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De bares por Toledo en un Twingo: el Greco también sabe de pinchos

Esta semana el nuevo Twingo nos lleva a Toledo, una de las paradas reglamentarias para el turisteo de fin de semana y, sin embargo, todavía una gran desconocida llena de prometedoras posibilidades. En Toledo podemos darle sustento al ‘culturillas’ que hay en nosotros, pero no nos engañemos: también nos llama el ‘taberneo urbano’ más canalla. En Toledo se liga, se pasea, se come y se disfruta porque la vida es excesivamente corta para no disfrutar. Aunque la posibilidad de mezclar varias disciplinas se presenta especialmente prometedora. Nosotros, sin embargo, te damos sólo la ruta del ideal tapeo invernal por su casco histórico. Las otras opciones las pone el usuario. 

Alfileritos

Estamos en las estrechas calles del casco antiguo. Alfileritos es la expresión del urbanismo medieval. Un ejemplo de cómo en Toledo podemos encontrar todo lo que esperamos de la antigua sede de la Corte castellana.

El ‘pica-pica’ de este local es un referente en toda la ciudad, haciendo honor al nombre. Arquitectónicamente, se trata de una gran casa adaptada tanto para el tapeo dominguero como para sentarse tras el mantel y dejarse llevar por el ambiente. Su comedor, excavado ganando terreno a la piedra, pero con un toque muy modernista, hace gala de un innegable encanto, recogido y acogedor.

Las croquetas y la caza hacen acto de aparición tanto en la taberna como en el restaurante, y son especialmente recomendables, pero la carta es variada y con esa misma mezcla de tradición-modernidad de su decoración: el arroz con pisto nos seduce, pero aquí domina especialmente el ciervo, servido de todas las maneras posibles, pero siempre con gracia. (Calle de Alfileritos, 24. Teléfono 925 23 96 25).

Abadía

Plenamente inserto en la mitología urbana toledana, como sus pasadizos, esquinas y curvas, La Abadia está muy cerca de la Iglesia de San Nicolás y se muestra con ciertos aires de importancia, gracias a su poderosa fachada. Por dentro, las cosas cambian, en cuanto comprobamos el cordial recibimiento del personal, ya desde la barra dispuesto a servir el destacado binomio caña-tapa con cercanía y sin solemnidades. Carmen es la perfecta maestra de ceremonias… Ese primer vino con unos tomatitos en salsa de pesto, nos anima a seguir con la carta de pichos.

Si decidimos quedarnos a comer, el local nos entra por los ojos, con esas estancias enladrilladas y en forma de cueva que componen su comedor y sin duda le dan la fama, pero en realidad las pretensiones están en la buena comida. La presa ibérica y la caza, la perdiz en escabeche y la pulga o los medallones de ciervo son algunos de sus clásicos, aunque nuestra buena suerte se queda hasta el postre, con una fenomenal tarta de queso. (Plaza de San Nicolás, 3. Teléfono 925 25 11 40).

 Provisoría

Dicen en la zona que ahora es la parada obligada. La novedad siempre es un reto. También en la zona turística encontramos esta parada perfecta, ya estemos embarcados en una visita turística como si somos parroquianos habituales de la zona. Gin-tonics (también en formato mini), cócteles varios y una destacable carta de vinos ‘riegan’ una carta de siempre adaptada a las necesidades de ahora, liderada naturalmente por el producto de caza de la zona, pero aderezado por una cocina más internacional de lo esperado.

Menús de precio cerrado y picoteos varios componen una oferta variada de la que destacamos sus mejillones ‘como en Bruselas’ y el rabo de toro al Cencibel con pasta fresca, un capricho como hay varios en la carta. Su decoración, adaptada de mil estilos distintos, supone otro triunfo, y sin duda traslada el concepto de taberna manchega a otras tendencias internacionales. ¡Gran dirección! (Plaza Padre Juan de Mariana 10. Teléfono 92 521 62 51).

 El Trébol

Otro lugar que merece la pena descubrir mientras paseamos por las calles del centro, ya sea sólo para descansar o para aposentarnos más tiempo. Renacida de su etapa anterior con más metros cuadrados, cervezas y un sótano que se postula a convertirse en nuestra cueva favorita,

El Trébol conserva tras casi tres décadas de vida triunfal, el que siempre ha sido su gran atractivo: las pulgas y las tapas combinadas con toda una carta de variedades de nuestra rubia y tostada amiga, y entre la que destacaremos la primera cerveza artesana del lugar, la Domus, afrutada y sin conservantes.

Hay variedad en sus croquetones, sartenes y las llamadas ‘bombas’ patateras rellenas de carne y salsa, pero todas encajan en nuestro plan de picoteo. Incluso podemos aprender cosas: su suelo de cristal nos deja al descubierto las excavaciones que forman parte de la identidad cultural de Toledo. (Calle de Santa Fe, 1, Teléfono 925 28 12 97).

La Tabernita

Manolo y su barra han hecho de este pequeño local un lugar grande. Siempre es bonito llegar a aquí la segunda vez, porque todavía queda el recuerdo de la primera. Un rincón pequeño, pero emblemático, situado en pleno casco histórico, consagrado a los botellines Cruzcampo bien fríos y las tapas creativas y a buen precio.

La tabernita consigue mezclar en poco espacio y sin aparente esfuerzo, la materia prima tradicional con un nuevo punto de vista, el que proporciona la tapa o la cazuelita bien sazonada. El ciervo, el faisán el solomillo y el jabalí se renuevan en formato pequeño, aunque no sólo de carnes vive el tabernero: otras apuestas como los tomates verdes fritos o las almejas. ¿Cómo sería la vida con más espacio? Pues no se sabe, pero así está muy bien. (Calle de Santa Fe, 10 Teléfono 925 21030 06).

Cuchara de palo

Un lugar diferente, por el estilo y la gestión. Lo casero y lo jovial se vuelven a dar la mano en este otro símbolo del tapeo en el centro de Toledo. Aquí han hecho del cucurucho su disciplina, con la bebida, la comida y la salsa servidas por separado para darle un toque diferente al tema de siempre. Cazón, ciervo y otras tapas tradicionales se abrazan con un modelo de negocio más vintage que tradicional, indudablemente contemporáneo, que quizá enerve a los críticos pero le da una enorme vidilla al sitio.

Al lado de ese punto neurálgico que es la plaza Zocodover y comprensiblemente lleno en horas punta (y en las otras, también); el sabor del producto manchego tradicional pervive por encima de todo y los buenos precios nos convencen. (Travesía de Santa Fe,1. Teléfono 925 224606).

La Malquerida

Si don Jacinto Benavente oyera a qué se ha aplicado el título de su obra de teatro, se removería en su tumba; pero sólo para plantarse en su puerta a degustar tapas. Está en una zona peatonal, por lo que habrá que aparcar nuestro pequeño Twingo en alguna calle advenediza a la catedral. Perfecta para el tapeo o un café bien acomodado en uno de sus sofás, estamos ante el ejemplo perfecto de taberna-pub adaptada a los gustos del urbanita más trendy: sofás, libros música, vino y cariño. Al menos eso es lo que desprenden una carta de pizzas, ensaladas, tostas y unas tartas verdaderamente buenas. (C/ Trinidad, 2. Teléfono 925672054).


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