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Ávila diferente: descanso en molinos, pajares y castillos

Planear las vacaciones puede resultar un suplicio para los indecisos, pero toda una aventura para quienes disfrutamos buscando ese toque distinto que hará único nuestro viaje. Playa o montaña me es indiferente, pero siempre apuesto por alojamientos originales como viejos molinos rehabilitados, pajares o castillos. Ávila es uno de mis rincones favoritos para estas escapadas con encanto por tenerlo todo: naturaleza, monumentos, gastronomía y sitios increíbles donde hospedarse.

Avila se convierte estos días en la capital mundial del turismo rural. Su oferta es generosa en cantidad y calidad. Buscar los lugares más atractivos y más insospechado es cuestión de paciencia y amigos que nos lo recomiendan. La calidad está muy por encima del precio.

Para los que creen que todavía se encuentran lugares para el amor, tenemos la solución. Situado en la ribera del río Voltoya, casi oculto entre encinas, se encuentra El Molino de los Gamusinos, un viejo molino del SXVII que cuenta con tan sólo 3 habitaciones. El acceso sin asfaltar desde Tolbaños ya nos indica que nos dirigimos a un remanso de paz donde no hay wifi, pero sí un salón con chimenea y zonas acristaladas para ver pasar el agua bajo nuestros pies. Elementos de forja, piedra y madera que sus dueños, Javier y Mari Tere, han sabido mantener y combinar para crear un ambiente cálido del que nos costará marcharnos.

En Poyales del Hoyo, en pleno Valle del Tiétar y junto al río Arbillas, se encuentra otro antiguo molino de cereales movido por agua totalmente restaurado. El Molino se encuentra situado dentro de una zona con espectaculares charcas naturales, dispone de 3 habitaciones, chimenea, un horno de leña exterior y un amplio huerto que rodea la casa. Sin duda el alojamiento ideal para descansar tras una agotadora ruta disfrutando del entorno de la Sierra de Gredos.

Y como no hay dos sin tres, entre Angostura y Zapardiel de la Ribera se alza El Molino de la luz, un edificio de principios del siglo XIX reconvertido en casa rural junto al río Tormes. Paz, tranquilidad y cielos estrellados por la noches y días exprimidos al máximo avistando pájaros, pescando truchas o disfrutando de actividades multiaventura como tiro con arco, paintball o rutas a caballo.

Dormir en un pajar

Y si dormir en viejos molinos rehabilitados es original, más aún lo es dormir en un pajar. En El Tremedal, un pueblecito de alta montaña, se ubica El pajar del tío Mariano. Esta antigua casa de ganado-pajar se ha rehabilitado manteniendo la arquitectura tradicional de piedra y madera pero con todas las comodidades de la vida actual. Calefacción eléctrica y agua caliente para afrontar los duros inviernos y chimenea para ponerse romántico y terminar en un baño de burbujas con hidromasaje. Su precioso entorno lleno de robledales y castaños lo convierten en un romántico lugar para perderse en pareja.

Y si no la tenemos o la hemos perdido recientemente, nada como llorar su ausencia vagando por los pasillos de la Posada de la Triste Condesa. Levantada enun edificio de principios del siglo XX, esta posada debe su nombre a la leyenda de Doña Juana de Pimentel, llamada la triste condesa, que cada noche salía de su castillo para vagar por las calles en busca de su marido, don Álvaro de Luna, que murió decapitado. Un ambiente romántico del que se disfrutar sin ponerse ‘tan tremenda’, reservando una de sus 3 habitaciones, originalmente decoradas con una antigua puerta como cabecero y donde un viejo baúl de viaje hace las veces de mesilla de noche. Ambiente de leyenda, romanticismo y un restaurante con cocina naturista para disfrutar en su precioso patio cuando el frío castellano lo permite.

Pero qué queréis que os diga, yo prefiero sentirme princesa antes que condesa llorona y para eso necesito un castillo… y lo he encontrado en la isla del Embalse de El Burguillo. A ella se llega en una barca de remos y está totalmente amurallada. El Castillo tiene capacidad para 10-12 personas y se alquila de forma unitaria, es decir, que no puedes reservar sólo una de sus 6 habitaciones sino el castillo completo. Seguro que estás pensando lo mismo que yo… ¡Menudas fiestas se pueden organizar allí! Con barbacoa exterior y una enorme mesa de madera para comer todos juntos como caballeros medievales y hacer la digestión tostándose al sol en su playa o realizando deportes náuticos. Un castillo sólo para nosotros y nuestros amigos, con grandes estancias por las que pasear imaginando todo tipo de aventuras y con una espléndida terraza almenada en el primer piso a la que se accede desde el salón, y donde podemos disfrutar de las increíbles vistas de ‘nuestro reino’. Lo tengo claro, el próximo día del nombre de ‘Lady Valiente’ se celebrará en estos dominios, quedáis invitados…


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