, cada año lidia unas doce corridas de toros tanto en España como en Francia. Los Sanfermines también le deben mucho a esta ganadería ubicada en la provincia de Cádiz.

Las instalaciones de Cebada Gago se pueden visitar montado en un tractor con remolque totalmente equipado con asientos para que el público disfrute lo más cerca posible del ganado bravo en los distintos vallados. Observar a pie de campo y a pocos centímetros de distancia cómo come, bebe o se mueve plácidamente un toro de la ganadería de Cebada Gago es un regalo para los sentidos aunque no te gusten los animales. Eso sí, ni se te ocurra hacer un movimiento brusco.

Visita a Medina Sidonia

Tras la visita a la ganadería lo mejor es conocer Medina Sidonia, una bellísima población encumbrada en una colina, que destaca por sus sabrosísimos dulces artesanales y que ejerce de pueblo guardián de la Ruta del Toro Bravo. El gran atractivo turístico que posee la localidad es su vasto legado histórico que se esconde entre sus calles. En cuanto a la gastronomía, se dice que Medina Sidonia fue la capital repostera del mundo árabe. Amarguillos, tortas pardas, pestiños, alfajores…su oferta, tan variada y singular, nos avisa de que hay vida más allá del donut y el croissant.

A las afueras podemos visitar un lugar mítico, el Cortijo de Torrestrella. Sin embargo, el cortijo más emblemático, Los Alburejos, es la casa de Alvaro Domecq. Caballos y toros como auténtico patrimonio universal. A pocos kilómetros también tenemos la finca de Núñez del Cuvillo, con alguno de los paisajes más espectaculares de todo Cádiz.

No muy lejos podemos encontrar la parte más frívola de la ruta, si emprendemos de nuevo nuestro camino divisando una cantidad importante de ganaderías de reses bravas, cruzando la famosa finca de la Cantora, del malogrado Paquirri y lugar emblemático de la prensa rosa.

Al llegar a Benalup lo mejor es hacer una visita a la localidad y meterse entre pecho y espalda un almuerzo típico de la zona. Una tapita de papas aliñás con un buen jerez de aperitivo y luego un venado al ajillo como comida principal. En la zona no se andan con contemplaciones.

Camino a Vejer

Posteriormente salimos en dirección a Vejer de la Frontera. Condición indispensable visitar los arrozales de la marisma de Barbate, en el epicentro de la comarca de la Janda. Si puedes realizar una panorámica al Monasterio del Cuervo y luego descubrir toda su historia, no lo dudes.

Una vez en Vejer, iniciamos nuestro recorrido a pie por el paseo de la Corredera, marco de la famosa batalla de la Janda, realizando un fascinante recorrido panorámico por su fastuoso centro amurallado, su castillo declarado monumento nacional, palacios, conventos, puertas y torres: Arco de la Segur, Arco de Sancho IV, Arco de la Villa y Arco de Puerta Cerrada, Torre del Mayorazgo, Torre de San Juan y Torre de la Corredera Recinto Amurallado. Desde la Torre del Homenaje se puede contemplar y admirar la vista del río Barbate, la costa occidental atlántica, Zahara de los Atunes, el Parque Natural de la Breña y la Marisma de Barbate. ¡Casi ná!


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